viernes, 4 de julio de 2014

EL OCASO DE LA MAGIA (V)

   BUENOS VIERNES
   DESPUÉS DEL ATRACÓN PULP (ESPERO QUE TODOS, PERO TODOS, LE ECHÉIS UN OJO A LA ANTOLOGÍA, ESTÁ MUY BIEN) DE ESTA SEMANA, VOLVEMOS A LAS ANDADAS. NUESTROS PERSONAJES SIGUEN SU CAMINO TRAS EL ENCUENTRO CON LA SERPIENTE ENVIADA POR ORRODEP. ¿QUÉ LES ESPERARÁ MÁS ADELANTE?
   NO OS LO PERDÁIS, SEMANA TRAS SEMANA DESCUBRIREMOS EL FINAL DE ESTA HISTORIA Y EL ORIGEN DE LOS NOMBRES DE LOS PERSONAJES, QUE TIENE SU PROPIA HISTORIA...
   HASTA PRONTO

Latsirc se apresuró a socorrer a Simara, que yacía inmóvil al otro lado del claro. Se agachó y la sacudió un poco. No hubo reacción.
            —¡Simara! ¡Vuelve! ¡No te vayas, no me dejes! ¡No aquí y ahora!
            —¿Te molesta la compañía? No lo parecía hace un momento cuando te he quitado a esa serpiente de encima —la voz de Etneilav sonó detrás de ella. La joven se giró, airada.
            —¡No digas idioteces y ayúdame con ella! Llevémosla junto al fuego.
            La reacción sorprendió al guerrero. Aquella mujer desprendía fuego a través de su mirada. Decidió dejar las bravatas para después, aquella no era gallina que se dejara impresionar por cualquier gallo. Tomó el cuerpo de la hechicera en brazos y, con una aparente facilidad a pesar del peso del mismo, lo depositó con facilidad junto a la hoguera. Latsirc tomó un pequeño recipiente extraído de un fardo que reposaba en el suelo, retiró el tapón y lo acercó a los labios de Simara. No estaba muerta, pero tampoco volvía en sí. Sin ella no podría completar su misión, no llegaría hasta su objetivo. Con un gesto inconsciente, se apartó el pelo del rostro e intentó que la anciana bebiera un poco.
            —¿Qué es eso? —Etneilav señaló una especie de mancha que había aparecido en la frente de la chica al retirar el cabello hacia atrás— ¿Alguna marca especial que usáis en tu tribu? ¿Eres una esclava? No puedes estar casada aún. Ningún marido permitiría que su mujer anduviese perdida en medio de la Selva de la Perdición.
            Latsirc se revolvió. Aquel tipo estaba consiguiendo sacarla de sus casillas.
            —¿Quién eres tú? ¿Es que no puedes mantener la boca cerrada? Preguntas, preguntas… pareces una alcahueta en lugar de un guerrero. Quizás los dioses se equivocaron de cuerpo para tu espíritu.
            —De acuerdo, de acuerdo —Etneilav replegó sus velas. De nuevo había errado el tiro—. Quizás hemos empezado con mal pie. Empezaré yo, tranquila: soy uno de los pocos que sobrevivieron cuando los Satars gigantes de Orrodep atacaron el poblado donde yo vivía. El techo de paja del establo donde me hallaba en aquel momento cayó sobre mí y pensaron que estaba muerto. Unos días después un mercader que pasó por allí encontró un niño herido, hambriento y deshidratado, al borde de la muerte. Ese niño era yo. Me recogió y me llevó con él en calidad de semiesclavo. A mí me dio igual, mi familia había muerto y tampoco tenía donde ir. Era un buen hombre. En poco tiempo ya no era mi amo sino mi amigo, un sustituto de mi verdadero padre. Murió hace poco, ya era muy anciano. Entonces pensé que lo más acertado sería ir a Lartania, la capital. Quizás me acepten como escolta en el Templo. Soy un buen guerrero. ¿Qué me dices de ti?
            Latsirc pensó un momento antes de contestar. El joven era un poco atontado y engreído, pero no parecía una mala persona.
            —No hay mucho que contar. Hasta hace poco vivía tranquilamente en mi casa, en un pequeño poblado lejos de aquí. Casi buscando marido, como decías —le regaló una mirada significativa y él se encogió de hombros mostrando las palmas de las manos como diciendo «qué querías que te dijera»—. Parece mentira que haya recorrido toda esta distancia, jamás había traspasado los límites de la aldea. Un día se presentó Simara en el pueblo y preguntó por el jefe. Este a su vez llamó a mi padre y luego a mí. Ella —señaló con un dedo a la anciana inconsciente— es una de los pocos magos que restan en el mundo. Pertenece a la Orden de la Luz, aunque si me preguntas no sabría explicarte mucho. Me dijo que debía acompañarla sin demora, que se trata de un asunto de vital importancia. Para el mundo, fíjate. Yo, la hija de un campesino, con el destino del mundo en mis manos. Bueno, no exactamente en mis manos. Parece ser que la cosa está relacionada con esto.
            Entonces Latsirc levantó su negra melena y dejó al descubierto la parte posterior del cuello. Etneilav se inclinó para ver mejor a qué se refería. Cuando lo vio enarcó las cejas, sorprendido. Desde el punto donde nacía el cabello comenzaba una marca, una sorprendente marca en forma de una serpiente enroscada y mordiéndose la cola.
            —¡Increíble! ¡He visto eso en algún lado, aunque no recuerdo su nombre!
            —Es un Uróboro, jovencito —la que contestó fue Simara. Había abierto los ojos y se incorporaba con dificultad. Un ser mágico y místico. Pero podéis seguir hablando como dos bobos, no hace falta que acudáis a ayudar a una pobre anciana dolorida.
            —¡Simara, estás bien! Pensé que… que te iba a perder —Latsirc suspiró de alivio.
            —Una simple serpiente no es suficiente para deshacerse de una maga. Por muy decrépita que esté.
            Latsirc la abrazó con los ojos anegados en lágrimas.
            —¡Qué bien tenerte aquí! No se te ocurra darme un susto así de nuevo. No sé qué haría sin ti.
            —Mejor no lo pienses, pequeña. Si Orrodep te echa la zarpa encima, haz lo que te he explicado. No dudes, será mejor para ti.
            Latsirc metió la mano en uno de los bolsillos de su petate y tocó un pequeño frasquito. Según le había explicado la hechicera, contenía un veneno tan poderoso que ni siquiera tardaría dos segundos en matarla. «Si el Mago Negro te atrapa bébetelo. No te dará tiempo a pensar más antes de anular tu voluntad. Estarás mejor muerta que en sus manos, créeme». Se estremeció solo de pensar en esa posibilidad. Etneilav carraspeó.
            —Nos olvidamos de nuestro paladín —dijo Simara—. Te agradezco la ayuda, joven. Y ahora será mejor que durmamos un poco. En cuanto amanezca hemos de partir. Orrodep nos pisa los talones.
            —Voy en vuestro mismo camino —dijo Etneilav—. Si no os molesta, os acompañaré.
            Latsirc iba a replicar con un desplante, pero Simara se adelantó.

            —Cuantos más seamos mejor. Más brazos para luchar.

jueves, 3 de julio de 2014

¡¡¡YA ESTÁ AQUÍ AMANECER PULP 2014!!!!

   HOLA A TODOS
   ESTA SEMANA CUELGO UN POST ESPECIAL PARA INFORMAR DEL LANZAMIENTO EN EBOOK DEL RECOPILATORIO "AMANECER PULP 2014". UN PROYECTO EN EL QUE HE TENIDO EL PLACER DE COLABORAR Y QUE INCLUYE UN RELATO DE UN SERVIDOR.
   SE TRATA DE UN COMPENDIO DE RELATOS DE AUTORES NACIONALES Y OTROS TRADUCIDOS DEL INGLÉS E INÉDITOS EN ESPAÑA HASTA LA FECHA, TODOS DE CARÁCTER PULP, ES DECIR ACCIÓN, ACCIÓN Y MÁS ACCIÓN.

