viernes, 28 de marzo de 2014

CONCURSO DE MICRORRELATOS "VELOCIDAD"

Hola a todos:
¿Alguna vez habéis escuchado la expresión “confundir la velocidad con el tocino”? En muchas ocasiones, las cosas no son lo que parecen. Un vocablo tan común como “velocidad” puede significar multitud de cosas diferentes, y hoy os traigo la prueba.
Por primera vez, esta semana tengo invitados de honor en mi blog. Un poco más abajo los conoceréis.
            Hace poco, dentro del grupo de facebook “El placer de escribir, por todos nosotros”, la compañera Cristina Rodríguez organizó un concurso de microrrelatos con el tema “Velocidad”. Yo no tenía pensado participar, por un lado me pilló acabando la novela y por otro los micros nunca me han atraído especialmente, demasiado escasos de palabras para mi gusto. Supongo que por eso tampoco se me ha dado bien escribir relatos muy  cortos.
            El caso es que ella me convenció para que enviara algo, y como se trataba de escribir algo muy  corto me puse manos a la obra. Cuando la gente se mueve y organiza cualquier tipo de evento hay que apoyarles, no se puede permitir que la ilusión se pierda. Cristina colgó los micros dentro del grupo y abrió una votación en la que podían participar todos los miembros del mismo.
            El pasado lunes salió el fallo. Hubo gente que no había enviado ningún relato pero que los leyó, juzgó y votó. Unos conocidos de tiempo atrás como Frank Spoiler, otros nuevos como Mar Lana (http://marlanapradera.blogspot.com) o Juan Carlos Rodríguez, este último desde Puerto Rico. El caso es que el micro que envié resultó ganador, por una diferencia mínima, pero ganador a fin de cuentas.
            Aquí os dejo todos los micros tras solicitar la autorización de sus respectivos autores para que estuvieran presentes en este modesto blog. Disfrutad como yo de micros tiernos, graciosos, peliculeros… Un poco de todo, mil significados distintos de la palabra velocidad, como veréis. Junto a cada relato aparece el nombre del autor y, en el caso de los que así lo han querido, un blog suyo para que podáis leer más cosas de ellos.
            Hasta el próximo viernes, con el capítulo final de “Sombras”.


Vidal Fs
Velocidad terminal
A medida que aceleraba el viento azotaba su rostro con más fuerza. Las ventanas pasaban por delante de sus ojos a una velocidad mareante. Después de todo, saltar no había resultado tan difícil.


Maria Dolores Jiménez García
Instantánea de un error.
Lo vi, como el resto de cobardes. Supe en ese instante que iba a suceder y no pude evitarlo. Todos corrieron y yo me quedé sola en medio de la carretera, paralizada ante lo que se me venía encima. Pensé que si pudiera retroceder solo un segundo y pensar, pero ya no era posible. Cuando salió disparado de mi pie, sabía por la trayectoria y la velocidad que oiría cristales rotos.


Marusela Talbé
Solo
Entró en el parking como un caballo desbocado. Arrasaba, rompía, golpeaba mientras bajaba la rampa. El vigilante echó a correr por las escaleras: “Borracho, hijo de puta. Se va a enterar.” En el segundo sótano vio el coche ir derecho al muro del fondo. “De ahí no pasas y me alegro”. De pronto el rostro mudó de la ira a la impotencia: a través del parabrisas había visto claramente la silueta de un niño en el puesto del conductor.


Cristina Rodríguez
No es falta de amor, solo un mal entendido
—Te acobarda la velocidad a la que crecen nuestros sentimientos.
—¿De qué estás hablando? ¿Quién eres t…? —le interrumpí.
—¿Qué quién soy yo? ¡Ja! Pues soy a esa que le preparas el café todas las mañanas y a la que sirves el desayuno. ¡En mi pueblo, a las personas que hacen eso se les llama pareja! —me crucé de brazos.
—Pues en mi ciudad se consideran camareros. Y sino le importa señora… ¡Siguiente¡


Angélica Riezu Martín 
Indefinido
Corro; salto; huyo, por fin llego, sello en la T-10 y me quedo de pie, cada curva que hace el transporte me desequilibra, tengo ganas de llegar. En la siguiente parada del bus aún sube más gente, creo que no ha bajado nadie. Bajo, parada seleccionada. Vuelvo a correr por las calles de la ciudad, esquivo a otros viandantes. Veo el lugar, entro. Llamo al ascensor, no llega, subo por las escaleras, seis pisos hubiera tenido que esperar. Entro en la habitación 612 y veo a mi sobrino.


Llorens Bustos Fernández
La carrera de caracoles
Turbicol se encuentra en la parrilla de salida de un circuito mejicano, su manager le ha colocado en la pista número siete, en donde tendrá que competir con caracoles de su misma especie. Entre murmullos de los competidores, siente en su cáscara una gota de agua fría que proviene de quién da la orden de salida, estira su cuerpo e inicia la carrera, lo repliega a toda velocidad; de repente, van cayendo gotas de agua caliente que le obligan a tirar del cascaron hasta que llega primero a la meta.


La confesión
La última vez que salieron juntos, Juan le confesó a Verónica —torpemente, claro está— que no deseaba otra cosa que llevarla a la cama y gozar con ella hasta la extenuación. Sorprendida, Verónica actuó como creía que debía actuar una dama en su misma situación, abofeteando a su osado pretendiente y exclamando ofendida que no deseaba verlo nunca más. La fallida pareja se separó enseguida, pero mientras Verónica retornaba a casa satisfecha por haber actuado correctamente, no dejaba de admitir curiosa que habría sido interesante entregarse a Juan al menos una noche.







viernes, 21 de marzo de 2014

LOS VERDADEROS VAMPIROS (UNA HISTORIA REAL)

   HOLA A TODOS

   ESTO NO ES UN RELATO FANTÁSTICO DE TERROR, SINO UNA HISTORIA VERÍDICA ACAECIDA POR TIEMPO ATRÁS. ESPERO QUE LA DISFRUTÉIS. YO NO PUDE HACERLO.


Los verdaderos vampiros

Cuando la megafonía anuncia su número, entra en el box. Mira a la enfermera, morena, joven, y le dice lo mismo que siempre en estas ocasiones:
            —Pínchame con cariño, alguna vez me he mareado.
            —Esto no es anda, ni te vas a enterar.
            Él ya es mayorcito, ya lo sabe. Pero se anima cuando solo ve dos tubos preparados. En otras ocasiones han llegado hasta cinco. Pan comido. Se sienta, tiende el brazo y vuelve la cabeza. Algunas veces es mejor no saber.
            Nota el pinchazo. Empieza a distraerse, como de costumbre. En su cabeza tararea canciones, piensa en cosas que tiene que hacer luego cuando termine, cualquier cosa es buena para abstraerse de la situación. Ya lleva un buen rato con la mente en África cuando la enfermera exclama:
            —¡Ya1 ¿Ya empieza a salir la sangre!
            «¿Ya empieza? ¡Pero si ha tenido tiempo de sacar catorce tubos!». En fin, paciencia, ya queda poco y aún está bien, sin signos de malestar.
            El tiempo pasa, el repertorio de canciones para cantar se acaba. Como suele sacar la vena humorística (además de la otra) se decide a preguntar.
            —¿Qué? ¿Cómo va la cosa?
            —Ahí vamos —responde ella con aire resignado.
º«¿Ahí vamos? No me lo puedo creer. Llevo diez minutos o más con el pincho puesto y dice que «Ahí vamos». Se vuelve y le espeta:
            —¿Sabes lo que te digo? Que he cambiado de idea. Sí que voy a marearme. Y va a ser ahora mismo.
            Ella extrae la aguja rápido y le empuja hacia el sillón. De la nada aparece otra enfermera y la ayuda. Él se rebela, ni siquiera le han dejado plantar el culo en el asiento.
            —Tranquilas, que aún estoy aquí. Ya me pongo cómodo yo solito.
            Se tumbe y la enfermera comienza a abanicarle con una de esas bandejitas de cartón que usan para depositar los tubos, la mariposa…
            —Es que te has puesto blanco.
            —Si, suelo ponerme blanco cuando me mareo, qué cosas ¿no?
            —¡Y cómo sudas!
            —Es una fea costumbre mía. Cuando me mareo, suelo cubrirme de sudor frío.
            —Tranquilo, esto es una cosa bastante común.
            «Seguro que sí, pedazo de pánfila. Pocos se te escaparán a ti», piensa él.
            Unos minutos más tarde, se siente con fuerzas para levantarse.
            —No, espera —dice ella—. Ahora te tengo que pinchar en el otro brazo. Me falta sacarte un tubo.
            Él se vuelve. Le sale del alma:
            —¿Lo estás diciendo en serio o te estás quedando conmigo?
            —Es en serio. Como te has mareado solo he podido sacar un tubo.
            —Me he mareado porque has tardado una eternidad en sacarme la sangre.
            —No es culpa mía. Has movido un poco las espalda y se me fue la vena.
            De ciencia ficción. Esto es una película de ciencia ficción o hay una cámara oculta por algún lado. Se tumba y le sacan el segundo tubo. Se levanta y va a coger la chaqueta, el bolso y la carpeta, que le esperan pacientes en el suelo. Ella es amable y se lo recoge.
            —No tengas prisa. Quédate ahí el rato que necesites, hasta que te hayas recuperado.
            Él rehúsa con un gesto de la mano.
            —No, no. Mejor me siento tranquilito en la sala de espera. Cuando me sienta con ánimos, me voy.

