jueves, 24 de abril de 2014

SOMBRAS (FINAL)

   HOLA A TODOS
   ESTA SEMANA NOS VEMOS UN POCO ANTES DE LO NORMAL, TAL Y COMO OS CONTÉ EN LA ÚLTIMA OCASIÓN. ESO ES PORQUE MAÑANA TENGO CITA EN EL V ENCUENTRO DE HISLIBRIS Y NO PODRÉ ESTAR CON VOSOTROS.
   SE ACERCA UNA ÉPOCA DE MUCHO TRAJÍN LITERARIO PARA MÍ. ES HORA DE ATENDER TODA UNA SERIE DE COMPROMISOS ADQUIRIDOS Y POSTERGADOS MIENTRAS ACABABA "JACK VUELVE" Y OTRAS COSAS QUE TENGO GUARDADAS EN LA MANGA, YA VERÉIS.
   NO PODÍA IRME SIN ACABAR ESTA HISTORIA QUE NOS HA TENIDO EN VILO DURANTE LOS ÚLTIMOS MESES, DE MODO QUE LO PROMETIDO ES DEUDA, AQUÍ TENÉIS, POR FIN, EL DESENLACE DE "SOMBRAS".
   ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO.
   UN ABRAZO. HASTA DENTRO DE UNAS SEMANAS.

La araña y Susan quedaron momentáneamente cegadas por aquel resplandor, hasta que sus ojos se acostumbraron a la nueva luminosidad. La araña emitió un extraño bufido, lleno de ira.
—¡Maldita mocosa! ¿De dónde has sacado eso?
Susan se esforzó por vislumbrar el objeto que su hija sostenía. Aún veía manchas de color flotando en el aire, producto de la ceguera transitoria. Por fin consiguió enfocar los ojos de nuevo. Lo que Lorraine esgrimía era ni más ni menos que el curioso broche que le había visto mientras dormía, aquel con la forma de una extraordinaria mariposa. Solo que ahora no era oscura y apagada. Refulgía como una supernova en la mano de la niña. La araña se removió sobre los hilos.
—No es asunto tuyo la forma en que llegó a mis manos —Lorraine se veía relajada y tranquila, circunstancia que preocupó más, si cabe, a su madre ¿De dónde salía todo ese aplomo, tanta entereza?
—¡No te pertenece, niña estúpida! ¡Es mío! ¡Devuélvemelo!
Pero no se acercaba a Lorraine. Se había quedado estancada en el mismo punto. Susan intuyó que de alguna forma aquel objeto le daba miedo, o quizás no era el broche en sí mismo, sino la luz que emitía tan pura que casi podía olerse.
 Lejos de hacer lo que le habían dicho, Lorraine se acercó a la parte alta de la escalera, al punto donde arrancaban los primeros hilos de la telaraña. Soltó el alfiler y lo usó a modo de una navaja, cortando los hilos que se hallaban a su alcance. A Susan le pareció que toda la estructura cedía un poco, que caía un poco hacia el suelo. La araña chilló de pura impotencia.
—¡Deja de hacer eso, pequeña zorra! Han sido ellos ¿verdad? Ellos te lo dieron ¿Qué más te han contado? ¿Eh? ¿Te han explicado acaso cómo les torturé hasta que lentamente expiraron su último aliento? Porque eso es lo que voy a hacer con vosotras. Conoceréis un dolor tan grande que suplicaréis mil veces que acaba con vuestra vida. Pero no lo haré. Cada segundo que os resta de vida será una agonía insufrible, os lo aseguro. A no ser que me entregues lo que pertenece —el tono de la araña se volvió más meloso, como si así pudiese convencer mejor a la niña—. Si lo haces, os dejaré marchar a ti y a tu madre. Podréis alejaros de la casa, de MI casa, sin siquiera un rasguño —mintió.
Lorraine se echó a reír. Su risa no era la de siempre, sino una risa adulta, llena de desprecio y de cinismo, que puso los pelos de punta a Susan. Durante un instante, pensó que aquella no era su pequeña, que algo la había poseído. Sin embargo, cuando habló, la voz de la niña volvió a resonar con su timbre infantil y sonoro.
—Tienes razón, Tajima o como quiera que te llames. Ellos me dieron el broche —nueva carcajada llena de desdén—. Y también me dijeron lo que tenía que hacer con él. Aquí acaba tu mísera existencia, engendro —Susan se preguntaba de dónde había salido aquel vocabulario. Jamás le había escuchado esas palabras—. No volverás a asesinar a nadie.
La niña avanzó dos pasos y, de un contundente tajo, cortó uno de los hilos principales de la telaraña, que estaba sujeto a la pared. Todo un sector de la telaraña se derrumbó, justo aquel donde se encontraba Susan, que cayó al suelo. Cuando se fue a incorporar, se percató de que había unas siluetas oscuras en el pasillo. Varios adultos y una niña. Al fijarse mejor pudo observar las heridas que salpicaban sus cuerpos y comprendió. Esos eran los fantasmas que veía su hija. Ella no la había creído, pero allí estaban. Inmóviles como estatuas, contemplando la escena con un brillo de esperanza en sus ojos muertos. ¿Esperanza? ¿Qué era lo que podían estar esperando? Un sonido de la parte superior llamó su atención. La araña se había movido, se acercaba al lugar donde Lorraine la esperaba, a mitad de la escalera. Un grito de horror se escapó de los labios de Susan.
—¡Déjala, desgraciada! ¡Ven por mí, si te atreves! —el intento de distraer la atención de la araña fue en vano. Seguía acercándose más y más a su hija.
Susan, desesperada, empezó a apartar los hilos pegajosos para llegar hasta el pie de la escalera y así alcanzar a su hija. Le costaba un trabajo ímprobo, la seda era pegajosa y tenía la sensación de enredarse más de lo que avanzaba. Entonces una mano la agarró del brazo. Una mano helada.
Una mano de muerto.
Se giró con el vello de punta y contempló a una niña vestida con una ropa que se caía a trozos. Su tez era blanca como el papel, a excepción de las enormes ojeras negras que la adornaban. Debía ser la niña que había mencionado Lorraine.
—No temas —la voz de la niña sonaba dentro de la cabeza de Susan, no en sus oídos—. No te necesita. Es fuerte.
—Pero… —Susan intentó argumentar algo, decir que tan solo era una niña, pero la mirada de la pequeña fantasma segó las palabras antes de que saliesen de sus labios.
Mientras tanto, Tajima, el ser en el que se había convertido, casi estaba junto a Lorraine. Esta había abierto una brecha considerable en la telaraña a su alrededor, aumentando el espacio que poseía para maniobrar. Cuando la araña la tuvo a su alcance, estiró una pata hacia la niña, intentando aterrarla para así poder lanzarse sobre ella con tranquilidad.
Lorraine no lo pensó. Cuando la pata estaba casi junto a su brazo se giró y con la aguja del broche convertida en una daga mortal cercenó la mitad de la pata, arrancando un grito de dolor a Tajima.
—¡Maldita seas, mocosa del demonio! ¿Cómo te atreves? ¡Lo pagarás caro!
Una sustancia viscosa había empezado a chorrear de la extremidad amputada. Era de un color oscuro, casi negro, y apestaba como una cloaca. Susan se tuvo que tapar la nariz, no podía respirar. En Lorraine, sin embargo, no pareció surtir ningún efecto.
La araña se balanceó un poco hacia atrás para tomar impulso y saltó hasta colocarse junto a la niña, por encima de ella, debido a la diferencia de tamaño. Se disponía a lanzar una dentellada mortal cuando Lorraine, con una agilidad asombrosa, se deslizo por debajo del cuerpo del ser a la vez que lanzaba otra estocada, que acertó cerca de la boca de Tajima, cortándole un quelícero. Esta aulló, pero no pudo hablar, la boca se le estaba inundando del mismo líquido espeso y nauseabundo. Desesperada, se giró para volver a tener a Lorraine dentro de su campo de visión, pero esta ya había actuado: mientras se escurría bajo el abdomen de la pesadilla con patas clavó el alfiler  y fue describiendo un arco negro a lo largo del mismo. Cuando llegó al final, la barriga de la araña se abrió en canal, dejando salir las vísceras, que se desparramaron escaleras abajo. Lorraine ya había corrido junto a su madre, que la abrazó con los ojos anegados en lágrimas.
La araña trastabilló un segundo, como si estuviera indecisa entre morir o no morir, pero finalmente se derrumbó con un ruido sordo y no volvió a moverse.
Susan lloraba, incapaz de articular palabra alguna, abrazando a su hija tan fuerte que la pequeña se quejó.
—Mamá, no me dejas respirar.
Entonces la voz de Sarah resonó dentro de la mente de ambas.
—Ahora es nuestro turno, Lorraine. Nosotros también debemos descansar.
Lorraine se despegó de su madre y se acercó a Sarah, que tenía una mano tendida. Sabía lo que debía hacer. Depositó el broche en la mano de la niña fantasma. Ya nunca más se volverían a ver. La luz que emitía el broche aumentó de intensidad hasta llenar toda la estancia. Madre e hija se vieron obligadas a cubrirse los ojos, el resplandor les hacía daño.
—Adiós, Lorraine, gracias por liberarnos… —las voces de los muertos se alejaban a medida que la luz aumentaba más y más, hasta llegar a un clímax final, con un destello tan brillante como una supernova que fue seguido por el más absoluto silencio.
Cuando Lorraine y su madre despertaron. Todo y todos habían desaparecido. Estaban tumbadas en el suelo, a poca distancia de la escalera. El sol ya había salido. La casa volvía a tener su aspecto normal, como si todo lo ocurrido hubiese sido un sueño.
—Recogeremos las cosas y nos mudaremos hoy mismo —dijo Susan con decisión.
—No mamá, no es necesario. Este es nuestro hogar. Nuestro. Ya no hay nada que debamos temer. Ahora quiero ir a la cama, estoy agotada. ¿Vienes?
Susan sonrió, sorprendida por el valor y la entereza mostrados por su pequeña. La tomó de la mano y subieron juntas las escaleras.
Allí es donde comenzaba de nuevo su vida.