   PARA EMPEZAR, LA PORTADA ES FABULOSA, Y LOS RELATOS MERECEN LA PENA, GARANTIZADO QUE NO OS VAIS ARREPENTIR DE LEERLO.



   EL EBOOK, EN DIFERENTES FORMATOS, SE PUEDE DESCARGAR GRATUITAMENTE EN ESTA DIRECCIÓN:

http://www.relatospulp.com/publicaciones/serie-neo/350-amanecer-pulp-2014.html

   O TAMBIÉN ADQUIRIR UNA VERSIÓN EXTENDIDA EN AMAZON AL PRECIO DE 0.95 €. ESTA VERSIÓN COMERCIAL, ADEMÁS DE LOS RELATOS, INCLUYE CONTENIDOS EXTRA ACERCA DE LA LITERATURA PULP, SU HISTORIA, ILUSTRACIONES... A UN PRECIO SIMBÓLICO, YO NO ME LO PENSARÍA DOS VECES.
   EN FUNCIÓN DE LA REPERCUSIÓN Y LA DIFUSIÓN ES POSIBLE QUE LA EDITORIAL SE PLANTEE EDITAR EL LIBRO EN PAPEL. SI NECESITÁIS O ESTÁIS INTERESADO EN MÁS INFORMACIÓN ACERCA DEL PROYECTO, CONTACTAD CONMIGO O PEDIDME UN CORREO DE LA EDITORIAL PARA QUE OS CUENTEN LO QUE PRECISÉIS.

   HASTA PRONTO

viernes, 27 de junio de 2014

EL OCASO DE LA MAGIA (IV)

   BUENOS VIERNES
   EL VERANO YA ES OFICIAL. LOS "EXPERTOS" PREVÉN QUE SERÁ LARGO Y MUY CALUROSO. NO IMPORTA. SOBREVIVIREMOS. A BEBER MUCHO Y FRESCO Y A PONERSE A LA SOMBRA EL QUE PUEDA.
   MIENTRAS TANTO, ES UNA BUENA ÉPOCA PARA LEER TODOS ESOS LIBROS PENDIENTE QUE NUNCA EMPEZAMOS, LAS ENTRADAS DE MI BLOG... NO SÉ, SON IDEAS QUE SE ME OCURREN, JAJA!!
   TONTERÍAS APARTE (YA EMPIEZA LA FUSIÓN CEREBRAL), OS DEJO EL TROCITO QUE TOCA DE "EL OCASO DE LA MAGIA". A DISFRUTAR DEL CALORCILLO....

 El instructor se adentró en el Bosque Oscuro. Avanzó por sendas invisibles a los ojos inexpertos. Solo los iniciados podían penetrar en la espesura de la foresta sin perderse. Los pocos que lo habían intentado no habían vuelto a salir de allí. Un encantamiento ancestral protegía el bosque de todo poder maligno. En su centro, en un claro que solo le era revelado a un escaso número de elegidos, se llevaban a cabo los ritos más secretos y los sacrificios rituales, como el que el instructor se disponía a realizar.
Ese día, no obstante, arrastraba consigo sin saberlo la esencia misma del mal. Apenas hubo recorrido un centenar de metros entre los troncos y las enredaderas cuando una sensación de pérdida se adueñó de todas y cada una de las terminales nerviosas de su cuerpo. El escudo había cedido, ignoraba cómo, pero de algún modo lo sabía.
—Pero ¿cómo es posible? —el pensamiento salió de sus labios, expresándose en voz alta, recorriendo la floresta sin obtener respuesta. El bebé lanzó un gritito en la cesta. «Seguro que él tiene algo que ver», pensó el instructor, «se diría que se ha alegrado del daño causado en la magia. He de apresurarme».
Apretó el paso, no podía realizar el sacrificio en cualquier lugar. Si el rito no se completaba del modo y en el lugar correctos, no serviría para nada. El mal volvería a brotar en otro lugar, en otro cuerpo. Había que erradicarlo de forma definitiva, y debía hacerse en el lugar exacto, sobre el altar de piedra que descansaba en medio del bosque.
Las sensaciones siguieron llegando, mientras el mago casi corría entre la maleza, cortándose y arañándose con las espinas y las ramas que impedían su paso. Seres oscuros habían entrado dentro del bosque, pendientes de la menor señal para apropiarse del territorio que les estaba vedado. Si no cumplía con su cometido pronto, estaba perdido. Él y la magia blanca. A pesar del dolor físico y de la sangre que ya brotaba por diversos lugares de su cuerpo echó a correr tan rápido como sus piernas le permitieron.
Unos minutos más tarde llegó a su destino. Invadido por la vegetación pero inconfundible, allí estaba. Delante de él. El altar se elevaba, majestuoso, en medio de una zona libre de árboles. Se detuvo junto a él, fatigado. No había tiempo que perder. Desenvainó su daga y cortó los tallos y ramas que había sobre la fría piedra hasta despejarla, al menos lo suficiente como para apoyar el cesto donde portaba el bebé y las velas y esencias que necesitaba para pronunciar las invocaciones. Lo sacó todo del zurrón y se preparó.
—No tan deprisa, no puedes empezar sin tus invitados ¿no  te parece?
Una bella mujer había aparecido en un lateral del claro. El instructor sabía que no era lo que parecía, sino una enviada del mal. Ya empezaban a llegar. Le habían tomado ventaja, mucha más de la que suponía. Impregnó sus dedos en un polvo gris que había en un recipiente sobre la piedra y murmuró un sortilegio. Entonces sopló el polvo y la mujer gritó mientras se deshacía en jirones de humo oscuro. Unos segundos después solo el eco de sus gritos permanecía en el aire. Se giró y se dispuso a comenzar con el ritual
—Desciende, oh Señor de la Luz, y purifica la sangre que está a punto de ser derramada…
Un susurro. Luego otro. Y otro más. Media docena de sombras se materializaron alrededor del instructor. Figuras ataviadas de negro, cubiertos sus rostros por capuchas. El instructor se apresuró con la invocación y elevó la daga en el aire. Antes de que descendiera sobre la blanca carne del bebé, una garra negra y maloliente sujetó su muñeca. «No, por favor, no lo permitas, Señor. Dame solo unos segundos más». El instructor sabía que estaba perdido, no tenía suficiente poder para enfrentarse a seis de los Señores Oscuros. Su única esperanza, no para sí mimo sino para la Magia Blanca, era acabar con el ser que tenía delante.
No pudo acabar el pensamiento. Un momento más tarde yacía sobre el suelo del bosque, desangrándose por un profundo corte en la garganta, mientras los brujos se llevaban el cesto y su contenido.

viernes, 20 de junio de 2014

EL OCASO DE LA MAGIA (III)

   BUENOS VIERNES, LLENOS DE CALOR (QUÉ ASCO)
   EN VERANO TODO SE RALENTIZA (HASTA LA ATMÓSFERA), ASÍ QUE NADA DE NOVEDADES POR EL MOMENTO, NI TAMPOCO EN ESPERA DE ELLAS.
   SOLO ME PASO POR AQUÍ A DEJAROS UN TROCITO MÁS DE ESTE RELATO DE FANTASÍA QUE ESPERO SEA DE VUESTRO AGRADO.
   HASTA PRONTO...