            Un rato después, cruzo la calle y entro en la cafetería para tomarme un café con una porra. Por primera vez en mi ya dilatada vida, no tengo ni ganas de comerme la porra. Hasta cuando he llegado a casa me sigo sintiendo fatal. Con la de personas fuertes que hay en el mundo y la de enfermeras competentes, hemos tenido que coincidir los dos. ¡Porca miseria!
            Así que ya sabéis, si tenéis que ir a sacaros sangre al Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares y os toca un enfermera morena, de pelo largo, y os dice que esto va a ser visto y no visto… ¡¡¡HUID, INSENSATOS!!!


viernes, 14 de marzo de 2014

SOMBRAS (XVIII)

   BUENOS VIERNES:
   ESTA SEMANA VAMOS A TENER UN POCO MENOS DE "SOMBRAS", PORQUE LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO SE LO LLEVÓ "JACK", DE LA CUAL YA SE VISLUMBRA EL FINAL. ESO NO QUIERE DECIR QUE SE VAYA A PUBLICAR EN BREVE, EL PROCESO AHORA ES LARGO Y ABURRIDO, PERO CONFÍO EN QUE A MEDIO PLAZO PODÁIS DISPONER DE ESE BEST SELLER (JAJA) EN VUESTRAS MANOS. AL MENOS YO ESPERO TENERLO EN LAS MÍAS.
   A DISFRUTAR DE LAS DESVENTURAS DE LA PEQUEÑA LORRAINE.
   HASTA PRONTO.

 Sin dejar de temblar, se acercó al fregadero y bebió un vaso de agua. Todo se hallaba en silencio, en la más apacible tranquilidad. Nadie hubiera creído lo que acababa de contemplar allí mismo, unos instantes antes.
Cuando hubo recuperado la serenidad apagó la luz y volvió a subir las escaleras con la intención de volver a su habitación. Cerró la puerta tras de sí y a punto estaba de meterse en la cama cuando una voz sonó a sus espaldas.
—¿Lo entiendes ahora, Lorraine?
Ella se volvió. Era Sarah, allí de pie junto a la puerta del armario.
—Ahora ya sé lo que os ocurrió a ti y a tu familia. Supongo que intentáis decirme que nos vayamos de aquí, que si esa mujer fue capaz de cometer un crimen una vez puede volver a hacerlos y nosotras somos unas víctimas ideales ¿me equivoco?
—No te equivocas, pero tampoco estás del todo en lo cierto. Tajima cometió un terrible crimen, era una persona malvada y ahora su alma no conoce descanso.
Lorraine pestañeó dos veces. Había oído perfectamente.
—¿Era?
—Claro, ella también murió. No es ninguna vecina vuestra. Nosotros permanecemos aquí para evitar que siga haciéndolo, que siga matando. No parará hasta que alguien la detenga. Mientras tanto nuestros espíritus seguirán atados a esta casa. Ella aún no se ha ido.
—¿Y cómo voy a convencer a mi madre de que hemos de marcharnos si ella no puede veros?
Sarah dio un paso adelante.
—Las cosas pueden cambiar, Lorraine. Eso es lo que he venido a decirte. Debes estar preparada cuando llegue el momento. Haremos lo que podamos para yudarte, pero debes ser tú la que haga frente a la situación. Si no os marcháis, no te quedará otro remedio.
Lorraine se enfadó. Ya estaba harta de esa historia. Ella no había pedido ver ningún fantasma, ni hacerse cargo de ninguna responsabilidad. ¿Quién les había dicho que estaría dispuesta a cumplir ninguna misión?¿Con qué autoridad la hacían a  ella responsable de nada? Solo era una niña. Ni más ni menos. Una niña que debería estar pensando en qué ponerse para ir al cole en lugar de espantar fantasmas asesinos.
—No lo haré. No me enfrentaré a ella ni a nadie. Intentaré convencer a mamá de que nos marchemos. No quiero volver a verte, ni a ti ni a tu familia. Dejadme en paz.
Sarah pareció entristecerse un poco ante las palabras de Lorraine.
—No es tu elección, Lorraine. No lo olvides.
Aquella noche, Lorraine durmió en la cama de su madre.

viernes, 7 de marzo de 2014

SOMBRAS XVII Y... PRONTO LLEGARÁ JACK

   HOLA A TODOS
   ESTA SEMANA (¡¡POR FIN!!) YA PUEDO ANUNCIAR QUE EL FINAL DE "JACK VUELVE" ESTÁ PRÓXIMO. CUANDO ACABE CON EL PRIMER BORRADOR Y LA PRIMERA CORRECCIÓN BUSCARÉ UNOS CUANTOS "LECTORES CERO", ES DECIR, VOLUNTARIOS/AS QUE ESTÉN DISPUESTOS A LEERLA EN UNA SEMANA PARA DARME SUS IMPRESIONES ¿ALGUIEN SE APUNTA? JAJAJA!!
   POR LO DEMÁS, AQUÍ OS DEJO CON "SOMBRAS", QUE POCO A POCO SE VA A CERCANDO A SU FIN.
   HASTA EL PRÓXIMO VIERNES.