viernes, 11 de abril de 2014

SOMBRAS FINAL (2 DE 3)

   BUENOS VIERNES
   LO PROMETIDO ES DEUDA. ESTA SEMANA PREVACACIONAL PARA ALGUNOS OS TRAIGO EL SEGUNDO FASCÍCULO DEL FINAL DE SOMBRAS. HOY SUSAN VA A DESCUBRIR LA VERDADERA CARA DE SU TIERNA VECINA.
   LA SEMANA QUE VIENE TENEMOS FIESTA, EL BLOG PERMANECERÁ CERRADO, Y LA SIGUIENTE TENGO UN COMPROMISO, DE MODO QUE LA TERCERA Y ÚLTIMA PARTE DE "SOMBRAS" SERÁ O ELJUEVES 24 O LA SEMANA DEL PUENTE DE MAYO.
   QUE LO DISFRUTÉIS, HASTA PRONTO

Forcejeó para liberarse, pero pronto se encontró inmovilizada de pies y manos, como si la hubieran atado. La negrura era tan densa que tenía la sensación de que ni siquiera el sonido podía existir allí. Después de un tiempo indeterminado, igual podían haber sido segundos que horas, le pareció sentir una caricia en la nuca, poco más que un aliento cálido que la hizo gritar con todo el aire que tenía en los pulmones hasta vaciarlos. Sin embargo, ningún sonido se escuchó. Sus cuerdas vocales habían quedado inútiles, o al menos eso le pareció.
No pierdas el tiempo, nadie puede oírte, no en este lugar…
La voz, un susurro, provenía de todas partes a la vez, quizás del interior mismo de la cabeza de Susan. No podía hablar, pero una idea cruzó su mente. Si no se podía escuchar su voz, quizás sí se oyeran sus pensamientos.
«¿Quién eres? ¿Dónde estoy?»
Susan se esforzó por calmarse, por pensar con calma para no evidenciar que la histeria estaba a punto de acabar con el escaso control que le quedaba sobre sí misma.
Una risa resonó como un eco den todos los recovecos de su mente. Era una carcajada inhumana, asexual, tosca, con un matiz de maldad que ponía los pelos de punta.
Eso da igual. Lo importante es que eres mía. Ya no hay nada que puedas hacer. No hay salida. Ya no estás en el mundo de los vivos, pero aún no has penetrado en el de los muertos, aunque ese momento no tardará en llegar.
Había funcionado. Podía comunicarse de forma telepática y eso la animó a seguir.
«Muéstrate. Si no tienes nada que perder, deja que te vea»
De nuevo la carcajada, tensa, cortante.
Puede que no soportes mirarme a los ojos. Puede que la línea que te separa de la locura se quiebre cuando veas el rostro de quien te va a devorar, a sorber hasta la última gota de tu esencia vital.
«¿Es así como lo haces? ¿Asustas niños para capturar a los adultos?»
Susan se devanaba los sesos para ganar algo de tiempo que le permitiera pensar de qué modo escapar de esa situación, si es que existía alguna manera.
¿Lo dices por tu hija? Esa pequeña metomentodo… ya me ocuparé de ella cuando acabe contigo. A ella la reservo para el final, el bocado más delicioso.
El instinto maternal se impuso, a pesar de lo ridículo de la situación.
«¡No se te ocurra ponerle las manos encima a Lorraine o te mataré! ¡Lo haré, no lo dudes!
No tengo manos, querida, no podría hacerlo aunque quisiera. Míralo por ti misma.
De algún lugar comenzó a brotar una tenue claridad que lo fue invadiendo todo. Susan no podía determinar si provenía de arriba o de abajo. Simplemente su ojos iban detectando formas difusas a su alrededor, una forma oscura y enorme un poco más alejada. Cuando todo hubo cobrado contornos definidos, gritó. Esta vez sí se oyó.
Estaba enredada en una enorme telaraña, que flotaba sobre el salón, el recibidor y la escalera de su casa. «Bienvenida al mundo de los vivos», dijo la voz en su cabeza.
En la parte más alejada de la telaraña, una gigantesca araña la miraba. Negra, llena de pelo y… con la cara de Tajima. De sus colmillos goteaba un líquido viscoso que se derramaba sobre la tela que las sostenía a ambas. Susan recordó que Lorraine le había contado una vez que las arañas no devoraban a su presas del modo típico, sino que inyectaba dentro de ellas sus jugos digestivos para que la carne y los órganos internos fueran disolviéndose y luego se limitaban a sorber la comida ya digerida. Los escalofríos la sacudieron de la cabeza a los pies. La perspectiva era terrorífica. De entre todas las posibles formas de morir, no se le ocurría ninguna peor que aquella.
La araña comenzó a acercarse, como una acróbata, sobre los hilos, haciendo que la estructura se bambolease. No parecía importarle aquel detalle, sus ojos brillaban ante la idea del banquete que se avecinaba.
Susan gritó una vez más. Y otra. Con todas su fuerzas. Gritó hasta que le dolió la garganta, el alma misma, pero aquel monstruo peludo continuaba con su avance.
—¿Mamá? ¡Mamá! ¿Estás bien?