Simara cerró los ojos y se acercó a la fogata. Latsirc pensó, por un instante, que se iba a quemar, pero se detuvo muy cerca de las llamas. Se quedó inmóvil, como una estatua, tanto tiempo que la joven pensó que había entrado en trance. Ya había ocurrido antes, no se asustó. La anciana transportaba su esencia a otro plano de la existencia y dejaba el cuerpo atrás, como una cáscara vacía. Latsirc le había preguntado si no temía que a su «parte física» le ocurriese algo mientras ella viajaba lejos y entonces no podría volver. La respuesta había sido parca: «Eso no está en nuestras manos, niña, sino en las de seres superiores que velan por nosotros… o nos dejar partir».
            El fuego chisporroteó y la anciana aspiró profundamente, como si se ahogara. Latsirc se asustó.
            —¿Ocurre algo, anciana? —como no hubo respuesta, la asió por un brazo y la zarandeó— ¡Contesta!
            La sacerdotisa abrió mucho los ojos y se volvió, dando un empellón a la chica que la hizo caer de espaldas un metro más atrás. En ese instante la serpiente cayó desde las alturas justo en el lugar donde había estado sentada un momento antes. El animal bufó, frustrado por haber errado el tiro, y se volvió hacia la joven, dando la espalda a la anciana. Esta agarró uno de los maderos que ardían y lo enterró en la carne de la sierpe, tan gruesa como una pierna humana. La alimaña lanzó un alarido alto y penetrante con voz humana, dio un coletazo que arrojó a Simara al otro lado del claro y se dispuso a llevar a cabo su cometido lo antes posible.
            Latsric se había arrastrado hasta el pie de un enorme árbol y había desenvainado una de sus dagas, una con el filo envenenado. No tendría muchas opciones frente al monstruo en un combate cuerpo a cuerpo, pero si conseguía esquivar su ataque e infligirle una herida el veneno acabaría con ella en un abrir y cerrar de ojos.
            La serpiente se acercó, humeando por el punto donde Simara la había quemado, y habló con voz susurrante e hipnótica.
            —No temas, pequeña, nada malo he de hacerte. Solo deseo que me acompañes. Mi amo desea verte.
            Los ojos del animal centelleaban al ritmo de las llamas, y Latsirc comenzó a sentirse confusa. Sentía como si las fuerzas la abandonasen, como si no le importase tanto dejarse arrastrar por aquel ser abyecto, las imágenes se le hacían borrosas, sus miembros no le respondían.
            —Eso es —siseó la serpiente—, no te resistas, todo irá bien.
            —Ni lo sueñes, puerca. Ella no será tuya jamás.
Simara se había incorporado y había llegado junto al animal mientras este había hipnotizado a Latsirc, quien se encontraba en el suelo, derrumbada entre nieblas de somnolencia.
La serpiente se giró y entonces Simara extendió la mano y sopló un polvo oscuro hacia los ojos de la culebra. Esta comenzó gritar, cegada por el hechizo, y a revolverse de forma salvaje. De un golpe apartó a la sacerdotisa y la lanzó contra los árboles, donde quedó inconsciente en el suelo. Latsirc despertaba lentamente, confundida, sin saber dónde se hallaba ni qué había pasado. Cuando se despejó tenía a la bestia enfrente, dispuesta a atacar, recuperada ya la visión.
Lartsirc yacía tendida junto al tronco, atontada e indefensa. Había perdido la daga, por más que miraba alrededor no conseguía localizarla entre la hojarasca en medio de la noche. La serpiente se elevó, a punto de dar el golpe final.
—Por fin te tengo. Ha costado, pero ahora eres mía, y mi poder será absoluto —la voz de Orrodep fluía a través de la garganta de la bestia.
Entonces, para asombro de la chica, la cabeza de la serpiente se separó del resto del cuerpo, y un chorro de sangre empezó a manar del cuerpo, que se revolvió sin control unos momentos antes de caer inerte.
—Pero, ¿Qué…?
—Eres una joven afortunada —un voz varonil, junto con el musculoso cuerpo de su propietario, apareció junto al cuerpo del animal—. Si no hubiese estado cerca de aquí ahora estarías en el estómago de este bicho. Me llamo Etneilav. Y tú ¿tienes nombre? —con su poderoso brazo asió la mano de Latsirc y la ayudó a levantarse. 

viernes, 13 de junio de 2014

EL OCASO DE LA MAGIA (II)

   BUENOS VIERNES A TODOS
   YA ESTÁ AQUÍ EL CALOR Y, CUANDO LAS TEMPERATURAS SUBEN, LAS GANAS DE ESCRIBIR (Y DE TODO LO DEMÁS) HUYEN DESPAVORIDAS. DE TODAS FORMAS, MIENTRAS EL BLOG FUNCIONE POR ENCIMA DE UN MÍNIMO (QUIERO DECIR QUE EL NÚMERO DE VISITAS SEA SUFICIENTE COMO PARA JUSTIFICARLO) YO SEGUIRÉ AQUÍ CON MIS HISTORIAS Y MIS COSAS. SI EL PÚBLICO SE MARCHA DE VACACIONES NO HABRÁ MÁS REMEDIO QUE CERRAR EL CHIRINGUITO HASTA DESPUÉS DEL ESTÍO. YA IREMOS VIENDO CÓMO SE DESARROLLA TODO.
   NO OS ENTRETENGO MÁS, OS DEJO CON EL SEGUNDO CORTE DE "EL OCASO DE LA MAGIA". A DISFRUTARLO...

Todo había comenzado en realidad varios siglos antes, en la época en que los grandes Magos Iluminados  velaban por el equilibrio y la armonía en el mundo. Existía el mal, siempre ha existido y siempre lo hará, pero el mundo aún no había sucumbido a su avance.
            Uno de los aprendices en el Templo de la luz se había presentado ante el Sumo Maestro. Tras solicitar permiso, entró en la inmensa sala y se postró a los pies del gran Mago.
            —Ponte en pie, joven, y dime qué te trae aquí. No es común recibir la visita de un novicio.
            —Mi señor —el joven hablaba con la mirada agachada, nadie salvo los componentes del Consejo de Ancianos podía mirar a los ojos del Maestro—, me envía el Instructor de Primer Grado con un mensaje para vos.
            El Gran Mago frunció el ceño. No era la forma habitual de comunicarse de los Instructores el mandar a un alumno de primer grado. Algo extraño estaba sucediendo.
            —¿Dónde he de ir?
            —A las escaleras del templo, señor. Han hallado algo, pero ignoro de qué se trata.
            —Vuelve y dile a tu Instructor que me espere allí. No tardaré. ¿No te ha explicado qué es exactamente eso que requiere de mi presencia?
            —No señor. Únicamente el recado que os he transmitido.
            El joven reculó hasta la puerta y, dando media vuelta, desapareció por el umbral como una centella.
            Una pequeña multitud se había acumulado al final de las escaleras del templo. El Gran Mago y su séquito descendieron los peldaños con lentitud debido al precario estado de salud del Maestro, ya muy anciano. Cuando las personas que se habían amontonado en torno a algo que quedaba fuera de la vista se percataron de la visita, el gentío se abrió en dos para permitir el paso del Maestro. El murmullo cesó con brusquedad, cediendo el paso a un silencio en el que se podía escuchar el vuelo de una mosca.
            Al acercarse más, el Gran mago sintió que las fuerzas le abandonaban. Hubo de ser sostenido para no caer.
            —No puede ser —farfulló—, la profecía…
            Con ayuda de sus acompañantes llegó hasta el lugar donde el Instructor le esperaba. A sus pies, un pequeño cestillo oblongo dentro del cual se movía algo. El Maestro no necesitó mirar dentro para saber de qué se trataba.
            —¿Habéis comprobado si porta el estigma?
            —Sí, señor. La media luna negra en cuarto creciente. En la parte posterior del cuello. Exactamente donde se supone que debería estar, según la profecía.
            El bebé se removió inquieto en el cesto.
            —Ya sabemos lo que eso significa. Si crece y la luna prospera hasta llegar a ser luna llena, el mal se apoderará del mundo y la nuestra magia se extinguirá. Ese niño posee un poder maligno y ancestral. Es poderoso, aún siendo un simple bebé. Hay que destruirle antes de que pueda completar el ciclo. De lo contrario estamos perdidos. No hay tiempo que perder.
            —Así se hará, Maestro. Yo mismo me encargaré —respondió el instructor. Recogió el cesto del suelo y, tras asegurarse de que su daga estaba colgada al cinto, se alejó del grupo.