La tregua, sin embargo, no llegó. La madre de Sarah, enfebrecida por el instinto natural de sobrevivir, empujada por la necesidad de proteger a su hija y a sí misma del peligro, se dispuso a atacar, enarbolando aquel enorme cuchillo con una expresión asesina pintada en el rostro. Tajima reaccionó con una velocidad que a Lorraine se le antojó imposible para una persona de su edad y de su complexión, más bien regordeta. De un ágil salto se plantó delante de la madre de Sarah y detuvo la cuchillada que llevaba su nombre. Por más que la madre de Sarah forcejeaba no conseguía asestar la puñalada que acabase con aquella pesadilla. Tajima tampoco lograba dominar a aquella mujer ciega de rabia: la había subestimado, en algunos casos conviene acabar con la pieza de caza porque si se la hiere es más peligrosa que cuando está ilesa y aún piensa que puede huir o retirarse a tiempo.
La madre de Sarah, en su fuero interno, debió saber que aquello era el final, que no había escapatoria alguna. Sarah permanecía con los ojos tapados, como si de esa manera pudiese evadirse de la terrible escena que jamás debió ser contemplada por sus infantiles ojos. Lorraine se había derrumbado en el suelo, al lado de la puerta de la cocina, incapaz de salir corriendo de allí, resignada a contemplar aquel suplicio hasta que Sarah liberase su mente.
En ese momento el equilibrio de fuerzas cambió de forma imperceptible, pero Lorraine estaba tan segura de ello como si lo hubiese leído en un papel. En un último forcejeo, Tajima ganó una mínima ventaja sobre su oponente y asestó un tajo mortal a la madre de Sarah, que quedó un segundo inmóvil antes de caer de rodillas mientras se agarraba el estómago, de donde brotaba abundante sangre. La furia había desaparecido de su mirada, dejando paso a la sorpresa y la incredulidad, para perderse por fin en algún lugar lejano. Abrió la boca como si estuviese a punto de decir algo, pero las palabras quedaron flotando en el aire, sin ser pronunciadas. Miró a su hijita con desesperación y cayó de bruces en el suelo, sobre un charco de su propia sangre.
Tajima se volvió hacia Sarah, triunfante.
—Ahora tú, pequeña sabandija. No pensarías que te ibas a quedar sin lo tuyo ¿verdad?
Sarah gritó cuando Tajima la agarró por el pelo y comenzó a arrastrarla hacia la puerta trasera. La niña intentó resistir, y por un momento su esfuerzo demoró a Tajima en su labor. Pateó, arañó y gritó, pero de nada le sirvió. Antes de llegar a la puerta y desaparecer a través de ella, dejó caer algo de su mano, un objeto que cayó al suelo con un sonido tintineante, limpio y claro a los oídos de Lorraine. Esta miró el objeto, boquiabierta. Era el broche de la mariposa que había encontrado en el cuarto de baño tras su encuentro con el padre de Sarah.
Antes de poder reaccionar, toda la escena se borró, desapareció sin más, con un sonido semejante al que hace el aire cuando se escapa por una ventana.
Se sentía agotada, horrorizada. Sabía que todo había ocurrido muchos años atrás, las personas que estaba viendo ya habían desparecido de la faz de la tierra, pero el sufrimiento padecido en sus últimos momentos seguí allí, tan intenso como el día en que todo tuvo lugar.
Lorraine se sorprendió ante el hecho de conocer esa información sin que nadie se la hubiese suministrado, al menos verbalmente. Por eso no se habían marchado. Por eso aquellas «sombras» de seres pasados no habían podido desaparecer tras la muerte como los demás. Su sufrimiento no dejaba la energía fluir, pero había algo más.

Ahora hablar de que estaban vigilando a Tajima, que aún rondaba por allí.

viernes, 28 de febrero de 2014

SOMBRAS (XVI) Y ¡¡¡LEGAMOS A LAS 6000 VISITAS!!!

   HOLA A TODOS
   YA ES UN HECHO, HEMOS SOBREPASADO LAS 6000 VISITAS EN EL BLOG. ES MUY POCO COMPARADO CON OTROS MUCHOS BLOGS LITERARIOS QUE ANDAN POR AHÍ, PERO PARA MÍ ES UN ORGULLO Y UN HONOR QUE SEA GRACIAS A VOSOTROS, A LOS QUE ESTÁIS REGISTRADOS COMO SEGUIDORES Y A LOS QUE NO LO ESTÁIS PERO SEGUÍS MIS HISTORIAS SEMANA TRAS SEMANA. VOSOTROS SOIS EL ÚNICO MOTIVO QUE SUSTENTA ESTA INICIATIVA QUE NACIÓ HACE ALGO MÁS DE DOS AÑOS. POR AQUÍ HAN PASADO YA UNA BUENA TANDA DE RELATOS A TROCITOS, MIS AVENTURAS Y DESVENTURAS, Y SIEMPRE ME HE SENTIDO ARROPADO POR VOSOTROS, OS AGRADEZCO DE CORAZÓN QUE SIEMPRE ESTÉIS AHÍ PARA DARME UNA PATADA EN EL CULO CUANDO LA MEREZCO. AHORA ¡¡¡A POR LAS 10.000!!!
   MUCHÍSIMAS GRACIAS DE NUEVO. OS DEJO CON LORRAINE Y SUS FANTASMAS DOMÉSTICOS.
   HASTA PRONTO

Por la puerta abierta penetró un pequeño remolino de viento que arrastró unas hojas desde el jardín trasero. En el exterior se apreciaba un vendaval que también pertenecía al otro mundo, la noche era tranquila cuando Lorraine se había levantado de la cama. Una forma humana tambaleante se materializó en el umbral, enmarcada por el contorno de la puerta. La sombra dio un par de pasos y dejó de serlo.
Lorraine tuvo que taparse la boca para reprimir un grito. ¡Era él! ¡El hombre del cuarto de baño! La madre de Sarah se puso en pie de un modo tan brusco que la silla donde se había sentado cayó hacia atrás. El horror retorcía su rostro de una forma extraña, como petrificado en medio de una mueca grotesca igual que una máscara de cera.
—¡Michael, Dios mío! —fue lo único que acertó a decir. Tampoco tuvo tiempo de mucho más.
Lorraine comprendió. Aquel hombre era el padre de Sarah. Los tres vivían en la casa antes de que ella y su madre llegaran allí, tal vez mucho tiempo antes, llevaban unas ropas que a la niña le resultaron diferentes, en cierto modo le recordaban a las de alguna serie antigua que había visto por televisión. Michael se detuvo en seco tras recorrer apenas un metro. La sangre manaba con profusión por su rostro desencajado, no miraba a su mujer y a su hija, con seguridad ni siquiera las veía. La sangre provenía de lo alto de su cabeza, la misma cabeza deformada por el terrible golpe que Lorraine había contemplado esa misma tarde en el cuarto de baño, antes de la merienda. Permaneció un segundo inmóvil y se desplomó sobre el linóleo de la cocina.
La madre de Sarah gritó, un grito agudo y desgarrador que hizo que Lorraine se cubriera los oídos. Antes de que nadie pudiera reaccionar entró ella, Tajima, con un bate de béisbol en la mano y una expresión de odio salvaje como la niña nunca había visto. También estaba cubierta de salpicones de sangre, la sangre de Michael, sin duda. A Lorraine le pareció igual de anciana que la Tajima que ella recordaba, y a la que no había vuelto a ver desde aquella mañana de sábado.
Mientras un charco de color rojo oscuro se iba extendiendo alrededor de Michael, la madre de Sarah salió de su estado de catarsis y reaccionó. Quizás fue para proteger a su hijita del indiscutible peligro, quizás se trataba simplemente del instinto de auto conservación. Lo cierto es que en décimas de segundo se puso en pie, abrió el cajón superior del mueble que se encontraba a sus espaldas y extrajo de él un enorme cuchillo, Lorraine nunca había visto uno tan grande, su madre y ella no tenían en la cocina algo tan espantoso.
La madre de Sarah blandió el cuchillo en alto y se abalanzó sobre Tajima como una fiera, dispuesta a defenderse y a defender a su pequeña. La expresión de Tajima apenas cambió en el momento que tardó en propinar un terrible golpe con el bate en la mano de la madre de Sarah. El cuchillo voló por los aires, no muy lejos, sobre la encimera. Tajima, consciente de la ventaja que había adquirido, se dispuso a rematar la faena, pero no contaba con la juventud y la fuerza de su víctima, ni con su resistencia a aceptar la derrota. Antes de darse cuenta la tenía a su espalda. La madre de Sarah agarró a Tajima por el moño, que se deshizo al instante, pero no por eso aflojó su presa. El aullido de Tajjima hizo estremecer a Lorraine. Sonó como un animal salvaje, no como una persona. Un animal herido y rabioso. La madre de Sarah tiró con fuerza y casi levantó en vilo a Tajima, favorecida por la diferencia de estatura. Haciendo gala de una energía insospechada, arrojó a la anciana contra la pared, al tiempo que el bate rodaba por el suelo. El cuerpo fofo de Tajima golpeó el muro con un sonido sordo, extraño. La madre de Sarah quedó estática, de pie, con un gran mechón de cabellos grises en la mano, mirándolo como si no supiera cómo había ido a parar allí. Sin pensarlo dos veces, recorrió en dos zancadas la distancia que la separaba de la encimera y se abalanzó sobre el cuchillo. Sarah contemplaba la escena llorando y tapándose los ojos con las manitas. Lorraine no pudo soportarlo más y gritó, aún sabiendo que todo aquello no estaba ocurriendo realmente, solo se trataba de una sombra del pasado.
—¡Basta!¡Para, Sarah!¡Acaba con esto, te digo!¡No quiero ver más, no quiero! —las lágrimas de angustia rodaban por sus mejillas sin parar, deseaba darse la vuelta y salir de allí, pero algo se lo impedía, una voluntad más fuerte que la suya, la de Sarah. Era ella quien proyectaba sus recuerdos dentro de la mente de Lorraine ¿cómo escapar de lo que solo ocurre dentro de la cabeza de uno mismo?