La sangre dejó de correr por la venas de Susan. La araña se detuvo, sorprendida. En la parte alta de la escalera se hallaba Lorraine. En su mano brillaba una luz cegadora.

viernes, 4 de abril de 2014

SOMBRAS (FINAL 1 DE 3)

   HOLA A TODOS

   SEMANA ESTA DE MUCHO QUEHACER PARA MÍ, Y ADEMÁS LLENA DE BUENAS NOTICIAS. PARA EMPEZAR, YA SE HA PUBLICADO EL NÚMERO 133 DE LA REVISTA DIGITAL MINATURA, SE PUEDE DESCARGAR GRATIS EN LA WEB DEL MISMO NOMBRE. HACE UN PAR DE AÑOS COLABORÉ CON ESTA REVISTA EN TRES NÚMEROS, Y LO HABÍA DEJADO APARCADO PERO ME ACORDÉ DE LO BIEN QUE ME HABÍAN TRATADO Y HE VUELTO. ESTA VEZ EL TEMA ERA "VAMPIROS" (IRRESISTIBLE). SI ESTÁIS INTERESADO DECÍDMELO, OS PUEDO FACILITAR EL PDF A TRAVÉS DE MAIL O DE FACEBOOK.
   POR OTRO LADO, YA ME HAN PASADO LA MAQUETA DE DOS LIBROS QUE CONTIENEN RELATOS MÍOS. UNO DE ELLOS ES EL RECOPILATORIO DE HISLIBRIS, EN EL CUAL SE HALLA "LA ETERNA SONRISA", Y EL OTRO ES EL VOLUMEN 3 DE LA FACTORÍA DE LITERATURA STEAMPUNK "PLANES B", DEDICADO EN ESTE CASO AL RETROFUTURISMO. EN UNAS SEMANAS AMBOS SALDRÁN A LA VENTA.
   POR ÚLTIMO, OS TRAIGO EL FINAL DE "SOMBRAS". COMO ES UN POCO LARGO Y PARA QUE NADIE SE ABURRA, LO HE DIVIDIDO EN TRES PARTES, LA PRIMERA OS LA DEJO AQUÍ COLGADA ESTA SEMANA.
   HASTA PRONTO, QUE LO DISFRUTÉIS.

Susan despertó en medio de la noche. Algo la había sacado del sueño. A su lado estaba Lorraine, profundamente dormida. Ni siquiera se había enterado cuando la niña había venido a su cama. La acarició el pelo. Estaba muy preocupada por todo lo acontecido. No porque su hija viese fantasmas, sino porque creía verlo, y eso, a su modo de ver, indicaba algún tipo de trastorno o afección oculta. Quizás la pequeña había sufrido una impresión o trauma, pero si ese era el caso ella ya no sabía qué hacer. Habló con su tutora en el colegio, y esta le había dado referencias inmejorables: su hija era una niña encantadora y popular, el resto de compañeros siempre querían estar con ella y su comportamiento y calificaciones eran inmejorables. Si existía un problema, no estaba allí.
            Ella se devanaba los sesos intentando recordar si en alguna ocasión, por mínima que fuese, Lorraine había mostrado algún signo de temor, si había sufrido un sobresalto, quizás un golpe, pero no consiguió recordar nada significativo que pudiese haber afectado de forma especial.
            La luz que penetraba por la ventana, proveniente de las farolas de la calle, le permitió apreciar un detalle. Las manos de la niña estaban apretadas, estaba sujetando algo con fuerza. Con suma delicadeza, le abrió los dedos sin despertarla para ver qué era. Lorraine se rebulló un poco, pero siguió durmiendo.
            Susan extrajo el objeto y lo contempló. Se trataba de un broche. Los filos metálicos relucían ligeramente. Tenía la forma de una mariposa, un extraña mariposa oscura, quizás negra, aunque no podía apreciarlo sin dar la luz. Perpleja, hizo un esfuerzo por recordar si había visto el broche antes, pero no era así. Jamás había visto algo parecido, ni tenía la más remota idea de quién podía habérselo dado a su hija. Tanta acumulación de circunstancias anómalas se le antojó bastante siniestra en aquel momento, a altas horas de la madrugada. Volvió a poner el broche en la mano de su hija y se recostó sobre la almohada, cerrando los ojos. Al día siguiente le preguntaría a Lorraine.
            Acababa de traspasar el umbral del sueño cuando despertó de nuevo, esta vez con la certeza de que había escuchado algo. Permaneció inmóvil unos segundos a la expectativa, pero el silencio era absoluto. Alargó el brazo para encender la lámpara de la mesilla  y miró el reloj. Casi las cinco. Cuando tuviese que levantarse a las siete estaría hecha polvo con tanta interrupción nocturna. Apoyó la cabeza sobre la almohada y cambió de postura. Entonces lo oyó.
El sonido le llegaba como ahogado, parecido al que la hace una alfombra cuando la sacuden si uno lo está escuchando desde otra habitación a través de una puerta cerrada. Lo siguiente que se le pasó por la imaginación fue que lo que estaba escuchando eran pasos, el roce de unos pies cubiertos por algo suave y blando, o como si estuviesen caminando sobre moqueta. Pero ella no tenía moqueta en casa. Los suelos eran de tarima, y cualquier calzado sonaría más nítido. El sonido pareció disminuir de intensidad, igual que si los pasos que había imaginado se alejaran, pero luego volvió. Ahí estaba, inconfundible. Dentro de la casa.
Sin encender la luz, se levantó y se enfundó las zapatillas. No podía permanecer allí sin hacer nada. Seguramente era una tontería, pero no podría pegar un ojo con ese soniquete atormentándola. Se dirigió hacia la puerta y la abrió lentamente, procurando no hacer el más mínimo ruido. Con cuidado, una rendija nada más.
Todo estaba oscuro fuera de la habitación. «Demasiado oscuro», pensó. Totalmente negro. El sonido no había cesado, le pareció localizarlo abajo, en el salón o quizás en la entrada de la casa. Le llegó también un extraño olor, como el que desprende una alcantarilla en verano, cuando se secan. «Todo esto es muy extraño», el eco rebotó en su mente. Si tan siquiera tuviese algo para defenderse… sonrió. Sí que lo tenía, en la habitación de Lorraine. Se descalzó para poder caminar en silencio y salió al pasillo. Recorrió con sigilo los escasos tres metros que separaban ambas puertas. Por fortuna, la de su hija se hallaba abierta.
Entró y fue directa al armario empotrado de su hija. También abierto. Deslizó una mano y fue palpando en el interior hasta que halló lo que buscaba. Largo, liso y duro. El bate de béisbol de Lorraine. Lo asió con fuerza y de inmediato se sintió más segura. Pisando con extremo cuidado volvió al pasillo y empezó a bajar los peldaños de la escalera uno por uno, sin prisa. La negrura era tan completa que ni siquiera podía ver sus propias manos, así que extendió una mano hasta tocar la barandilla para guiarse.
Entonces su pie se enredó en algo suave y sedoso, se desequilibró y cayó en la oscuridad. Gritó, no pudo evitarlo.
Sin embargo, no llegó a tocar el suelo. Quedó suspendida allí, flotando sobre algo que la retenía, como un colchón invisible. Tampoco oyó caer el bate, que se le escapó de las manos. ¿Cómo era posible?
Volvió a escuchar el ruido, siseante, algo se arrastraba no muy lejos de ella y hacía vibrar la materia que la mantenía suspendida.

viernes, 28 de marzo de 2014

CONCURSO DE MICRORRELATOS "VELOCIDAD"

Hola a todos:
¿Alguna vez habéis escuchado la expresión “confundir la velocidad con el tocino”? En muchas ocasiones, las cosas no son lo que parecen. Un vocablo tan común como “velocidad” puede significar multitud de cosas diferentes, y hoy os traigo la prueba.
Por primera vez, esta semana tengo invitados de honor en mi blog. Un poco más abajo los conoceréis.
            Hace poco, dentro del grupo de facebook “El placer de escribir, por todos nosotros”, la compañera Cristina Rodríguez organizó un concurso de microrrelatos con el tema “Velocidad”. Yo no tenía pensado participar, por un lado me pilló acabando la novela y por otro los micros nunca me han atraído especialmente, demasiado escasos de palabras para mi gusto. Supongo que por eso tampoco se me ha dado bien escribir relatos muy  cortos.
            El caso es que ella me convenció para que enviara algo, y como se trataba de escribir algo muy  corto me puse manos a la obra. Cuando la gente se mueve y organiza cualquier tipo de evento hay que apoyarles, no se puede permitir que la ilusión se pierda. Cristina colgó los micros dentro del grupo y abrió una votación en la que podían participar todos los miembros del mismo.
            El pasado lunes salió el fallo. Hubo gente que no había enviado ningún relato pero que los leyó, juzgó y votó. Unos conocidos de tiempo atrás como Frank Spoiler, otros nuevos como Mar Lana (http://marlanapradera.blogspot.com) o Juan Carlos Rodríguez, este último desde Puerto Rico. El caso es que el micro que envié resultó ganador, por una diferencia mínima, pero ganador a fin de cuentas.
            Aquí os dejo todos los micros tras solicitar la autorización de sus respectivos autores para que estuvieran presentes en este modesto blog. Disfrutad como yo de micros tiernos, graciosos, peliculeros… Un poco de todo, mil significados distintos de la palabra velocidad, como veréis. Junto a cada relato aparece el nombre del autor y, en el caso de los que así lo han querido, un blog suyo para que podáis leer más cosas de ellos.
            Hasta el próximo viernes, con el capítulo final de “Sombras”.