viernes, 6 de junio de 2014

EL OCASO DE LA MAGIA (I) + AMANECER PULP 2014

   HOLA A TODOS
   YA ESTAMOS DE NUEVO AQUÍ, CON EL ESTRENO MUNDIAL (JEJE) DE UNA NUEVA HISTORIA, PERO ANTES QUIERO CONTAROS ALGO QUE HASTA AYER ERA "SECRETO".  ESTE TIEMPO ATRÁS HE ESTADO COLABORANDO EN EL CONCURSO DE RELATOS "AMANECER PULP 2014", LA LISTA DE SELECCIONADOS SALIÓ AYER POR FIN.
   CON ESOS RELATOS Y ALGUNOS MÁS TRADUCIDOS DEL INGLÉS SE HARÁ UN EBOOK DE DESCARGA GRATUITA Y QUIZÁS, DEPENDIENDO DE SI HAY DEMANDA O NO, SE EDITARÁ TAMBIÉN EN PAPEL. DENTRO DEL LIBRO, COMO COLABORACIÓN, APARECERÁ UN RELATO DE UN SERVIDOR, "ONDAS MARCIANAS", LLENO DE ACCIÓN Y DE SORPRESAS. YA OS IRÉ CONTANDO A MEDIDA QUE VAYA AVANZANDO. MIENTRAS TANTO, PODÉIS LEER LA NOTA DE PRENSA AQUÍ:

http://www.relatospulp.com/noticias/sobre-la-web/345-amanecer-pulp-2014-lista-de-seleccionados.html

   Y AHORA VAMOS A LO NUESTRO, ESE ASUNTILLO QUE TENÍA UN POCO ABANDONADO Y QUE RETOMAMOS DE NUEVO. SE TRATA DE UNA NUEVA HISTORIA, QUE ESPERO SEA DE VUESTRO GUSTO. SE TITULA "EL OCASO DE LA MAGIA" Y TRATA DE... MEJOR QUE LO DESCUBRÁIS POR VOSOTROS MISMOS.

   BUENA  SEMANA A TODOS. NOS LEEMOS PRONTO.

EL OCASO DE LA MAGIA
Por Vidal Fernández Solano
Orrodep descendió los escalones que conducían a la cripta. Ciento de ellos serpenteaban hacia las profundidades de la tierra, debajo de la torre donde moraba. El camino se hallaba débilmente iluminado por algunas antorchas que colgaban de las paredes horadadas en la roca virgen.
            No miraba hacia atrás. Era imposible que le siguieran hasta su santuario, el lugar donde realizaba sus encantamientos. Nadie en su sano juicio se acercaría a la torre. No en vano él era el brujo más temido de todo el reino de Ymeria, dueño y señor de la región meridional. Todo el territorio desde los Hielos Eternos hasta las Montañas de la bruma estaba bajo su influjo maligno.
            Sin embargo, lo que esa noche había bajado a buscar se encontraba más allá de sus dominios. En concreto, estaba atravesando la tupida Selva de la Perdición, así llamada por estar infestada de pantanos, arenas movedizas y otras trampas naturales. A esto se unía la circunstancia de que las más terribles criaturas habitaban en la espesura. Los habitantes del reino evitaban atravesarla y preferían dar un enorme rodeo de leguas y leguas por no internarse en la espesura traicionera.
            A pesar de ello, el objeto de su deseo llevaba días y noches de penoso viaje en tal paraje. Latsirc, que así se llamaba, había elegido tan peligrosa senda debido a la urgencia de su misión. En realidad, no había sido ella la que había tomado la decisión sino su acompañante, Simara, sacerdotisa del Templo de la Luz, quien prácticamente había arrastrado a la joven a tan incierto destino. Sus señores le habían encomendado la misión de conducir a la muchacha de inmediato al templo, como último recurso para salvar las últimas  reminiscencias de su antiguo poder. Los Amos de la Luz eran escasos, el transcurrir de los milenios había ido acabando con su estirpe poco a poco, y los que quedaban a duras penas eran capaces de contener el avance de la corrupción en el mundo, lo cual le favorecía a él, máximo exponente de la Magia Oscura.
            Llegó por fin al final de las escaleras y se introdujo en una enorme sala en cuyo centro ardía una llama azul que emergía a través de un  agujero en el suelo. La base de la hoguera se adentraba en las profundidades de la tierra, y se alimentaba de las almas torturadas de aquellos que habían muerto de forma violenta.
            Odorrep se acercó al fuego, cuya altura era de casi diez varas, a pesar de lo cual no irradiaba el más mínimo vestigio de calor. Musitó unas palabras en la antigua lengua de la magia y la tonalidad de las llamas cambió, primero verdosa y luego amarillenta. Entonces, como a través de una ventana, una imagen se materializó ante sus ojos, formada por las lenguas de fuego al retorcerse de forma premeditada. Dos formas humanas se definieron, rodeadas de troncos de árboles y vegetación. La imagen estaba enfocada desde lo alto de un árbol, unos metros sobre las cabezas de las dos mujeres y un poco alejada aún del claro. A un gesto de su mano, la portadora de la imagen, unas de sus innumerables criaturas, se arrastró por entre el ramaje y fue descendiendo y aproximándose a la escena. Se detuvo un momento a observar.
            La belleza de Latsirc era deslumbrante. Se hallaba ataviada con ropas de guerrera, correas de cuero se ceñían a sus curvas para sujetar dagas, flechas, cuchillas arrojadizas y dardos envenenados. Hace siglos, Orrodep hubiera deseado poseer aquella carne trémula y virgen, pero había dejado atrás las necesidades de su cuerpo mucho tiempo atrás, cuando cruzó la frontera de la vida mortal. Lo que él anhelaba no era su cuerpo sino su espíritu: Latsirc era un ser especial, había nacido con la marca,  y era única entre los millones de habitantes de Ymeria. Ella era la que decantaría el delicado equilibrio entre las fueras de la luz y de la oscuridad hacia un lado o el otro. Por ello había enviado a sus sicarios a por ella, y por eso huía junto con la sacerdotisa arriesgando su vida de forma tan temeraria.
            La enorme serpiente se detuvo un instante hasta que la orden de su amo llegó. En silencio se deslizó por las ramas y los troncos y se dispuso a caer sobre las mujeres, que ni siquiera habían reparado en el movimiento que se producía sobre sus cabezas. 

viernes, 30 de mayo de 2014

LAS OTRAS RELIQUIAS DE LA MUERTE (RETROSPECTIVA)

   BUENOS VIERNES:
  YA SÉ QUE ESTÁIS ESPERANDO UN NUEVO RELATO, LA SEMANA QUE VIENE LOS TENDRÉIS AQUÍ, PROMETIDO. 
 MIENTRAS TANTO, ESTA SEMANA HE DECIDIDO MIRAR HACIA ATRÁS EN RETROSPECTIVA, AGRUPAR LO QUE ESTE CAMINO LITERARIO QUE YA TIENE DOS AÑOS Y MEDIO DE EDAD HA DADO DE SÍ.
   Y NO ES POCO. MIRAD ESTA FOTO



   EN REALIDAD, NO ES UN PUÑADO DE LIBROS, SINO LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE. CADA UNO DE ELLOS CONTIENE UN PEDAZO PEQUEÑO DE MI ALMA. ¡¡A VER QUIEN ES MAGO LISTILLO QUE SE ATREVE A DESTRUIRLOS TODOS, JEJE!!!