miércoles, 26 de febrero de 2014

¡¡¡MOLOBO EN EBOOK!!!!

   BUENOS DÍAS A TODOS

   YA SÉ QUE HOY NO ES EL DÍA, QUE NOS SOLEMOS VER LOS VIERNES, PERO LA NOTICIA BIEN MERECE HACER UNA EXCEPCIÓN. !POR FIN HA SALIDO A LA VENTA LA VERSIÓN EN EBOOK DE MOLOBO! YA SE PUEDE ADQUIRIR A TRAVÉS DE AMAZON, EN EL ENLACE QUE OS FACILITO A CONTINUACIÓN. CREO QUE SE PUEDE DESCARGAR DESDE CUALQUIER PARTE, AUNQUE NO ESTOY MUY SEGURO. ¡A POR ÉL! ¿OS LO VAIS A PERDER?



http://www.amazon.es/Molobo-Ur%C3%B3boro-Vidal-Fern%C3%A1ndez-ebook/dp/B00I9FHSI0/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1393411726&sr=8-1&keywords=Molobo+ebook

   ¡EL VIERNES OS ESPERO, QUE NO SE ESCAPE NADIE!!!!

viernes, 21 de febrero de 2014

SOMBRAS (XV)

   HOLA, HOLA, HOLA!!!
   DESPUÉS DE LA RESACA DE LA SEMANA PASADA, Y LOS ALTIBAJOS DE LAS SELECCIONES (SÍ, NO Y...TAMPOCO), ESTA SEMANA RETOMAMOS EL HILO CON LORRAINE Y SUS "SOMBRAS". COMO PODÉIS VER, HE CAMBIADO LA APARIENCIA DEL BLOG PARA FAVORECER SU LECTURA, MI AMIGA RAELANA DSAGAN ME DIJO QUE CON LA FOTO DEL BOSQUE COSTABA VER LO ESCRITO, ASÍ QUE LO HE OSCURECIDO TODO PARA QUE EL CONTRASTE SEA MEJOR.
   POR FIN SE DESVELÓ LA NUEVA PORTADA DE "MOLOBO". A MÍ ME GUSTABA MÁS LA ANTERIOR. SEGÚN ME HAN EXPLICADO ESTA LA ENCARGARON PARA "CELEBRAR" EL HABER LLEGADO CON LA NOVELA A UNA TERCERA TIRADA. AHORA SOLO FALTA QUE EL PÚBLICO, O SEA VOSOTROS, VAYÁIS HACIENDO FUNCIONAR ESE MÉTODO INFALIBLE LLAMADO "BOCA-OREJA", Y RECOMENDÉIS LA NOVELA, LA REGALÉIS CUANDO TENGÁIS QUE COMPRAR ALGO PARA UN CUMPLEAÑOS... EN FIN, LA ÚNICAS MANERA QUE TENEMOS LOS ESCRITORES DE MEDIO PELO DE PROMOCIONARNOS A FALTA DE PRESUPUESTO POR PARTE DE LA EDITORIAL.
   OS DEJO AQUÍ LA PORTADA PARA QUE LA VEÁIS. DESPUÉS TENÉIS UN NUEVO COTRE DE "SOMBRAS". A DISFRUTARLO. NOS VEMOS EL VIERNES PRÓXIMO.



Cuando accionó el interruptor de la cocina quedó paralizada. Allí estaba Sarah, sentada a la mesa como si estuviera esperando que le pusieran la cena delante. La pequeña fantasma no pareció percatarse de la presencia de Lorraine. El vestido que Sarah lucía era el mismo que en las anteriores ocasiones, con la diferencia de que ahora se veía nuevo, no sucio y rasgado como antes. Su cabello estaba pulcramente peinado y recogido en un par de trenzas que colgaban por su espalda. Su mirada atenta se dirigía hacia el otro lado de la cocina. Lorraine siguió la dirección de los ojos de Sarah y se encontró con que allí también había una mujer, que faenaba con los cacharros mientras preparaba algo. Lorraine contempló incrédula la sartén y el fogón que no eran reales. Pensó que estaba contemplando un holograma, algo así como una proyección de cine con apariencia tridimensional. Y todo tenía un aspecto tan real que Lorraine tuvo la sensación de que podía tocarlas, sentir su tacto y hasta oler la comida que la mujer, obviamente la madre de Sarah, estaba preparando. Sin embargo, no tenía intención de hacer nada semejante, sabía que allí no había nadie cocinando en la realidad.
—Así que la vecina vino a traer un pastel mientras he faltado de casa —decía la madre de Sarah—. Eso es estupendo, comeremos un trozo para el postre y luego por la tarde me acercaré a su casa para agradecerle el detalle de bienvenida. Siempre es duro adaptarse a una nueva vida, y aún no conocemos a nadie en el vecindario.
—Era muy simpática, mamá —apostilló Sarah—. Una anciana muy agradable. Bajita y con un moño muy gracioso. Te caerá bien, ya lo verás.
Lorraine experimentó un desagradable deja vú. La anciana con la tarta de bienvenida… ¡Tajima! El corazón se le encogió. ¡No podía ser! ¡Tenía que avisarlas, ponerlas sobre aviso del peligro que corrían!
—¡No comáis del pastel! —exclamó sin poder contenerse, dando un paso adelante hacia la escena que se desarrollaba frente a ella— ¡No lo hagáis!
Ninguna de las dos mostró evidencia alguna de haberse percatado de la presencia de Lorraine. Esta se dio cuenta de que cualquier cosa que intentase sería inútil, sabía que ambas estaban muertas y eso no tenía marcha atrás. Decidió esperar a que la visión terminase. Estaba claro que todo estaba ocurriendo por algún motivo, aquellos seres, o lo que fuesen, estaba allí por algún motivo. Lorraine supuso que intentaban avisarla, replicaban su comportamiento en vida para hacerle saber qué había pasado. O quizás lo que intentaban transmitirle era la manera de evitar el peligro que las amenazaba a ella y a su madre. Ahora estaba segura de que ese peligro era real. No se trataba solo de que pudiera ver aquellos espíritus, sino de que los veía porque ellos así lo deseaban, se le mostraban para dejarle algún tipo de mensaje o secreto. Permaneció junto a la puerta, no tenía sentido intervenir de nuevo.
La madre de Sarah volcó el contenido de la sartén en los platos que había encima de la mesa. Justo entonces la puerta trasera, la que comunicaba la cocina con el patio trasero se abrió de par en par con enorme estruendo. Lorraine temió que su madre se despertara con el estruendo, pero luego cayó en la cuenta de que solo ella podía escucharlo, su madre era incapaz de oír nada.
Madre e hija se sobresaltaron. Sarah volvió la cabeza y miró a Lorraine. ¡Podía verla! Lorraine iba a decir algo pero entonces Sarah la hizo callar llevándose un dedo a la boca, en un gesto muy elocuente que ella entendió a la perfección. La escena estaba preparada para que ella, Lorraine, presenciara algo. Y ese algo estaba a punto de ocurrir.
 

viernes, 14 de febrero de 2014

¡CAYÓ EL HISLIBRIS Y BATACAZO AL DÍA SIGUIENTE!