Vidal Fs
Velocidad terminal
A medida que aceleraba el viento azotaba su rostro con más fuerza. Las ventanas pasaban por delante de sus ojos a una velocidad mareante. Después de todo, saltar no había resultado tan difícil.


Maria Dolores Jiménez García
Instantánea de un error.
Lo vi, como el resto de cobardes. Supe en ese instante que iba a suceder y no pude evitarlo. Todos corrieron y yo me quedé sola en medio de la carretera, paralizada ante lo que se me venía encima. Pensé que si pudiera retroceder solo un segundo y pensar, pero ya no era posible. Cuando salió disparado de mi pie, sabía por la trayectoria y la velocidad que oiría cristales rotos.


Marusela Talbé
Solo
Entró en el parking como un caballo desbocado. Arrasaba, rompía, golpeaba mientras bajaba la rampa. El vigilante echó a correr por las escaleras: “Borracho, hijo de puta. Se va a enterar.” En el segundo sótano vio el coche ir derecho al muro del fondo. “De ahí no pasas y me alegro”. De pronto el rostro mudó de la ira a la impotencia: a través del parabrisas había visto claramente la silueta de un niño en el puesto del conductor.


Cristina Rodríguez
No es falta de amor, solo un mal entendido
—Te acobarda la velocidad a la que crecen nuestros sentimientos.
—¿De qué estás hablando? ¿Quién eres t…? —le interrumpí.
—¿Qué quién soy yo? ¡Ja! Pues soy a esa que le preparas el café todas las mañanas y a la que sirves el desayuno. ¡En mi pueblo, a las personas que hacen eso se les llama pareja! —me crucé de brazos.
—Pues en mi ciudad se consideran camareros. Y sino le importa señora… ¡Siguiente¡


Angélica Riezu Martín 
Indefinido
Corro; salto; huyo, por fin llego, sello en la T-10 y me quedo de pie, cada curva que hace el transporte me desequilibra, tengo ganas de llegar. En la siguiente parada del bus aún sube más gente, creo que no ha bajado nadie. Bajo, parada seleccionada. Vuelvo a correr por las calles de la ciudad, esquivo a otros viandantes. Veo el lugar, entro. Llamo al ascensor, no llega, subo por las escaleras, seis pisos hubiera tenido que esperar. Entro en la habitación 612 y veo a mi sobrino.


Llorens Bustos Fernández
La carrera de caracoles
Turbicol se encuentra en la parrilla de salida de un circuito mejicano, su manager le ha colocado en la pista número siete, en donde tendrá que competir con caracoles de su misma especie. Entre murmullos de los competidores, siente en su cáscara una gota de agua fría que proviene de quién da la orden de salida, estira su cuerpo e inicia la carrera, lo repliega a toda velocidad; de repente, van cayendo gotas de agua caliente que le obligan a tirar del cascaron hasta que llega primero a la meta.


La confesión
La última vez que salieron juntos, Juan le confesó a Verónica —torpemente, claro está— que no deseaba otra cosa que llevarla a la cama y gozar con ella hasta la extenuación. Sorprendida, Verónica actuó como creía que debía actuar una dama en su misma situación, abofeteando a su osado pretendiente y exclamando ofendida que no deseaba verlo nunca más. La fallida pareja se separó enseguida, pero mientras Verónica retornaba a casa satisfecha por haber actuado correctamente, no dejaba de admitir curiosa que habría sido interesante entregarse a Juan al menos una noche.







viernes, 21 de marzo de 2014

LOS VERDADEROS VAMPIROS (UNA HISTORIA REAL)

   HOLA A TODOS

   ESTO NO ES UN RELATO FANTÁSTICO DE TERROR, SINO UNA HISTORIA VERÍDICA ACAECIDA POR TIEMPO ATRÁS. ESPERO QUE LA DISFRUTÉIS. YO NO PUDE HACERLO.


Los verdaderos vampiros

Cuando la megafonía anuncia su número, entra en el box. Mira a la enfermera, morena, joven, y le dice lo mismo que siempre en estas ocasiones:
            —Pínchame con cariño, alguna vez me he mareado.
            —Esto no es anda, ni te vas a enterar.
            Él ya es mayorcito, ya lo sabe. Pero se anima cuando solo ve dos tubos preparados. En otras ocasiones han llegado hasta cinco. Pan comido. Se sienta, tiende el brazo y vuelve la cabeza. Algunas veces es mejor no saber.
            Nota el pinchazo. Empieza a distraerse, como de costumbre. En su cabeza tararea canciones, piensa en cosas que tiene que hacer luego cuando termine, cualquier cosa es buena para abstraerse de la situación. Ya lleva un buen rato con la mente en África cuando la enfermera exclama:
            —¡Ya1 ¿Ya empieza a salir la sangre!
            «¿Ya empieza? ¡Pero si ha tenido tiempo de sacar catorce tubos!». En fin, paciencia, ya queda poco y aún está bien, sin signos de malestar.
            El tiempo pasa, el repertorio de canciones para cantar se acaba. Como suele sacar la vena humorística (además de la otra) se decide a preguntar.
            —¿Qué? ¿Cómo va la cosa?
            —Ahí vamos —responde ella con aire resignado.
º«¿Ahí vamos? No me lo puedo creer. Llevo diez minutos o más con el pincho puesto y dice que «Ahí vamos». Se vuelve y le espeta:
            —¿Sabes lo que te digo? Que he cambiado de idea. Sí que voy a marearme. Y va a ser ahora mismo.
            Ella extrae la aguja rápido y le empuja hacia el sillón. De la nada aparece otra enfermera y la ayuda. Él se rebela, ni siquiera le han dejado plantar el culo en el asiento.
            —Tranquilas, que aún estoy aquí. Ya me pongo cómodo yo solito.
            Se tumbe y la enfermera comienza a abanicarle con una de esas bandejitas de cartón que usan para depositar los tubos, la mariposa…
            —Es que te has puesto blanco.
            —Si, suelo ponerme blanco cuando me mareo, qué cosas ¿no?
            —¡Y cómo sudas!
            —Es una fea costumbre mía. Cuando me mareo, suelo cubrirme de sudor frío.
            —Tranquilo, esto es una cosa bastante común.
            «Seguro que sí, pedazo de pánfila. Pocos se te escaparán a ti», piensa él.
            Unos minutos más tarde, se siente con fuerzas para levantarse.
            —No, espera —dice ella—. Ahora te tengo que pinchar en el otro brazo. Me falta sacarte un tubo.
            Él se vuelve. Le sale del alma:
            —¿Lo estás diciendo en serio o te estás quedando conmigo?
            —Es en serio. Como te has mareado solo he podido sacar un tubo.
            —Me he mareado porque has tardado una eternidad en sacarme la sangre.
            —No es culpa mía. Has movido un poco las espalda y se me fue la vena.
            De ciencia ficción. Esto es una película de ciencia ficción o hay una cámara oculta por algún lado. Se tumba y le sacan el segundo tubo. Se levanta y va a coger la chaqueta, el bolso y la carpeta, que le esperan pacientes en el suelo. Ella es amable y se lo recoge.
            —No tengas prisa. Quédate ahí el rato que necesites, hasta que te hayas recuperado.
            Él rehúsa con un gesto de la mano.
            —No, no. Mejor me siento tranquilito en la sala de espera. Cuando me sienta con ánimos, me voy.