   ESTE ES EL RESUMEN DE LO QUE HE LOGRADO EN ESTE PERIODO DE TIEMPO. UNOS POCOS ACIERTOS ENTRE MUCHOS, MUCHOS BATACAZOS. NO ES GRAN COSA, PERO ES MÍO, MI TESORO, COMO DECÍA GOLLUM. VAMOS ALLÁ.

     >> CUATRO COLABORACIONES CON LAS REVISTA DIGITAL MINATURA, NÚMEROS 119,120,123 Y 132.
     >> GANADOR DEL CONCURSO DE RELATOS DE TERROR DE EAUTORES, UN LIBRO ELECTRÓNICO ME LO RECUERDA DE VEZ EN CUANDO.
       >>  SEGUNDO PUESTO EN EL CONCURSO DE RELATOS "EL CHALANÍN", EN POLA DE LAVIANA, ASTURIAS.
       >>   RELATO "RESURRECCIÓN" PUBLICADO EN EL LIBRO EPIC, DE TYRANNOSAURUS BOOKS, JULIO 2012.
       >>  CUENTO INFANTIL "EL ROBO DEL SOL", DE LA MANO DE MENSAJEROS DE OZ EN LA ANTOLOGÍA SOLIDARIA CUENTOS DE CIUDAD ESMERALDA.
    >> RELATO STEAMPUNK "MUNDO EN TINIEBLAS", DENTRO DE LA ANTOLOGÍA RETROFUTURISTA EDITADA POR PLAN B.
       >>  MI PRIMERA NOVELA EN SOLITARIO, MOLOBO, VIO LA LUZ EN OCTUBRE DE 2013. LA EDITORIAL INICIATIVA MERCURIO, ACTUALMENTE LIBRALIA.
      >> RELATO "GRIGORI", SELECCIONADO POR EDICIONES RUBEO DENTRO DE LA ANTOLOGÍA DE RELATOS HISTÓRICOS 7 RELATOS HISTÓRICOS.
     >> POR ÚLTIMO HASTA LA FECHA, MI RELATO "LA ETERNA SONRISA", SE-LECCIONADO DENTRO DEL VI CONCURSO HISLIBRIS, EN MARZO 2014. EL LIBRO SE TITULA LA VOLUNTAD DE PODER Y OTROS RELATOS.

   ¿Y PARA EL FUTURO? OS CUENTO. AÚN HAN DE VENIR UN PAR DE LIBROS MÁS CON SENDOS RELATOS MÍOS EN LOS PRÓXIMOS MESES, OTRO MÁS EN UN LIBRO ELECTRÓNICO CUYO NOMBRE AÚN NO PUEDO REVELAR PORQUE NO HA SIDO HECHO PÚBLICO, UNA PROPUESTA DE LIBRO AUDIOVISUAL (CRUZAREMOS LOS DEDOS PARA QUE SALGA BIEN), OTRA NOVELA QUE VOY A EMPEZAR A PASEAR POR AHÍ EN BUSCA DE PADRE Y MADRE... ESTO NO PARA, UNAS VECES MEJOR Y OTRAS PEOR.

   LO MÁS IMPORTANTE DE TODO: ESPERO TENEROS AHÍ DURANTE MUCHO TIEMPO, SIEMPRE CONMIGO. SI NO FUESE POR VOSOTROS, NADA DE ESTO TENDRÍA SENTIDO.

   GRACIAS POR ACOMPAÑARME TODO EL CAMINO, SOIS LOS MEJORES.



jueves, 8 de mayo de 2014

RESEÑA DE "EL ESPEJO DE ARES", DE MAGNUS DAGON

   HOLA A TODOS
   MIENTRAS ESPERAMOS UN NUEVO RELATO QUE PRONTO LLEGARÁ AL BLOG, OS TRAIGO LA RESEÑA DE UNA SORPRENDENTE NOVELA QUE HE LEÍDO HACE POCO Y QUE ESTÁ A MEDIO CAMINO ENTRE LA CIENCIA FICCIÓN Y EL GÉNERO POLICÍACO. ENTRETENIDA Y ABSORBENTE, NO SE PUEDE PEDIR MÁS.
   ECHADLE UN OJO, OS LA RECOMIENDO. ES DE ESAS QUE UNO NO SE ARREPIENTE DE HABER LEÍDO.
   MUY PRONTO VOLVERÉ AL CARGA CON NUEVA HISTORIA. PROMETIDO.
   NOS LEEMOS EN BREVE. QUE LO DISFRUTÉIS.


   
El espejo de Ares I – Decadencia | Magnus Dagon

Autor: Magnus Dagon
Editorial: Libralia
Colección: Planeta mercurio, nº 2
Año de edición: Enero 2014
ISBN: 978-84-16101-00-9
Páginas: 364
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Sinopsis
   En un futuro que no es muy distinto de nuestro presente, el Consejo de Gobiernos dirige con mano de hierro el destino de la Humanidad. Son despectivamente conocidos por la opinión pública como Los Once: los mejores científicos del mundo, cada uno en su disciplina, con diversas y peligrosas ambiciones, tanto políticas como de afán experimentador. Su círculo interno no está exento de envidias, dudas, deserciones e incluso traiciones, y por si eso fuera poco, el resto de sus contemporáneos no piensa dejarles hacer su voluntad quedándose de brazos cruzados. Poco a poco se desarrolla una rebelión que acabará provocando la más imprevisible de las guerras, una que sellará el destino de nuestra especie de manera irremediable, y veremos las primeras consecuencias, los primeros inicios de una terrible y longeva decadencia.

Comentario:
     Un servidor nunca fue un amante de la ciencia ficción, mis gustos literarios se inclinaron pronto hacia el terror y el misterio. Sin embargo, siempre he procurado mantener la mente abierta a cualquier género literario, de vez en cuando encuentra uno cosas interesantes y entretenidas. Como en este caso.
     El espejo de Ares es una historia de intriga con un toque de novela negra que le da un toque diferente y especial. La élite de tecnócratas que gobierna el mundo, conspirando entre ellos con saña y frialdad,  nos recuerda mucho a la clase política que no ha tocado sufrir.
     En esta novela se reflejan con realismo lo más bajo y lo mejor del ser humano. Unos personajes dibujados con profundidad nos transportan, a través de una trama que no pierde un ápice de intensidad, a la colonización de Marte y a un giro inesperado y sorprendente hacia la mitad de la novela que le deja a uno clavado en el sillón. Y todo se debe al ansia de unos gobernantes carentes de escrúpulos que no tienen en cuenta a los gobernados. Como la vida misma. Pero eso no lo voy a contar, hay que leer la novela para sentirlo en directo.
    Cabe resaltar la dureza con que se describen los personajes, la bajeza de sus reacciones y sentimientos, lo despersonalizados que podemos llegar a ser. Es difícil no mirar hacia dentro de uno mismo cuando estás leyendo la novela, no preguntarse hasta dónde llegaremos en esta lucha de poderes que se ha desatado en nuestra sociedad.
     Lo mejor de “El espejo de Ares” es, sin duda, la capacidad del autor para mantenerle a uno en vilo a través de casi 400 páginas, durante las cuales los personajes sufren y luchan por sobrevivir en un mundo en que la humanidad ha perdido precisamente su cualidad más humana: la empatía y la consideración por los demás.
     Meritoria es también, por lo difícil de conseguir, la correcta dosificación de la intriga y el control de los tempos para evitar los altibajos en el ritmo de la historia. A mí personalmente me molesta mucho eso de encontrar pasajes aburridos dentro de las novelas por la incapacidad del autor para controlar el argumento. En la novela que nos ocupa esto no ocurre, Magnus Dagon nos ofrece el misterio y la intriga en pequeñas dosis con la suficiente frecuencia como para que la lectura no pierda interés en ningún momento.
     Lo peor es que se trata del volumen primero de la novela, al acabarla nos damos cuenta de que tendremos que esperar unos meses para leer la conclusión de esta historia. Pero esperaremos, impacientes, a la segunda entrega y a la culminación de la novela.
     Se trata, en suma, de una novela indispensable para un público tan dispar como los amantes de la novela negra y lo de la ciencia ficción, así que ¡Todos a por ella!
     Se puede adquirir en Amazon, en Libralia.com y en tu librería favorita.