   Buenos viernes a todos
   Como ya anticipé la semana pasada, buenas noticias se avecinaban esta semana. Inmejorables. el martes salió el fallo del VI concurso de Relato Histórico Hislibris, promovido por Ediciones Evohé. Se trata de un concurso de gran reconocimiento dentro del mundillo del género, muy difícil entrar en la selección de relatos que luego componen un libro recopilatorio. el premio al primer clasificado es un contrato para la edición de una novela. no he ganado no, pero sí he entrado en la selección, lo cual me parecía un objetivo imposible hace solo unos meses. Os cuelgo aquí el fallo, mi relato se titula La eterna sonrisa, y trata sobre la copia de la Mona Lisa que se encontró en el museo del Prado, al parecer pintada al mismo tiempo que el original. Unos aprendices al cargo de Leonardo da Vinci enfrentados por el favor de su maestro y un cuadro un poco "especial", con tendencias homicidas. Cuando el libro salga a la venta, en aproximadamente un mes y medio, lo colgaré aquí y en facebook, como suelo hacer. Os dejo el enlace para que podáis ver la lista de seleccionados.

http://www.hislibris.com/resultados-finales-del-vi-concurso-de-relato-historico-hislibris/

                                                                   ***********   

   Una de cal y otra de arena. Al día siguiente también publicaron el fallo del concurso Teseo de relato corto. la propuesta en esta ocasión era "¿Qué escondes?". Mi relato "Tormenta" quedó en última posición. ¡Último! Os lo cuelgo para que podáis "disfrutarlo" vosotros también, jaja!!!

   La próxima semana volveremos con "Sombras". A pasar buena semana.

TORMENTA
Por Vidal Fernández Solano
La lluvia repiquetea furiosa contra el cristal de la ventana. Los relámpagos iluminan la insondable negrura de la noche, seguidos de ensordecedores truenos que hacen temblar los objetos diseminados por la casa. Las luces permanecen apagadas, los rayos proyectan sombras espectrales sobre las paredes.
Él permanece en la cocina, esperando, silencioso, detrás de la puerta. Ya sabía que tarde o temprano vendrían y se apoderarían de todo, y el momento ha llegado por fin.
Hace rato que oyó el vidrio de la puerta de la entrada romperse. Fue un sonido amortiguado por la alfombra del hall. De alguna forma habían logrado evitar el estrépito, pero él tiene el oído muy fino y algún pequeño fragmento había caído al suelo, poniéndole sobre aviso.
Pega la oreja a la puerta, intentando no hacer ruido al respirar. Sabe que su vida depende de ello. Los pasos, casi imperceptibles, se van acercando por el pasillo. Su corazón se dispara, incontrolado.
Acaricia el cuchillo ensangrentado que mantiene apretado contra su pecho. No se lo va a poner fácil, se defenderá con uñas y dientes hasta el último aliento. Una gota de sudor resbala por su frente.
La puerta de la cocina se abre de golpe, y él salta como una pantera.

Dos hombres con sendas batas blancas miran por la ventanilla hacia el interior de la aséptica habitación. Él permanece en el interior, inmovilizado por una camisa de fuerza. Mira con abandono las paredes acolchadas. Los demonios en su interior no le permiten un momento de paz.
—Hirió a cuatro agentes antes de que pudieran reducirlo. Uno de ellos se encuentra en estado crítico.
—¿Y la mujer?
—Muerta. En el salón. Una carnicería, ni te lo imaginas. Puedes leer el informe del forense.
Ambos vuelven a fijar la vista a través del cristal.
—Quizás fue la tormenta. Supuestamente estos fenómenos afectan a ciertas personalidades esquizoides que ya de por sí son proclives a padecer brotes psicóticos.
—Supuestamente.


viernes, 7 de febrero de 2014

SOMBRAS (XIV)

   BUENOS VIERNES
   SEMANA TRANQUILA, SIN NOTICIAS NI NADA ESPECIAL QUE CONTAR. "JACK VUELVE" SIGUE HACIÉNDOSE MÁS Y MÁS GRANDE, ASÍ QUE SU FECHA DE ACABADO (DEL PRIMER BORRADOR) SE ATRASA UNA Y OTRA VEZ.
   TAMBIÉN CUENTA EL HECHO DE QUE VAYA ESCRIBIENDO ESTE "SOMBRAS" SEMANA A SEMANA, ASÍ COMO OTROS PROYECTOS, CONCURSOS NUEVOS Y OTROS PENDIENTES... CRUZARÉ LOS DEDOS, A VER SI LA PRÓXIMA SEMANA OS TRIGO BUENAS NOTICIAS.
   HASTA PRONTO. OS DEJO CON "SOMBRAS"..

Iba a darse la vuelta para seguir a su madre cuando reparó en un objeto que se hallaba en el suelo, exactamente en el lugar donde segundos antes aquel fantasma permanecía de pie. Estaba tan absorta en lo que el hombre decía que no había reparado en ello. Se agachó y lo tomó en la mano. Se trataba de un broche, un broche de mujer. Era una pieza de borde metálico dorado, con láminas de piedra engastadas. Poseía la forma de una mariposa, no de una bonita mariposa de colores sino una tosca, negra, con antenas gruesas y peludas. Sobre el tórax se veía un extraño dibujo que a Lorraine le trajo a la memoria una calavera. Las piedras oscuras refulgían bajo la luz que penetraba por la ventana arrancando destellos irisados a la joya. Algo en la memoria de la niña se encendió, no fue capaz de localizarlo en ese momento pero sabía que aquella mariposa no era una especie cualquiera, era una polilla a juzgar por su forma y sus antenas, pues lo había estudiado en clase de ciencias no mucho tiempo antes, pero no era eso lo que la inquietaba.
Acarició las alas con suavidad. Estaban frías como el hielo y un escalofrío sacudió su infantil cuerpo. Entonces supo que no era por el frío. No era una casualidad que la mariposa estuviera en sus manos. No pertenecía a su madre, jamás la había visto antes y si Susan la hubiera comprado recientemente se la habría mostrado, siempre lo hacía. El fantasma de aquel hombre era el que había depositado eso sobre el suelo, Lorraine tuvo la certeza de que así había sido. Y si lo había hecho era por algún motivo, quizás una advertencia, quizás por otra cosa que en aquel momento se le escapaba. La guardó en el bolsillo de sus pantalones y acudió a la cocina para tomar la merienda con su madre. Pasó el resto de la tarde con el pensamiento puesto en aquel hallazgo y en su significado. Si tan siquiera pudiera recordar el detalle de la polilla… Lo sentía bailar dentro de su cabeza, pero se negaba a salir del rincón donde se había ocultado. Realizó sus tareas escolares como cada tarde, cenó, se duchó y se fue a dormir, aunque tardó mucho en conciliar el sueño.