            Un rato después, cruzo la calle y entro en la cafetería para tomarme un café con una porra. Por primera vez en mi ya dilatada vida, no tengo ni ganas de comerme la porra. Hasta cuando he llegado a casa me sigo sintiendo fatal. Con la de personas fuertes que hay en el mundo y la de enfermeras competentes, hemos tenido que coincidir los dos. ¡Porca miseria!
            Así que ya sabéis, si tenéis que ir a sacaros sangre al Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares y os toca un enfermera morena, de pelo largo, y os dice que esto va a ser visto y no visto… ¡¡¡HUID, INSENSATOS!!!


viernes, 14 de marzo de 2014

SOMBRAS (XVIII)

   BUENOS VIERNES:
   ESTA SEMANA VAMOS A TENER UN POCO MENOS DE "SOMBRAS", PORQUE LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO SE LO LLEVÓ "JACK", DE LA CUAL YA SE VISLUMBRA EL FINAL. ESO NO QUIERE DECIR QUE SE VAYA A PUBLICAR EN BREVE, EL PROCESO AHORA ES LARGO Y ABURRIDO, PERO CONFÍO EN QUE A MEDIO PLAZO PODÁIS DISPONER DE ESE BEST SELLER (JAJA) EN VUESTRAS MANOS. AL MENOS YO ESPERO TENERLO EN LAS MÍAS.
   A DISFRUTAR DE LAS DESVENTURAS DE LA PEQUEÑA LORRAINE.
   HASTA PRONTO.

 Sin dejar de temblar, se acercó al fregadero y bebió un vaso de agua. Todo se hallaba en silencio, en la más apacible tranquilidad. Nadie hubiera creído lo que acababa de contemplar allí mismo, unos instantes antes.
Cuando hubo recuperado la serenidad apagó la luz y volvió a subir las escaleras con la intención de volver a su habitación. Cerró la puerta tras de sí y a punto estaba de meterse en la cama cuando una voz sonó a sus espaldas.
—¿Lo entiendes ahora, Lorraine?
Ella se volvió. Era Sarah, allí de pie junto a la puerta del armario.
—Ahora ya sé lo que os ocurrió a ti y a tu familia. Supongo que intentáis decirme que nos vayamos de aquí, que si esa mujer fue capaz de cometer un crimen una vez puede volver a hacerlos y nosotras somos unas víctimas ideales ¿me equivoco?
—No te equivocas, pero tampoco estás del todo en lo cierto. Tajima cometió un terrible crimen, era una persona malvada y ahora su alma no conoce descanso.
Lorraine pestañeó dos veces. Había oído perfectamente.
—¿Era?
—Claro, ella también murió. No es ninguna vecina vuestra. Nosotros permanecemos aquí para evitar que siga haciéndolo, que siga matando. No parará hasta que alguien la detenga. Mientras tanto nuestros espíritus seguirán atados a esta casa. Ella aún no se ha ido.
—¿Y cómo voy a convencer a mi madre de que hemos de marcharnos si ella no puede veros?
Sarah dio un paso adelante.
—Las cosas pueden cambiar, Lorraine. Eso es lo que he venido a decirte. Debes estar preparada cuando llegue el momento. Haremos lo que podamos para yudarte, pero debes ser tú la que haga frente a la situación. Si no os marcháis, no te quedará otro remedio.
Lorraine se enfadó. Ya estaba harta de esa historia. Ella no había pedido ver ningún fantasma, ni hacerse cargo de ninguna responsabilidad. ¿Quién les había dicho que estaría dispuesta a cumplir ninguna misión?¿Con qué autoridad la hacían a  ella responsable de nada? Solo era una niña. Ni más ni menos. Una niña que debería estar pensando en qué ponerse para ir al cole en lugar de espantar fantasmas asesinos.
—No lo haré. No me enfrentaré a ella ni a nadie. Intentaré convencer a mamá de que nos marchemos. No quiero volver a verte, ni a ti ni a tu familia. Dejadme en paz.
Sarah pareció entristecerse un poco ante las palabras de Lorraine.
—No es tu elección, Lorraine. No lo olvides.
Aquella noche, Lorraine durmió en la cama de su madre.

viernes, 7 de marzo de 2014

SOMBRAS XVII Y... PRONTO LLEGARÁ JACK

   HOLA A TODOS
   ESTA SEMANA (¡¡POR FIN!!) YA PUEDO ANUNCIAR QUE EL FINAL DE "JACK VUELVE" ESTÁ PRÓXIMO. CUANDO ACABE CON EL PRIMER BORRADOR Y LA PRIMERA CORRECCIÓN BUSCARÉ UNOS CUANTOS "LECTORES CERO", ES DECIR, VOLUNTARIOS/AS QUE ESTÉN DISPUESTOS A LEERLA EN UNA SEMANA PARA DARME SUS IMPRESIONES ¿ALGUIEN SE APUNTA? JAJAJA!!
   POR LO DEMÁS, AQUÍ OS DEJO CON "SOMBRAS", QUE POCO A POCO SE VA A CERCANDO A SU FIN.
   HASTA EL PRÓXIMO VIERNES.

La tregua, sin embargo, no llegó. La madre de Sarah, enfebrecida por el instinto natural de sobrevivir, empujada por la necesidad de proteger a su hija y a sí misma del peligro, se dispuso a atacar, enarbolando aquel enorme cuchillo con una expresión asesina pintada en el rostro. Tajima reaccionó con una velocidad que a Lorraine se le antojó imposible para una persona de su edad y de su complexión, más bien regordeta. De un ágil salto se plantó delante de la madre de Sarah y detuvo la cuchillada que llevaba su nombre. Por más que la madre de Sarah forcejeaba no conseguía asestar la puñalada que acabase con aquella pesadilla. Tajima tampoco lograba dominar a aquella mujer ciega de rabia: la había subestimado, en algunos casos conviene acabar con la pieza de caza porque si se la hiere es más peligrosa que cuando está ilesa y aún piensa que puede huir o retirarse a tiempo.
La madre de Sarah, en su fuero interno, debió saber que aquello era el final, que no había escapatoria alguna. Sarah permanecía con los ojos tapados, como si de esa manera pudiese evadirse de la terrible escena que jamás debió ser contemplada por sus infantiles ojos. Lorraine se había derrumbado en el suelo, al lado de la puerta de la cocina, incapaz de salir corriendo de allí, resignada a contemplar aquel suplicio hasta que Sarah liberase su mente.
En ese momento el equilibrio de fuerzas cambió de forma imperceptible, pero Lorraine estaba tan segura de ello como si lo hubiese leído en un papel. En un último forcejeo, Tajima ganó una mínima ventaja sobre su oponente y asestó un tajo mortal a la madre de Sarah, que quedó un segundo inmóvil antes de caer de rodillas mientras se agarraba el estómago, de donde brotaba abundante sangre. La furia había desaparecido de su mirada, dejando paso a la sorpresa y la incredulidad, para perderse por fin en algún lugar lejano. Abrió la boca como si estuviese a punto de decir algo, pero las palabras quedaron flotando en el aire, sin ser pronunciadas. Miró a su hijita con desesperación y cayó de bruces en el suelo, sobre un charco de su propia sangre.
Tajima se volvió hacia Sarah, triunfante.
—Ahora tú, pequeña sabandija. No pensarías que te ibas a quedar sin lo tuyo ¿verdad?
Sarah gritó cuando Tajima la agarró por el pelo y comenzó a arrastrarla hacia la puerta trasera. La niña intentó resistir, y por un momento su esfuerzo demoró a Tajima en su labor. Pateó, arañó y gritó, pero de nada le sirvió. Antes de llegar a la puerta y desaparecer a través de ella, dejó caer algo de su mano, un objeto que cayó al suelo con un sonido tintineante, limpio y claro a los oídos de Lorraine. Esta miró el objeto, boquiabierta. Era el broche de la mariposa que había encontrado en el cuarto de baño tras su encuentro con el padre de Sarah.
Antes de poder reaccionar, toda la escena se borró, desapareció sin más, con un sonido semejante al que hace el aire cuando se escapa por una ventana.
Se sentía agotada, horrorizada. Sabía que todo había ocurrido muchos años atrás, las personas que estaba viendo ya habían desparecido de la faz de la tierra, pero el sufrimiento padecido en sus últimos momentos seguí allí, tan intenso como el día en que todo tuvo lugar.
Lorraine se sorprendió ante el hecho de conocer esa información sin que nadie se la hubiese suministrado, al menos verbalmente. Por eso no se habían marchado. Por eso aquellas «sombras» de seres pasados no habían podido desaparecer tras la muerte como los demás. Su sufrimiento no dejaba la energía fluir, pero había algo más.