jueves, 24 de abril de 2014

SOMBRAS (FINAL)

   HOLA A TODOS
   ESTA SEMANA NOS VEMOS UN POCO ANTES DE LO NORMAL, TAL Y COMO OS CONTÉ EN LA ÚLTIMA OCASIÓN. ESO ES PORQUE MAÑANA TENGO CITA EN EL V ENCUENTRO DE HISLIBRIS Y NO PODRÉ ESTAR CON VOSOTROS.
   SE ACERCA UNA ÉPOCA DE MUCHO TRAJÍN LITERARIO PARA MÍ. ES HORA DE ATENDER TODA UNA SERIE DE COMPROMISOS ADQUIRIDOS Y POSTERGADOS MIENTRAS ACABABA "JACK VUELVE" Y OTRAS COSAS QUE TENGO GUARDADAS EN LA MANGA, YA VERÉIS.
   NO PODÍA IRME SIN ACABAR ESTA HISTORIA QUE NOS HA TENIDO EN VILO DURANTE LOS ÚLTIMOS MESES, DE MODO QUE LO PROMETIDO ES DEUDA, AQUÍ TENÉIS, POR FIN, EL DESENLACE DE "SOMBRAS".
   ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO.
   UN ABRAZO. HASTA DENTRO DE UNAS SEMANAS.

La araña y Susan quedaron momentáneamente cegadas por aquel resplandor, hasta que sus ojos se acostumbraron a la nueva luminosidad. La araña emitió un extraño bufido, lleno de ira.
—¡Maldita mocosa! ¿De dónde has sacado eso?
Susan se esforzó por vislumbrar el objeto que su hija sostenía. Aún veía manchas de color flotando en el aire, producto de la ceguera transitoria. Por fin consiguió enfocar los ojos de nuevo. Lo que Lorraine esgrimía era ni más ni menos que el curioso broche que le había visto mientras dormía, aquel con la forma de una extraordinaria mariposa. Solo que ahora no era oscura y apagada. Refulgía como una supernova en la mano de la niña. La araña se removió sobre los hilos.
—No es asunto tuyo la forma en que llegó a mis manos —Lorraine se veía relajada y tranquila, circunstancia que preocupó más, si cabe, a su madre ¿De dónde salía todo ese aplomo, tanta entereza?
—¡No te pertenece, niña estúpida! ¡Es mío! ¡Devuélvemelo!
Pero no se acercaba a Lorraine. Se había quedado estancada en el mismo punto. Susan intuyó que de alguna forma aquel objeto le daba miedo, o quizás no era el broche en sí mismo, sino la luz que emitía tan pura que casi podía olerse.
 Lejos de hacer lo que le habían dicho, Lorraine se acercó a la parte alta de la escalera, al punto donde arrancaban los primeros hilos de la telaraña. Soltó el alfiler y lo usó a modo de una navaja, cortando los hilos que se hallaban a su alcance. A Susan le pareció que toda la estructura cedía un poco, que caía un poco hacia el suelo. La araña chilló de pura impotencia.
—¡Deja de hacer eso, pequeña zorra! Han sido ellos ¿verdad? Ellos te lo dieron ¿Qué más te han contado? ¿Eh? ¿Te han explicado acaso cómo les torturé hasta que lentamente expiraron su último aliento? Porque eso es lo que voy a hacer con vosotras. Conoceréis un dolor tan grande que suplicaréis mil veces que acaba con vuestra vida. Pero no lo haré. Cada segundo que os resta de vida será una agonía insufrible, os lo aseguro. A no ser que me entregues lo que pertenece —el tono de la araña se volvió más meloso, como si así pudiese convencer mejor a la niña—. Si lo haces, os dejaré marchar a ti y a tu madre. Podréis alejaros de la casa, de MI casa, sin siquiera un rasguño —mintió.
Lorraine se echó a reír. Su risa no era la de siempre, sino una risa adulta, llena de desprecio y de cinismo, que puso los pelos de punta a Susan. Durante un instante, pensó que aquella no era su pequeña, que algo la había poseído. Sin embargo, cuando habló, la voz de la niña volvió a resonar con su timbre infantil y sonoro.
—Tienes razón, Tajima o como quiera que te llames. Ellos me dieron el broche —nueva carcajada llena de desdén—. Y también me dijeron lo que tenía que hacer con él. Aquí acaba tu mísera existencia, engendro —Susan se preguntaba de dónde había salido aquel vocabulario. Jamás le había escuchado esas palabras—. No volverás a asesinar a nadie.
La niña avanzó dos pasos y, de un contundente tajo, cortó uno de los hilos principales de la telaraña, que estaba sujeto a la pared. Todo un sector de la telaraña se derrumbó, justo aquel donde se encontraba Susan, que cayó al suelo. Cuando se fue a incorporar, se percató de que había unas siluetas oscuras en el pasillo. Varios adultos y una niña. Al fijarse mejor pudo observar las heridas que salpicaban sus cuerpos y comprendió. Esos eran los fantasmas que veía su hija. Ella no la había creído, pero allí estaban. Inmóviles como estatuas, contemplando la escena con un brillo de esperanza en sus ojos muertos. ¿Esperanza? ¿Qué era lo que podían estar esperando? Un sonido de la parte superior llamó su atención. La araña se había movido, se acercaba al lugar donde Lorraine la esperaba, a mitad de la escalera. Un grito de horror se escapó de los labios de Susan.
—¡Déjala, desgraciada! ¡Ven por mí, si te atreves! —el intento de distraer la atención de la araña fue en vano. Seguía acercándose más y más a su hija.
Susan, desesperada, empezó a apartar los hilos pegajosos para llegar hasta el pie de la escalera y así alcanzar a su hija. Le costaba un trabajo ímprobo, la seda era pegajosa y tenía la sensación de enredarse más de lo que avanzaba. Entonces una mano la agarró del brazo. Una mano helada.
Una mano de muerto.
Se giró con el vello de punta y contempló a una niña vestida con una ropa que se caía a trozos. Su tez era blanca como el papel, a excepción de las enormes ojeras negras que la adornaban. Debía ser la niña que había mencionado Lorraine.
—No temas —la voz de la niña sonaba dentro de la cabeza de Susan, no en sus oídos—. No te necesita. Es fuerte.
—Pero… —Susan intentó argumentar algo, decir que tan solo era una niña, pero la mirada de la pequeña fantasma segó las palabras antes de que saliesen de sus labios.
Mientras tanto, Tajima, el ser en el que se había convertido, casi estaba junto a Lorraine. Esta había abierto una brecha considerable en la telaraña a su alrededor, aumentando el espacio que poseía para maniobrar. Cuando la araña la tuvo a su alcance, estiró una pata hacia la niña, intentando aterrarla para así poder lanzarse sobre ella con tranquilidad.
Lorraine no lo pensó. Cuando la pata estaba casi junto a su brazo se giró y con la aguja del broche convertida en una daga mortal cercenó la mitad de la pata, arrancando un grito de dolor a Tajima.
—¡Maldita seas, mocosa del demonio! ¿Cómo te atreves? ¡Lo pagarás caro!
Una sustancia viscosa había empezado a chorrear de la extremidad amputada. Era de un color oscuro, casi negro, y apestaba como una cloaca. Susan se tuvo que tapar la nariz, no podía respirar. En Lorraine, sin embargo, no pareció surtir ningún efecto.
La araña se balanceó un poco hacia atrás para tomar impulso y saltó hasta colocarse junto a la niña, por encima de ella, debido a la diferencia de tamaño. Se disponía a lanzar una dentellada mortal cuando Lorraine, con una agilidad asombrosa, se deslizo por debajo del cuerpo del ser a la vez que lanzaba otra estocada, que acertó cerca de la boca de Tajima, cortándole un quelícero. Esta aulló, pero no pudo hablar, la boca se le estaba inundando del mismo líquido espeso y nauseabundo. Desesperada, se giró para volver a tener a Lorraine dentro de su campo de visión, pero esta ya había actuado: mientras se escurría bajo el abdomen de la pesadilla con patas clavó el alfiler  y fue describiendo un arco negro a lo largo del mismo. Cuando llegó al final, la barriga de la araña se abrió en canal, dejando salir las vísceras, que se desparramaron escaleras abajo. Lorraine ya había corrido junto a su madre, que la abrazó con los ojos anegados en lágrimas.
La araña trastabilló un segundo, como si estuviera indecisa entre morir o no morir, pero finalmente se derrumbó con un ruido sordo y no volvió a moverse.
Susan lloraba, incapaz de articular palabra alguna, abrazando a su hija tan fuerte que la pequeña se quejó.
—Mamá, no me dejas respirar.
Entonces la voz de Sarah resonó dentro de la mente de ambas.
—Ahora es nuestro turno, Lorraine. Nosotros también debemos descansar.
Lorraine se despegó de su madre y se acercó a Sarah, que tenía una mano tendida. Sabía lo que debía hacer. Depositó el broche en la mano de la niña fantasma. Ya nunca más se volverían a ver. La luz que emitía el broche aumentó de intensidad hasta llenar toda la estancia. Madre e hija se vieron obligadas a cubrirse los ojos, el resplandor les hacía daño.
—Adiós, Lorraine, gracias por liberarnos… —las voces de los muertos se alejaban a medida que la luz aumentaba más y más, hasta llegar a un clímax final, con un destello tan brillante como una supernova que fue seguido por el más absoluto silencio.
Cuando Lorraine y su madre despertaron. Todo y todos habían desaparecido. Estaban tumbadas en el suelo, a poca distancia de la escalera. El sol ya había salido. La casa volvía a tener su aspecto normal, como si todo lo ocurrido hubiese sido un sueño.
—Recogeremos las cosas y nos mudaremos hoy mismo —dijo Susan con decisión.
—No mamá, no es necesario. Este es nuestro hogar. Nuestro. Ya no hay nada que debamos temer. Ahora quiero ir a la cama, estoy agotada. ¿Vienes?
Susan sonrió, sorprendida por el valor y la entereza mostrados por su pequeña. La tomó de la mano y subieron juntas las escaleras.
Allí es donde comenzaba de nuevo su vida.