Despertó de súbito, sobresaltada, con la sensación de que había oído un golpe, aunque quizás lo había soñado. Permaneció inmóvil, a la expectativa, por si volvía a escucharlo. Quizás había sido su madre, pensó, que se había levantado para ir al cuarto de baño y había tropezado con algo en medio de la noche. Se esforzó por captar algún sonido proveniente de la habitación contigua pero al final se convenció de que simplemente lo había soñado, no se escuchaba nada. Dio media vuelta en la cama y se acurrucó entre las sábanas, abrazada a su Winnie de Pooh.
Apenas había tenido tiempo de hundirse en las profundidades del sueño cuando lo oyó, esta vez con claridad. Provenía de la planta inferior, sin duda. Un minuto después se repitió. Se trataba de un sonido familiar pero impropio en aquel momento. Lorraine podía jurar que lo que estaba oyendo eran los cajones de la cocina, el golpeteo que producían al cerrarse. Miró el despertador. Las tres de la madrugada. Era imposible que su madre estuviera en la cocina, y menos cerrando cajones y puertas con tan poco cuidado. El miedo se apoderó de ella. Obviamente, era Sarah o el hombre de por la tarde quien se dedicaba a trastear en la cocina, o quizás…
Entonces Lorraine reparó en un detalle. Algo inquietante teniendo en cuenta las circunstancias. Los fantasmas que había visto habían aparecido delante de sus ojos y le habían hablado, pero en ningún momento habían entrado en contacto con nada material. No habían tocado mueble u objeto alguno de la casa. Cierto que tras la última aparición había encontrado el broche, pero no había visto a aquel hombre ensangrentado con él en la mano, ni tampoco lo había depositado en su presencia. Ella había supuesto que había sido él quien lo había dejado en el suelo del cuarto de baño, pero solo por una sucesión temporal de hechos. También podía habérsele caído a su madre o haberlo traído otra persona. Se arropó hasta cubrirse la cabeza. Eso implicaba que alguien podía entrar y salir a su antojo de la casa, y quizás ese alguien se encontraba ahora mismo en la planta baja, haciendo sabe Dios qué.
Sopesó la posibilidad de despertar a su madre, pero en vista de las experiencias anteriores consideró que era una estupidez. Lo único que se ganaría era una buena reprimenda para nada, pero no era menos cierto que se sentiría más segura con ella al lado. Lo descartó, se dio cuenta de que si su madre estaba presente la aparición de turno se esfumaría y ella quedaría como una idiota. A fin de cuentas, ninguno de sus visitantes había mostrado ningún indicio de conducta violenta contra ella, excepto quizás lo que había ocurrido aquella noche, aunque Lorraine no podía recordarlo, era como si su mente lo hubiera borrado a conciencia. Encendió la lámpara de la mesilla. Tenía que averiguarlo por sí misma, de nada servía apelar a su madre. Se calzó las zapatillas y se puso la bata, hacía un frío endemoniado en la casa, si bien ella lo achacó a que la primavera aún o se había adueñado de su territorio.

Temblando de pies a cabeza, salió de su cuarto y descendió los peldaños con el mayor sigilo posible para no despertar a su madre.

viernes, 31 de enero de 2014

SOMBRAS (XII + I)

   HOLA A TODOS
   DE NUEVO NOS VEMOS ENTRE FANTASMAS, EN ESTE CASO CON UNA ENTREGA MUY ESPECIAL... LA NÚMERO 13!!!. LORRAINE CONOCERÁ A UN NUEVO VISITANTE Y... MEJOR QUE LO LEÁIS VOSOTROS MISMOS.
   EN ESPERA DE NUEVAS NOTICIAS QUEDAMOS. PRONTO HARÉ UNA ENTRADA AQUÍ PARA CONTAROS EN PLAN REALITY UNAS ANÉCDOTAS DE LA PREPARACIÓN DE LA PRESENTACIÓN DE MOLOBO. CON CURIOSAS AUNQUE NO SÉ SI SERÁN GRACIOSAS.
   HASTA PRONTO


El color había abandonado las mejillas de la niña. Delante de ella se encontraba un hombre. Ella no lo sabía, pero era el mismo hombre que unos minutos antes permanecía de pie tras su madre, frente al espejo del cuarto de baño de la planta superior. El problema para Lorraine no era que se hubiera colado un hombre dentro de casa. Esa no era la cuestión. El verdadero motivo de su temor era que aquel hombre no estaba vivo, igual que Sarah. Un enorme agujero se abría en su cabeza, y por el borde la sangre había manado en su momento de forma copiosa. Lo supo por el surco de sangre seca que cubría la mitad derecha del rostro de aquel hombre. Sonreía, pero el gesto en sí resultaba poco amistoso, por no decir nada en absoluto. La mueca que formaban sus labios se veía adornada por los dientes más sucios que Lorraine había visto en su vida. Los que quedaban, pues la mayoría faltaba de su sitio dejando en su lugar una especie de misterioso ajedrez.
—¡Quién eres tú? —la voz de la niña sonó como un hilo de seda a punto de romperse.
—Mi nombre no importa. Lo importante es que ya deberíais estar muy lejos de aquí. Tu madre y tú, quiero decir. Si no os marcháis pronto, ya no podréis hacerlo jamás. Envié a la pequeña Sarah a avisarte. ¿No lo hizo?
Sí que lo había hecho, pensó Lorraine. Pero uno no puede ir y decir: «Mamá, debemos mudarnos de nuevo. Me lo ha dicho el fantasma de una niña». Bastante había sido hablar con ella y que no la hubiese tachado de loca. En la mirada condescendiente de su madre Lorraine había podido adivinar que no creía ni una pizca de todo lo que le había contado. Probablemente lo había achacado a su imaginación. Siempre había sido una niña imaginativa y no era difícil suponer que mamá había optado por solución fácil: ella lo había imaginado todo. Y ahora se encontraba cara a cara con el fantasma de aquel hombre. No hacía falta mucha imaginación para saber cómo había muerto.
—Sí, lo hizo. ¿Por qué estáis aquí? ¿Por qué motivo hemos de marcharnos? ¿Por qué solo yo puedo veros? ¿Cómo suponéis que podré convencer a mi madre para que nos volvamos a mudar? Acabamos de llegar aquí.
El espectro pareció confundido. Demasiadas preguntas a la vez.
—Estamos aquí porque vivimos aquí. Este es nuestro hogar. No podemos abandonarlo.
—¿No podéis? —el miedo de Lorraine cedió un poco. La curiosidad podía más cada segundo que transcurría.
—Eso es. Nos es imposible abandonar la casa. Ella no nos lo permite. Por eso debéis marcharos. Acabará con vosotras también.
—¿Ella? ¿Quién es ella? ¿Tajima?
En ese momento se oyó un sonido semejante al click de una cámara fotográfica y una fracción de segundo después Lorraine se hallaba sola de nuevo. El frío se había disipado, como si solo hubiera existido en su imaginación. Se volvió y vio a su madre de pie en el quicio de la puerta, observándola con interés.

—¿Se puede saber qué narices haces ahí parada como un pasmarote? Te estoy esperando para merendar.

viernes, 24 de enero de 2014

SOMBRAS (XII) MÁS ¡¡¡¡IMPRESIÓN ESPECIAL DE MOLOBO!!!

   HOLA A TODOS
   ESTA SEMANA OS TENGO QUE CONTAR UN SECRETILLO QUE EN UNOS DÍAS DEJARÁ DE SERLO: EN UNA O DOS SEMANAS SALDRÁ A LA VENTA UNA IMPRESIÓN "ESPECIAL" DE MOLOBO PARA CELEBRAR SUS MÁS QUE SATISFACTORIOS RESULTADOS DE VENTAS, TENIENDO EN CUENTA QUE NO HA HABIDO PROMOCIÓN APARTE DE LA QUE YO MISMO HE HECHO. ESTA NUEVA IMPRESIÓN SALDRÁ CON UNA PORTADA UN POCO DIFERENTE, REALIZADA POR UN DIBUJANTE PROFESIONAL. AÚN NO LA PUEDO COLGAR, LAS GALERADAS ACABAN DE SALIR, SECRETO PROFESIONAL... YA OS PODÉIS IMAGINAR. SI ALGUIEN AÚN NO LA TIENE ¿A QUÉ ESTÁIS ESPERANDO?
   MIENTRAS TANTO, ESTA SEMANA OS DEJO UN POCO DE "SOMBRAS". ESTE AÑO NO EMPIEZA CON MUCHA ENERGÍA POSITIVA Y EL BLOG NO TIENE UN SEGUIMIENTO MUY ELEVADO. ENTRE UNAS COSAS Y OTRAS LA MOTIVACIÓN ESTÁ UN POCO DESINFLADA. ESO SÍ, SOIS POCOS PERO VALÉIS MUUUUUCHO!!!
   ESPERO QUE LO DISFRUTÉIS.