Ahora hablar de que estaban vigilando a Tajima, que aún rondaba por allí.

viernes, 28 de febrero de 2014

SOMBRAS (XVI) Y ¡¡¡LEGAMOS A LAS 6000 VISITAS!!!

   HOLA A TODOS
   YA ES UN HECHO, HEMOS SOBREPASADO LAS 6000 VISITAS EN EL BLOG. ES MUY POCO COMPARADO CON OTROS MUCHOS BLOGS LITERARIOS QUE ANDAN POR AHÍ, PERO PARA MÍ ES UN ORGULLO Y UN HONOR QUE SEA GRACIAS A VOSOTROS, A LOS QUE ESTÁIS REGISTRADOS COMO SEGUIDORES Y A LOS QUE NO LO ESTÁIS PERO SEGUÍS MIS HISTORIAS SEMANA TRAS SEMANA. VOSOTROS SOIS EL ÚNICO MOTIVO QUE SUSTENTA ESTA INICIATIVA QUE NACIÓ HACE ALGO MÁS DE DOS AÑOS. POR AQUÍ HAN PASADO YA UNA BUENA TANDA DE RELATOS A TROCITOS, MIS AVENTURAS Y DESVENTURAS, Y SIEMPRE ME HE SENTIDO ARROPADO POR VOSOTROS, OS AGRADEZCO DE CORAZÓN QUE SIEMPRE ESTÉIS AHÍ PARA DARME UNA PATADA EN EL CULO CUANDO LA MEREZCO. AHORA ¡¡¡A POR LAS 10.000!!!
   MUCHÍSIMAS GRACIAS DE NUEVO. OS DEJO CON LORRAINE Y SUS FANTASMAS DOMÉSTICOS.
   HASTA PRONTO

Por la puerta abierta penetró un pequeño remolino de viento que arrastró unas hojas desde el jardín trasero. En el exterior se apreciaba un vendaval que también pertenecía al otro mundo, la noche era tranquila cuando Lorraine se había levantado de la cama. Una forma humana tambaleante se materializó en el umbral, enmarcada por el contorno de la puerta. La sombra dio un par de pasos y dejó de serlo.
Lorraine tuvo que taparse la boca para reprimir un grito. ¡Era él! ¡El hombre del cuarto de baño! La madre de Sarah se puso en pie de un modo tan brusco que la silla donde se había sentado cayó hacia atrás. El horror retorcía su rostro de una forma extraña, como petrificado en medio de una mueca grotesca igual que una máscara de cera.
—¡Michael, Dios mío! —fue lo único que acertó a decir. Tampoco tuvo tiempo de mucho más.
Lorraine comprendió. Aquel hombre era el padre de Sarah. Los tres vivían en la casa antes de que ella y su madre llegaran allí, tal vez mucho tiempo antes, llevaban unas ropas que a la niña le resultaron diferentes, en cierto modo le recordaban a las de alguna serie antigua que había visto por televisión. Michael se detuvo en seco tras recorrer apenas un metro. La sangre manaba con profusión por su rostro desencajado, no miraba a su mujer y a su hija, con seguridad ni siquiera las veía. La sangre provenía de lo alto de su cabeza, la misma cabeza deformada por el terrible golpe que Lorraine había contemplado esa misma tarde en el cuarto de baño, antes de la merienda. Permaneció un segundo inmóvil y se desplomó sobre el linóleo de la cocina.
La madre de Sarah gritó, un grito agudo y desgarrador que hizo que Lorraine se cubriera los oídos. Antes de que nadie pudiera reaccionar entró ella, Tajima, con un bate de béisbol en la mano y una expresión de odio salvaje como la niña nunca había visto. También estaba cubierta de salpicones de sangre, la sangre de Michael, sin duda. A Lorraine le pareció igual de anciana que la Tajima que ella recordaba, y a la que no había vuelto a ver desde aquella mañana de sábado.
Mientras un charco de color rojo oscuro se iba extendiendo alrededor de Michael, la madre de Sarah salió de su estado de catarsis y reaccionó. Quizás fue para proteger a su hijita del indiscutible peligro, quizás se trataba simplemente del instinto de auto conservación. Lo cierto es que en décimas de segundo se puso en pie, abrió el cajón superior del mueble que se encontraba a sus espaldas y extrajo de él un enorme cuchillo, Lorraine nunca había visto uno tan grande, su madre y ella no tenían en la cocina algo tan espantoso.
La madre de Sarah blandió el cuchillo en alto y se abalanzó sobre Tajima como una fiera, dispuesta a defenderse y a defender a su pequeña. La expresión de Tajima apenas cambió en el momento que tardó en propinar un terrible golpe con el bate en la mano de la madre de Sarah. El cuchillo voló por los aires, no muy lejos, sobre la encimera. Tajima, consciente de la ventaja que había adquirido, se dispuso a rematar la faena, pero no contaba con la juventud y la fuerza de su víctima, ni con su resistencia a aceptar la derrota. Antes de darse cuenta la tenía a su espalda. La madre de Sarah agarró a Tajima por el moño, que se deshizo al instante, pero no por eso aflojó su presa. El aullido de Tajjima hizo estremecer a Lorraine. Sonó como un animal salvaje, no como una persona. Un animal herido y rabioso. La madre de Sarah tiró con fuerza y casi levantó en vilo a Tajima, favorecida por la diferencia de estatura. Haciendo gala de una energía insospechada, arrojó a la anciana contra la pared, al tiempo que el bate rodaba por el suelo. El cuerpo fofo de Tajima golpeó el muro con un sonido sordo, extraño. La madre de Sarah quedó estática, de pie, con un gran mechón de cabellos grises en la mano, mirándolo como si no supiera cómo había ido a parar allí. Sin pensarlo dos veces, recorrió en dos zancadas la distancia que la separaba de la encimera y se abalanzó sobre el cuchillo. Sarah contemplaba la escena llorando y tapándose los ojos con las manitas. Lorraine no pudo soportarlo más y gritó, aún sabiendo que todo aquello no estaba ocurriendo realmente, solo se trataba de una sombra del pasado.
—¡Basta!¡Para, Sarah!¡Acaba con esto, te digo!¡No quiero ver más, no quiero! —las lágrimas de angustia rodaban por sus mejillas sin parar, deseaba darse la vuelta y salir de allí, pero algo se lo impedía, una voluntad más fuerte que la suya, la de Sarah. Era ella quien proyectaba sus recuerdos dentro de la mente de Lorraine ¿cómo escapar de lo que solo ocurre dentro de la cabeza de uno mismo?

miércoles, 26 de febrero de 2014

¡¡¡MOLOBO EN EBOOK!!!!