viernes, 11 de abril de 2014

SOMBRAS FINAL (2 DE 3)

   BUENOS VIERNES
   LO PROMETIDO ES DEUDA. ESTA SEMANA PREVACACIONAL PARA ALGUNOS OS TRAIGO EL SEGUNDO FASCÍCULO DEL FINAL DE SOMBRAS. HOY SUSAN VA A DESCUBRIR LA VERDADERA CARA DE SU TIERNA VECINA.
   LA SEMANA QUE VIENE TENEMOS FIESTA, EL BLOG PERMANECERÁ CERRADO, Y LA SIGUIENTE TENGO UN COMPROMISO, DE MODO QUE LA TERCERA Y ÚLTIMA PARTE DE "SOMBRAS" SERÁ O ELJUEVES 24 O LA SEMANA DEL PUENTE DE MAYO.
   QUE LO DISFRUTÉIS, HASTA PRONTO

Forcejeó para liberarse, pero pronto se encontró inmovilizada de pies y manos, como si la hubieran atado. La negrura era tan densa que tenía la sensación de que ni siquiera el sonido podía existir allí. Después de un tiempo indeterminado, igual podían haber sido segundos que horas, le pareció sentir una caricia en la nuca, poco más que un aliento cálido que la hizo gritar con todo el aire que tenía en los pulmones hasta vaciarlos. Sin embargo, ningún sonido se escuchó. Sus cuerdas vocales habían quedado inútiles, o al menos eso le pareció.
No pierdas el tiempo, nadie puede oírte, no en este lugar…
La voz, un susurro, provenía de todas partes a la vez, quizás del interior mismo de la cabeza de Susan. No podía hablar, pero una idea cruzó su mente. Si no se podía escuchar su voz, quizás sí se oyeran sus pensamientos.
«¿Quién eres? ¿Dónde estoy?»
Susan se esforzó por calmarse, por pensar con calma para no evidenciar que la histeria estaba a punto de acabar con el escaso control que le quedaba sobre sí misma.
Una risa resonó como un eco den todos los recovecos de su mente. Era una carcajada inhumana, asexual, tosca, con un matiz de maldad que ponía los pelos de punta.
Eso da igual. Lo importante es que eres mía. Ya no hay nada que puedas hacer. No hay salida. Ya no estás en el mundo de los vivos, pero aún no has penetrado en el de los muertos, aunque ese momento no tardará en llegar.
Había funcionado. Podía comunicarse de forma telepática y eso la animó a seguir.
«Muéstrate. Si no tienes nada que perder, deja que te vea»
De nuevo la carcajada, tensa, cortante.
Puede que no soportes mirarme a los ojos. Puede que la línea que te separa de la locura se quiebre cuando veas el rostro de quien te va a devorar, a sorber hasta la última gota de tu esencia vital.
«¿Es así como lo haces? ¿Asustas niños para capturar a los adultos?»
Susan se devanaba los sesos para ganar algo de tiempo que le permitiera pensar de qué modo escapar de esa situación, si es que existía alguna manera.
¿Lo dices por tu hija? Esa pequeña metomentodo… ya me ocuparé de ella cuando acabe contigo. A ella la reservo para el final, el bocado más delicioso.
El instinto maternal se impuso, a pesar de lo ridículo de la situación.
«¡No se te ocurra ponerle las manos encima a Lorraine o te mataré! ¡Lo haré, no lo dudes!
No tengo manos, querida, no podría hacerlo aunque quisiera. Míralo por ti misma.
De algún lugar comenzó a brotar una tenue claridad que lo fue invadiendo todo. Susan no podía determinar si provenía de arriba o de abajo. Simplemente su ojos iban detectando formas difusas a su alrededor, una forma oscura y enorme un poco más alejada. Cuando todo hubo cobrado contornos definidos, gritó. Esta vez sí se oyó.
Estaba enredada en una enorme telaraña, que flotaba sobre el salón, el recibidor y la escalera de su casa. «Bienvenida al mundo de los vivos», dijo la voz en su cabeza.
En la parte más alejada de la telaraña, una gigantesca araña la miraba. Negra, llena de pelo y… con la cara de Tajima. De sus colmillos goteaba un líquido viscoso que se derramaba sobre la tela que las sostenía a ambas. Susan recordó que Lorraine le había contado una vez que las arañas no devoraban a su presas del modo típico, sino que inyectaba dentro de ellas sus jugos digestivos para que la carne y los órganos internos fueran disolviéndose y luego se limitaban a sorber la comida ya digerida. Los escalofríos la sacudieron de la cabeza a los pies. La perspectiva era terrorífica. De entre todas las posibles formas de morir, no se le ocurría ninguna peor que aquella.
La araña comenzó a acercarse, como una acróbata, sobre los hilos, haciendo que la estructura se bambolease. No parecía importarle aquel detalle, sus ojos brillaban ante la idea del banquete que se avecinaba.
Susan gritó una vez más. Y otra. Con todas su fuerzas. Gritó hasta que le dolió la garganta, el alma misma, pero aquel monstruo peludo continuaba con su avance.
—¿Mamá? ¡Mamá! ¿Estás bien?