—Sí, mamá, ya estoy de vuelta. ¿estás arriba?
«Lo estoy. Solo que no sé qué estoy haciendo aquí. Comprobar si hay fantasmas en la casa, como si tuviera diez años», pensó Susan. Sin embargo, en su lugar emitió un escueto «Sí, nena, ya bajo» y a continuación cumplió lo aseverado.
Llegó al pie de las escaleras pero Lorraine ya no estaba allí. Como cada día, habría ido a la cocina a prepararse algo que merendar, así que allí dirigió sus pasos. Cuando traspasó el umbral, su hija estaba sentada a la mesa y sorbía un vaso de zumo tras mordisquear un bocadillo que sujetaba en la otra mano.
—Hola, mamá.
—Hola, cielo —Susan se acercó y besó en la frente a su hija—. Ya veo que te has servido tú misma. Y supongo que también te has lavado las manos antes ¿no?
La cara de culpabilidad de la niña contestó en su lugar. Susan fingió una expresión de severidad mientras le indicaba el camino del aseo de la planta baja. La higiene era una cuestión de máxima importancia en el hogar de las Harper. Sentarse a la mesa sin lavarse las manos era considerado un delito de máxima categoría. Lorraine ni se molestó en protestar, sabía que de nada le serviría. Posó el bocadillo sobre el plato y se levantó, resignada.
Salió de la cocina y recorrió el pasillo que llevaba hasta la parte trasera de la casa. Solo dos puertas se abrían en él. La de la despensa, que ocupaba el hueco debajo de la escalera, y enfrente las del aseo. Al fondo del pasillo estaba la puerta que daba directamente al jardín trasero. Mientras se enjabonaba las manos pensaba en Tony Rose, que le había sonreído durante el recreo, haciendo enfadar a la estúpida de Lily Spencer. Ella siempre decía que estaba colada por él y que al final conseguiría que salieran juntos. Pero Tony le había sonreído a ella y no a aquella lagarta presuntuosa. Lorraine no sabía muy bien qué era una lagarta, pero había oído a su madre utilizar la palabra y le gustaba cómo sonaba. Daba la impresión de ser un insulto bastante ofensivo.
Mientras se aclaraba las manos el agua dejó de fluir por el grifo, sin que ella lo hubiera cerrado. La niña se quedó mirando. Pensó que quizás había una avería en alguna parte y que habían cortado el suministro. No era la primera vez. Tiritó. Hacía frío en el pequeño cuarto de baño. No se había dado cuenta antes, pero casi podía ver una nube delante de su boca al respirar. El grifo emitió un sonido hueco, un cra-cra-cra como cuando vuelve el agua. Una burbuja empezó a formarse en el extremo. Una burbuja roja. Roja como la sangre. «Es sangre», pensó Lorraine, «sale sangre por el grifo». Se dio la vuelta para echar a correr, pero no llegó a dar ni un paso. Sintió que el aire se le escapaba de los pulmones y se negaba a entrar de nuevo, mientras su corazón galopaba en su pecho.
—¿Qué hacéis aún aquí pequeña? ¿Por Qué no os habéis marchado ya? Este lugar no es bueno. Aquí corréis un grave peligro. 

viernes, 10 de enero de 2014

SOMBRAS (XI)

   HOLA A TODOS
   ESTE VIERNES OS TRAIGO UN POCO MÁS DE "SOMBRAS", PERO DESCANSAMOS DE NOTICIAS, NI BUENAS NI MALAS. SÍ QUE OS CONTARÉ QUE MI NUEVA NOVELA YA ESTÁ BASTANTE AVANZADA, ESPERO TENER EL PRIMER BORRADOR EN CUESTIÓN DE UN MES O DOS. DEJARÉ A UN LADO LOS CONCURSOS PARA CENTRARME EN REMATARLA. YA OS IRÉ CONTANDO CÓMO VA LA COSA.
   HASTA PRONTO Y QUE DISFRUTÉIS DE "SOMBRAS"


Los días se sucedieron sin más incidentes. Lorraine fue recuperando la tranquilidad. Cada vez que abría una puerta esperaba encontrarse a Sarah. Hasta para usar el cuarto de baño dejaba la puerta abierta y le pedía a su madre que estuviera del otro lado. Cuando la niña había referido a su madre todo lo ocurrido, Susan había preferido no herir su susceptibilidad, pero en el fondo su primer pensamiento había sido que la pequeña lo había inventado o imaginado. No se le ocurría el motivo por el cual haría algo semejante, pero era un hecho de todos conocido que algunos niños llegan a extremos inimaginables para captar la atención de sus padres. Cierto era que Lorraine ya tenía toda su atención, pero con eso y con todo bien podía ser que tuviese algún problema y eso la hubiera alterado e impulsado a hacer algo raro. Nunca en su vida la niña había mostrado signos de un comportamiento tan radical, pero al crecer los niños modifican su comportamiento y…

Por otro lado estaba un hecho que apoyaba la historia de Lorraine, que era el estado de la habitación cuando había entrado aquella tarde. Ella misma podía haberlo revuelto todo y haber volcado los muebles, pero eso no cabía en la cabeza de Susan. Decididamente, su hija jamás sería capaz de hacer algo semejante.

En cuanto a Tajima, no había vuelto a visitarlas desde entonces. A Susan no le había parecido nada malvada, solo una viejecilla. No entendía cómo Lorraine podía haber contado todas esas cosas sobre ella. Incluso había mirado el cubo de la basura al día siguiente, pero no había encontrado ni rastro de los dichosos gusanos, solo un pastel con un aspecto delicioso echado a perder.

En cualquier caso, las cosas parecían haber vuelto a la normalidad. Habían cambiado los muebles de la habitación de Lorraine a otra que estaba vacía a petición de la niña y esta se había mudado gustosa a su nueva habitación. Las pesadillas habían remitido y cada una había recuperado su cama. Durante un par de semanas Lorraine había estado ojerosa, callada e inapetente, pero con el paso de los días el color natural había vuelto a su rostro a la vez que su sonrisa, y Susan había desterrado poco a poco todo lo ocurrido a un rincón cada vez más alejado de su mente.

Esa tarde en concreto se encontraba sentada en la cocina repasando la lista de la compra para el día siguiente, esperando que Lorraine volviese del colegio para merendar algo juntas y después, mientras la niña hacía las tareas ella vería un poco de televisión o se sentaría tranquila a leer mientras llegaba la hora de preparar algo de cena para ambas.

Fue entonces cuando le pareció escuchar un ruido procedente de la planta superior. Levantó la vista del papel que tenía delante y aguzó el oído para cerciorarse de que no lo había imaginado. Así era. Un ligero tap-tap-tap, como unos pasos amortiguados sobre su cabeza.

—¿Lorraine? ¿Ya estás aquí?

Miró el reloj de la pared. Las cuatro. Demasiado pronto aún. Lorraine no llegaba a casa hasta las cuatro y media, más o menos. Salvo que hubiera habido algún contratiempo, claro. Aún así, nunca entraba en casa sin ir a darle un beso, siempre lo hacía de ese modo. Dejó el bolígrafo sobre la mesa y se puso en pie. Se dirigió hacia las escaleras cuando le llegó el sonido de una puerta al cerrarse arriba. Nada brusco, la puerta se cerró con suavidad.