   BUENOS DÍAS A TODOS

   YA SÉ QUE HOY NO ES EL DÍA, QUE NOS SOLEMOS VER LOS VIERNES, PERO LA NOTICIA BIEN MERECE HACER UNA EXCEPCIÓN. !POR FIN HA SALIDO A LA VENTA LA VERSIÓN EN EBOOK DE MOLOBO! YA SE PUEDE ADQUIRIR A TRAVÉS DE AMAZON, EN EL ENLACE QUE OS FACILITO A CONTINUACIÓN. CREO QUE SE PUEDE DESCARGAR DESDE CUALQUIER PARTE, AUNQUE NO ESTOY MUY SEGURO. ¡A POR ÉL! ¿OS LO VAIS A PERDER?



http://www.amazon.es/Molobo-Ur%C3%B3boro-Vidal-Fern%C3%A1ndez-ebook/dp/B00I9FHSI0/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1393411726&sr=8-1&keywords=Molobo+ebook

   ¡EL VIERNES OS ESPERO, QUE NO SE ESCAPE NADIE!!!!

viernes, 21 de febrero de 2014

SOMBRAS (XV)

   HOLA, HOLA, HOLA!!!
   DESPUÉS DE LA RESACA DE LA SEMANA PASADA, Y LOS ALTIBAJOS DE LAS SELECCIONES (SÍ, NO Y...TAMPOCO), ESTA SEMANA RETOMAMOS EL HILO CON LORRAINE Y SUS "SOMBRAS". COMO PODÉIS VER, HE CAMBIADO LA APARIENCIA DEL BLOG PARA FAVORECER SU LECTURA, MI AMIGA RAELANA DSAGAN ME DIJO QUE CON LA FOTO DEL BOSQUE COSTABA VER LO ESCRITO, ASÍ QUE LO HE OSCURECIDO TODO PARA QUE EL CONTRASTE SEA MEJOR.
   POR FIN SE DESVELÓ LA NUEVA PORTADA DE "MOLOBO". A MÍ ME GUSTABA MÁS LA ANTERIOR. SEGÚN ME HAN EXPLICADO ESTA LA ENCARGARON PARA "CELEBRAR" EL HABER LLEGADO CON LA NOVELA A UNA TERCERA TIRADA. AHORA SOLO FALTA QUE EL PÚBLICO, O SEA VOSOTROS, VAYÁIS HACIENDO FUNCIONAR ESE MÉTODO INFALIBLE LLAMADO "BOCA-OREJA", Y RECOMENDÉIS LA NOVELA, LA REGALÉIS CUANDO TENGÁIS QUE COMPRAR ALGO PARA UN CUMPLEAÑOS... EN FIN, LA ÚNICAS MANERA QUE TENEMOS LOS ESCRITORES DE MEDIO PELO DE PROMOCIONARNOS A FALTA DE PRESUPUESTO POR PARTE DE LA EDITORIAL.
   OS DEJO AQUÍ LA PORTADA PARA QUE LA VEÁIS. DESPUÉS TENÉIS UN NUEVO COTRE DE "SOMBRAS". A DISFRUTARLO. NOS VEMOS EL VIERNES PRÓXIMO.



Cuando accionó el interruptor de la cocina quedó paralizada. Allí estaba Sarah, sentada a la mesa como si estuviera esperando que le pusieran la cena delante. La pequeña fantasma no pareció percatarse de la presencia de Lorraine. El vestido que Sarah lucía era el mismo que en las anteriores ocasiones, con la diferencia de que ahora se veía nuevo, no sucio y rasgado como antes. Su cabello estaba pulcramente peinado y recogido en un par de trenzas que colgaban por su espalda. Su mirada atenta se dirigía hacia el otro lado de la cocina. Lorraine siguió la dirección de los ojos de Sarah y se encontró con que allí también había una mujer, que faenaba con los cacharros mientras preparaba algo. Lorraine contempló incrédula la sartén y el fogón que no eran reales. Pensó que estaba contemplando un holograma, algo así como una proyección de cine con apariencia tridimensional. Y todo tenía un aspecto tan real que Lorraine tuvo la sensación de que podía tocarlas, sentir su tacto y hasta oler la comida que la mujer, obviamente la madre de Sarah, estaba preparando. Sin embargo, no tenía intención de hacer nada semejante, sabía que allí no había nadie cocinando en la realidad.
—Así que la vecina vino a traer un pastel mientras he faltado de casa —decía la madre de Sarah—. Eso es estupendo, comeremos un trozo para el postre y luego por la tarde me acercaré a su casa para agradecerle el detalle de bienvenida. Siempre es duro adaptarse a una nueva vida, y aún no conocemos a nadie en el vecindario.
—Era muy simpática, mamá —apostilló Sarah—. Una anciana muy agradable. Bajita y con un moño muy gracioso. Te caerá bien, ya lo verás.
Lorraine experimentó un desagradable deja vú. La anciana con la tarta de bienvenida… ¡Tajima! El corazón se le encogió. ¡No podía ser! ¡Tenía que avisarlas, ponerlas sobre aviso del peligro que corrían!
—¡No comáis del pastel! —exclamó sin poder contenerse, dando un paso adelante hacia la escena que se desarrollaba frente a ella— ¡No lo hagáis!
Ninguna de las dos mostró evidencia alguna de haberse percatado de la presencia de Lorraine. Esta se dio cuenta de que cualquier cosa que intentase sería inútil, sabía que ambas estaban muertas y eso no tenía marcha atrás. Decidió esperar a que la visión terminase. Estaba claro que todo estaba ocurriendo por algún motivo, aquellos seres, o lo que fuesen, estaba allí por algún motivo. Lorraine supuso que intentaban avisarla, replicaban su comportamiento en vida para hacerle saber qué había pasado. O quizás lo que intentaban transmitirle era la manera de evitar el peligro que las amenazaba a ella y a su madre. Ahora estaba segura de que ese peligro era real. No se trataba solo de que pudiera ver aquellos espíritus, sino de que los veía porque ellos así lo deseaban, se le mostraban para dejarle algún tipo de mensaje o secreto. Permaneció junto a la puerta, no tenía sentido intervenir de nuevo.
La madre de Sarah volcó el contenido de la sartén en los platos que había encima de la mesa. Justo entonces la puerta trasera, la que comunicaba la cocina con el patio trasero se abrió de par en par con enorme estruendo. Lorraine temió que su madre se despertara con el estruendo, pero luego cayó en la cuenta de que solo ella podía escucharlo, su madre era incapaz de oír nada.
Madre e hija se sobresaltaron. Sarah volvió la cabeza y miró a Lorraine. ¡Podía verla! Lorraine iba a decir algo pero entonces Sarah la hizo callar llevándose un dedo a la boca, en un gesto muy elocuente que ella entendió a la perfección. La escena estaba preparada para que ella, Lorraine, presenciara algo. Y ese algo estaba a punto de ocurrir.
 

viernes, 14 de febrero de 2014

¡CAYÓ EL HISLIBRIS Y BATACAZO AL DÍA SIGUIENTE!

   Buenos viernes a todos
   Como ya anticipé la semana pasada, buenas noticias se avecinaban esta semana. Inmejorables. el martes salió el fallo del VI concurso de Relato Histórico Hislibris, promovido por Ediciones Evohé. Se trata de un concurso de gran reconocimiento dentro del mundillo del género, muy difícil entrar en la selección de relatos que luego componen un libro recopilatorio. el premio al primer clasificado es un contrato para la edición de una novela. no he ganado no, pero sí he entrado en la selección, lo cual me parecía un objetivo imposible hace solo unos meses. Os cuelgo aquí el fallo, mi relato se titula La eterna sonrisa, y trata sobre la copia de la Mona Lisa que se encontró en el museo del Prado, al parecer pintada al mismo tiempo que el original. Unos aprendices al cargo de Leonardo da Vinci enfrentados por el favor de su maestro y un cuadro un poco "especial", con tendencias homicidas. Cuando el libro salga a la venta, en aproximadamente un mes y medio, lo colgaré aquí y en facebook, como suelo hacer. Os dejo el enlace para que podáis ver la lista de seleccionados.

http://www.hislibris.com/resultados-finales-del-vi-concurso-de-relato-historico-hislibris/

                                                                   ***********   

   Una de cal y otra de arena. Al día siguiente también publicaron el fallo del concurso Teseo de relato corto. la propuesta en esta ocasión era "¿Qué escondes?". Mi relato "Tormenta" quedó en última posición. ¡Último! Os lo cuelgo para que podáis "disfrutarlo" vosotros también, jaja!!!

   La próxima semana volveremos con "Sombras". A pasar buena semana.