La sangre dejó de correr por la venas de Susan. La araña se detuvo, sorprendida. En la parte alta de la escalera se hallaba Lorraine. En su mano brillaba una luz cegadora.

viernes, 4 de abril de 2014

SOMBRAS (FINAL 1 DE 3)

   HOLA A TODOS

   SEMANA ESTA DE MUCHO QUEHACER PARA MÍ, Y ADEMÁS LLENA DE BUENAS NOTICIAS. PARA EMPEZAR, YA SE HA PUBLICADO EL NÚMERO 133 DE LA REVISTA DIGITAL MINATURA, SE PUEDE DESCARGAR GRATIS EN LA WEB DEL MISMO NOMBRE. HACE UN PAR DE AÑOS COLABORÉ CON ESTA REVISTA EN TRES NÚMEROS, Y LO HABÍA DEJADO APARCADO PERO ME ACORDÉ DE LO BIEN QUE ME HABÍAN TRATADO Y HE VUELTO. ESTA VEZ EL TEMA ERA "VAMPIROS" (IRRESISTIBLE). SI ESTÁIS INTERESADO DECÍDMELO, OS PUEDO FACILITAR EL PDF A TRAVÉS DE MAIL O DE FACEBOOK.
   POR OTRO LADO, YA ME HAN PASADO LA MAQUETA DE DOS LIBROS QUE CONTIENEN RELATOS MÍOS. UNO DE ELLOS ES EL RECOPILATORIO DE HISLIBRIS, EN EL CUAL SE HALLA "LA ETERNA SONRISA", Y EL OTRO ES EL VOLUMEN 3 DE LA FACTORÍA DE LITERATURA STEAMPUNK "PLANES B", DEDICADO EN ESTE CASO AL RETROFUTURISMO. EN UNAS SEMANAS AMBOS SALDRÁN A LA VENTA.
   POR ÚLTIMO, OS TRAIGO EL FINAL DE "SOMBRAS". COMO ES UN POCO LARGO Y PARA QUE NADIE SE ABURRA, LO HE DIVIDIDO EN TRES PARTES, LA PRIMERA OS LA DEJO AQUÍ COLGADA ESTA SEMANA.
   HASTA PRONTO, QUE LO DISFRUTÉIS.

Susan despertó en medio de la noche. Algo la había sacado del sueño. A su lado estaba Lorraine, profundamente dormida. Ni siquiera se había enterado cuando la niña había venido a su cama. La acarició el pelo. Estaba muy preocupada por todo lo acontecido. No porque su hija viese fantasmas, sino porque creía verlo, y eso, a su modo de ver, indicaba algún tipo de trastorno o afección oculta. Quizás la pequeña había sufrido una impresión o trauma, pero si ese era el caso ella ya no sabía qué hacer. Habló con su tutora en el colegio, y esta le había dado referencias inmejorables: su hija era una niña encantadora y popular, el resto de compañeros siempre querían estar con ella y su comportamiento y calificaciones eran inmejorables. Si existía un problema, no estaba allí.
            Ella se devanaba los sesos intentando recordar si en alguna ocasión, por mínima que fuese, Lorraine había mostrado algún signo de temor, si había sufrido un sobresalto, quizás un golpe, pero no consiguió recordar nada significativo que pudiese haber afectado de forma especial.
            La luz que penetraba por la ventana, proveniente de las farolas de la calle, le permitió apreciar un detalle. Las manos de la niña estaban apretadas, estaba sujetando algo con fuerza. Con suma delicadeza, le abrió los dedos sin despertarla para ver qué era. Lorraine se rebulló un poco, pero siguió durmiendo.
            Susan extrajo el objeto y lo contempló. Se trataba de un broche. Los filos metálicos relucían ligeramente. Tenía la forma de una mariposa, un extraña mariposa oscura, quizás negra, aunque no podía apreciarlo sin dar la luz. Perpleja, hizo un esfuerzo por recordar si había visto el broche antes, pero no era así. Jamás había visto algo parecido, ni tenía la más remota idea de quién podía habérselo dado a su hija. Tanta acumulación de circunstancias anómalas se le antojó bastante siniestra en aquel momento, a altas horas de la madrugada. Volvió a poner el broche en la mano de su hija y se recostó sobre la almohada, cerrando los ojos. Al día siguiente le preguntaría a Lorraine.
            Acababa de traspasar el umbral del sueño cuando despertó de nuevo, esta vez con la certeza de que había escuchado algo. Permaneció inmóvil unos segundos a la expectativa, pero el silencio era absoluto. Alargó el brazo para encender la lámpara de la mesilla  y miró el reloj. Casi las cinco. Cuando tuviese que levantarse a las siete estaría hecha polvo con tanta interrupción nocturna. Apoyó la cabeza sobre la almohada y cambió de postura. Entonces lo oyó.
El sonido le llegaba como ahogado, parecido al que la hace una alfombra cuando la sacuden si uno lo está escuchando desde otra habitación a través de una puerta cerrada. Lo siguiente que se le pasó por la imaginación fue que lo que estaba escuchando eran pasos, el roce de unos pies cubiertos por algo suave y blando, o como si estuviesen caminando sobre moqueta. Pero ella no tenía moqueta en casa. Los suelos eran de tarima, y cualquier calzado sonaría más nítido. El sonido pareció disminuir de intensidad, igual que si los pasos que había imaginado se alejaran, pero luego volvió. Ahí estaba, inconfundible. Dentro de la casa.
Sin encender la luz, se levantó y se enfundó las zapatillas. No podía permanecer allí sin hacer nada. Seguramente era una tontería, pero no podría pegar un ojo con ese soniquete atormentándola. Se dirigió hacia la puerta y la abrió lentamente, procurando no hacer el más mínimo ruido. Con cuidado, una rendija nada más.
Todo estaba oscuro fuera de la habitación. «Demasiado oscuro», pensó. Totalmente negro. El sonido no había cesado, le pareció localizarlo abajo, en el salón o quizás en la entrada de la casa. Le llegó también un extraño olor, como el que desprende una alcantarilla en verano, cuando se secan. «Todo esto es muy extraño», el eco rebotó en su mente. Si tan siquiera tuviese algo para defenderse… sonrió. Sí que lo tenía, en la habitación de Lorraine. Se descalzó para poder caminar en silencio y salió al pasillo. Recorrió con sigilo los escasos tres metros que separaban ambas puertas. Por fortuna, la de su hija se hallaba abierta.
Entró y fue directa al armario empotrado de su hija. También abierto. Deslizó una mano y fue palpando en el interior hasta que halló lo que buscaba. Largo, liso y duro. El bate de béisbol de Lorraine. Lo asió con fuerza y de inmediato se sintió más segura. Pisando con extremo cuidado volvió al pasillo y empezó a bajar los peldaños de la escalera uno por uno, sin prisa. La negrura era tan completa que ni siquiera podía ver sus propias manos, así que extendió una mano hasta tocar la barandilla para guiarse.
Entonces su pie se enredó en algo suave y sedoso, se desequilibró y cayó en la oscuridad. Gritó, no pudo evitarlo.
Sin embargo, no llegó a tocar el suelo. Quedó suspendida allí, flotando sobre algo que la retenía, como un colchón invisible. Tampoco oyó caer el bate, que se le escapó de las manos. ¿Cómo era posible?
Volvió a escuchar el ruido, siseante, algo se arrastraba no muy lejos de ella y hacía vibrar la materia que la mantenía suspendida.