—Hija ¿por qué has vuelto tan pronto? ¿te encuentras bien, cielo?

La respuesta no llegó. Extrañada, Susan subió los peldaños con sumo cuidado para no hacer ningún ruido. La puerta de la calle estaba cerrada, no tenía sentido que Lorraine no contestara. Llegó a la planta de arriba y escuchó. Nada. La puerta del cuarto de baño estaba cerrada. Así que era ahí donde Lorraine se había metido. Se acercó y abrió.

—Cariño ¿te ocurre algo para que…?

No había nadie en el cuarto de baño, pero el grifo del lavabo estaba abierto. Sorprendida, se acercó y lo cerró. Gracias a Dios, no pudo ver la imagen en el espejo, justo detrás de ella, ni los restos de la sangre que se había ido por el sumidero. Solo sintió más frío de lo normal, pero lo asoció a que quizás la calefacción no funcionaba bien. En ese momento oyó la puerta de la calle abrirse.

—¿Lorraine? ¿estás ahí?  

viernes, 3 de enero de 2014

SOMBRAS (X) Y ¡¡¡LLEGA RASPUTÍN!!!

   BUEN VIERNES
   A PUNTO DE VENIR LOS REYES MAGOS (SI OS HABÉIS PORTADO BIEN), OSA TRAIGO ALGUNA NOVEDAD DE AÑO NUEVO. EN BREVE (UNAS SEMANAS) SALDRÁ A LA VENTA EL LIBRO ANTOLOGÍA DE RELATOS HISTÓRICOS QUE CONTIENE "GRIGORI", DE UN SERVIDOR. EL RELATO OCUPA UNAS TREINTA PÁGINAS DEL LIBRO Y SE PODRÁ ADQUIRIR PIDIÉNDOLO EN CUALQUIER LIBRERÍA. AQUÍ OS DEJO EL ENLACE DONDE SE ANUNCIÓ LA SELECCIÓN.
 
  
   AHORA SÍ, OS DEJO CON LORRAINE Y SU MADRE Y LAS "SOMBRAS". QUE LO DISFRUTEIS...
 
La aséptica luz de los fluorescentes daba al pasillo del hospital la apariencia de un mundo alienígena. Así se lo parecía a Susan, al menos, mientras esperaba sentada a que saliera el médico de guardia. La gente entraba, salía, iba y venía sin orden aparente mientras los minutos se le hacían horas. En realidad llevaba esperando algo menos de cuarenta y cinco minutos, pero tenía el alma en vilo. Se estrujaba las manos de forma compulsiva a falta de algo mejor que hacer, pero no se había movido ni un centímetro desde que se llevaron a Lorraine para examinarla. Era como si una fuerza invisible la mantuviera atada a la silla.
            Ni cinco minutos más tarde una puerta se abrió y una doctora salió por ella deshaciendo el nudo de su mascarilla.
            —¿Susan Harper?
            Susan casi saltó de la silla, como impulsada por un resorte. Iba adecir algo, pero la doctora la detuvo con un gesto de la mano.
            —Soy la doctora Jameson. En primer lugar, ha de saber que la salud de Lorraine no corre ningún peligro. Su estado físico es normal, presentaba una ligera hipotermia pero nada más. Esto en cuanto a lo físico. Sin embargo, cuando ha recuperado la consciencia hemos apreciado una desorientación bastante profunda y persistente. De hecho, al principio ni siquiera era capaz de decirnos su nombre. Supongo que se lo habrán preguntado cuando ha llegado, pero no lo he visto en el informe, así que me temo que se lo he de preguntar de nuevo ¿qué ha ocurrido?
—La verdad es que no lo sé, doctora —Susan contestó con un gesto de preocupación dibujado en el rostro—. Ella estaba en su habitación cuando oímos en un grito. Al subir encontré toda la habitación patas arriba, y mi hija estaba dentro del armario, empapada y fría como un témpano. Sin sentido. No puedo explicarle más.
La doctora no pareció satisfecha con la explicación.
—Aunque no haya aparecido nada extraño en el análisis de sangre ¿su hija se ha comportado de modo habitual en los últimos tiempos? No estoy afirmando que consuma ninguna sustancia, pero hemos de descartarlo todo. Ya sabe que los niños hoy en día toman contacto con ese tipo de cosas a una edad muy temprana.
—Hasta hoy ha sido la misma de siempre. Sin embargo… hoy se ha comportado de un modo extraño, como si ocultase algo. Pero esto es una sensación de madre, realmente no me ha dado tiempo de hablarlo con ella. Ocurrió un accidente en la cocina, se rompió una fuente con comida y discutimos por ello. Por eso subió a su habitación. Nada más. Yo no creo…
—No, no, ya le digo que era por descartar posibilidades. ¿Su marido estaba en casa también?
—Mi marido murió hace tres años en un accidente de coche. Lorraine y yo vivimos solas. Tampoco mantengo ninguna relación amorosa, antes de que lo pregunte.
—No se ofenda, señora Harper. Comprenda que necesitamos tener en cuenta todas las variables para poder ofrecer un diagnóstico fiable. Y en este caso no hay muchos datos. De todas formas, le hemos dado un tranquilizante suave a su hija. Se la puede llevar a casa. Si hay alguna recaída, por favor, vuelva de inmediato. Pregunte por mí, por si estoy de guardia. No es preciso ningún tipo de medicación, ya le he dicho que su hija tiene una salud de hierro. Si su hija no se encuentra bien mañana, quiero decir si la desorientación persiste, tendrá que acudir de inmediato a su médico de cabecera. Pero no creo que sea el caso. Buenas tardes.
 
Susan no quitaba el ojo de encima a Lorraine por el retrovisor mientras conducía. La niña la había reconocido al reunirse con ella, pero ahora miraba por la ventanilla del automóvil con aire ausente. A pesar de que la doctora le había dicho que no la presionara hasta que todo volviera a su lugar, no pudo reprimir el impulso de preguntar:
            —¿Te sientes bien, cariño? Ta sé que te lo he preguntado al menos cuatro veces, pero…
            —Sí mamá, estoy bien.
            «Y ya está», pensó Susan. Su pequeña parlanchina contestando de esa forma telegráfica. Ahora estaba absolutamente segura de que tras esa máscara su hija ocultaba algo.
            —¿Puedo preguntarte una cosa, cariño?
            —Claro, mamá.
            —Si lo prefieres, podemos hablar mañana. Entiendo que no apetezca conversar en este preciso instante.
            —Es igual, mamá. Dime.
—¿Qué es lo que te ocurre? Quiero decir hoy. Desde que volví de la compra, estás rarísima. ¿Hay algo que te preocupe? ¿Cosas de chicos? ¿Tus nuevos compañeros en el colegio?
—No mamá… todo va bien.
Susan percibió que la barrera entre ambas estaba cayendo. El labio inferior de su hija temblaba y las lágrimas empezaron a rodar por las mejillas de la niña. Llegaron a casa. Susan detuvo el coche y entraron en casa. Fueron directas al salón. Abrazó a su hija con fuerza y se sentaron juntas en el sofá.
—Oh, cariño, por favor, cuéntame lo que sea que te ocurre. No puedo soportarlo más. Somos una familia. Si no podemos confiar la una en la otra, ¿qué más nos queda?
Lorraine se echó a llorar. Lloró y lloró durante varios minutos, incapaz de articular ni una sola palabra. Susan aguantó el aguacero, sabedora de que había ganado el asalto. Cuando las lágrimas y los hipidos cesaron, Lorraine se sonó la nariz y dijo:
—Mamá, vas a pensar que estoy loca, pero no es así. Te contaré lo que me ha pasado hoy, pero antes he de preguntarte algo.
Susan enarcó las cejas.
—Adelante, hija.
—¿Puedo dormir esta noche contigo?