TORMENTA
Por Vidal Fernández Solano
La lluvia repiquetea furiosa contra el cristal de la ventana. Los relámpagos iluminan la insondable negrura de la noche, seguidos de ensordecedores truenos que hacen temblar los objetos diseminados por la casa. Las luces permanecen apagadas, los rayos proyectan sombras espectrales sobre las paredes.
Él permanece en la cocina, esperando, silencioso, detrás de la puerta. Ya sabía que tarde o temprano vendrían y se apoderarían de todo, y el momento ha llegado por fin.
Hace rato que oyó el vidrio de la puerta de la entrada romperse. Fue un sonido amortiguado por la alfombra del hall. De alguna forma habían logrado evitar el estrépito, pero él tiene el oído muy fino y algún pequeño fragmento había caído al suelo, poniéndole sobre aviso.
Pega la oreja a la puerta, intentando no hacer ruido al respirar. Sabe que su vida depende de ello. Los pasos, casi imperceptibles, se van acercando por el pasillo. Su corazón se dispara, incontrolado.
Acaricia el cuchillo ensangrentado que mantiene apretado contra su pecho. No se lo va a poner fácil, se defenderá con uñas y dientes hasta el último aliento. Una gota de sudor resbala por su frente.
La puerta de la cocina se abre de golpe, y él salta como una pantera.

Dos hombres con sendas batas blancas miran por la ventanilla hacia el interior de la aséptica habitación. Él permanece en el interior, inmovilizado por una camisa de fuerza. Mira con abandono las paredes acolchadas. Los demonios en su interior no le permiten un momento de paz.
—Hirió a cuatro agentes antes de que pudieran reducirlo. Uno de ellos se encuentra en estado crítico.
—¿Y la mujer?
—Muerta. En el salón. Una carnicería, ni te lo imaginas. Puedes leer el informe del forense.
Ambos vuelven a fijar la vista a través del cristal.
—Quizás fue la tormenta. Supuestamente estos fenómenos afectan a ciertas personalidades esquizoides que ya de por sí son proclives a padecer brotes psicóticos.
—Supuestamente.


viernes, 7 de febrero de 2014

SOMBRAS (XIV)

   BUENOS VIERNES
   SEMANA TRANQUILA, SIN NOTICIAS NI NADA ESPECIAL QUE CONTAR. "JACK VUELVE" SIGUE HACIÉNDOSE MÁS Y MÁS GRANDE, ASÍ QUE SU FECHA DE ACABADO (DEL PRIMER BORRADOR) SE ATRASA UNA Y OTRA VEZ.
   TAMBIÉN CUENTA EL HECHO DE QUE VAYA ESCRIBIENDO ESTE "SOMBRAS" SEMANA A SEMANA, ASÍ COMO OTROS PROYECTOS, CONCURSOS NUEVOS Y OTROS PENDIENTES... CRUZARÉ LOS DEDOS, A VER SI LA PRÓXIMA SEMANA OS TRIGO BUENAS NOTICIAS.
   HASTA PRONTO. OS DEJO CON "SOMBRAS"..

Iba a darse la vuelta para seguir a su madre cuando reparó en un objeto que se hallaba en el suelo, exactamente en el lugar donde segundos antes aquel fantasma permanecía de pie. Estaba tan absorta en lo que el hombre decía que no había reparado en ello. Se agachó y lo tomó en la mano. Se trataba de un broche, un broche de mujer. Era una pieza de borde metálico dorado, con láminas de piedra engastadas. Poseía la forma de una mariposa, no de una bonita mariposa de colores sino una tosca, negra, con antenas gruesas y peludas. Sobre el tórax se veía un extraño dibujo que a Lorraine le trajo a la memoria una calavera. Las piedras oscuras refulgían bajo la luz que penetraba por la ventana arrancando destellos irisados a la joya. Algo en la memoria de la niña se encendió, no fue capaz de localizarlo en ese momento pero sabía que aquella mariposa no era una especie cualquiera, era una polilla a juzgar por su forma y sus antenas, pues lo había estudiado en clase de ciencias no mucho tiempo antes, pero no era eso lo que la inquietaba.
Acarició las alas con suavidad. Estaban frías como el hielo y un escalofrío sacudió su infantil cuerpo. Entonces supo que no era por el frío. No era una casualidad que la mariposa estuviera en sus manos. No pertenecía a su madre, jamás la había visto antes y si Susan la hubiera comprado recientemente se la habría mostrado, siempre lo hacía. El fantasma de aquel hombre era el que había depositado eso sobre el suelo, Lorraine tuvo la certeza de que así había sido. Y si lo había hecho era por algún motivo, quizás una advertencia, quizás por otra cosa que en aquel momento se le escapaba. La guardó en el bolsillo de sus pantalones y acudió a la cocina para tomar la merienda con su madre. Pasó el resto de la tarde con el pensamiento puesto en aquel hallazgo y en su significado. Si tan siquiera pudiera recordar el detalle de la polilla… Lo sentía bailar dentro de su cabeza, pero se negaba a salir del rincón donde se había ocultado. Realizó sus tareas escolares como cada tarde, cenó, se duchó y se fue a dormir, aunque tardó mucho en conciliar el sueño.

Despertó de súbito, sobresaltada, con la sensación de que había oído un golpe, aunque quizás lo había soñado. Permaneció inmóvil, a la expectativa, por si volvía a escucharlo. Quizás había sido su madre, pensó, que se había levantado para ir al cuarto de baño y había tropezado con algo en medio de la noche. Se esforzó por captar algún sonido proveniente de la habitación contigua pero al final se convenció de que simplemente lo había soñado, no se escuchaba nada. Dio media vuelta en la cama y se acurrucó entre las sábanas, abrazada a su Winnie de Pooh.
Apenas había tenido tiempo de hundirse en las profundidades del sueño cuando lo oyó, esta vez con claridad. Provenía de la planta inferior, sin duda. Un minuto después se repitió. Se trataba de un sonido familiar pero impropio en aquel momento. Lorraine podía jurar que lo que estaba oyendo eran los cajones de la cocina, el golpeteo que producían al cerrarse. Miró el despertador. Las tres de la madrugada. Era imposible que su madre estuviera en la cocina, y menos cerrando cajones y puertas con tan poco cuidado. El miedo se apoderó de ella. Obviamente, era Sarah o el hombre de por la tarde quien se dedicaba a trastear en la cocina, o quizás…
Entonces Lorraine reparó en un detalle. Algo inquietante teniendo en cuenta las circunstancias. Los fantasmas que había visto habían aparecido delante de sus ojos y le habían hablado, pero en ningún momento habían entrado en contacto con nada material. No habían tocado mueble u objeto alguno de la casa. Cierto que tras la última aparición había encontrado el broche, pero no había visto a aquel hombre ensangrentado con él en la mano, ni tampoco lo había depositado en su presencia. Ella había supuesto que había sido él quien lo había dejado en el suelo del cuarto de baño, pero solo por una sucesión temporal de hechos. También podía habérsele caído a su madre o haberlo traído otra persona. Se arropó hasta cubrirse la cabeza. Eso implicaba que alguien podía entrar y salir a su antojo de la casa, y quizás ese alguien se encontraba ahora mismo en la planta baja, haciendo sabe Dios qué.
Sopesó la posibilidad de despertar a su madre, pero en vista de las experiencias anteriores consideró que era una estupidez. Lo único que se ganaría era una buena reprimenda para nada, pero no era menos cierto que se sentiría más segura con ella al lado. Lo descartó, se dio cuenta de que si su madre estaba presente la aparición de turno se esfumaría y ella quedaría como una idiota. A fin de cuentas, ninguno de sus visitantes había mostrado ningún indicio de conducta violenta contra ella, excepto quizás lo que había ocurrido aquella noche, aunque Lorraine no podía recordarlo, era como si su mente lo hubiera borrado a conciencia. Encendió la lámpara de la mesilla. Tenía que averiguarlo por sí misma, de nada servía apelar a su madre. Se calzó las zapatillas y se puso la bata, hacía un frío endemoniado en la casa, si bien ella lo achacó a que la primavera aún o se había adueñado de su territorio.

Temblando de pies a cabeza, salió de su cuarto y descendió los peldaños con el mayor sigilo posible para no despertar a su madre.