viernes, 5 de abril de 2013

EL DESEO DE JASMINE + COMENTARIOS

   HOLA A TODOS
   ESTA SEMANA NO HA VENIDO JACK. DEBE ESTAR AÚN DE VACACIONES DE SEMANA SANTA. EN SU LUGAR OS TRAIGO UN MICRO TITULADO "EL DESEO DE JASMINE", QUE PRESENTÉ A LA ÚLTIMA EDICIÓN DEL TESEO. NO TUVO MUCHO ÉXITO, QUEDÓ EN EL PUESTO 27 DE 25 RELATOS. A CONTINUACIÓN DEL RELATO OS DEJO LOS COMENTARIOS QUE HICIERON LOS OTROS PARTICIPANTES PARA QUE OS HAGAIS UNA IDEA. LA SEMANA QUE VIENE VOLVEREMOS CON JACK.
   BUENA SEMANA A TODOS


EL DESEO DE JASMINE

Jasmine estaba preocupada. Preocupada y angustiada. No podía seguir adelante durante mucho más tiempo con esa situación, así que decidió dar una solución al problema que la acuciaba hacía ya un largo tiempo. Por eso decidió, una noche en la que no podía conciliar el sueño, levantarse a hurtadillas e introducirse en la pequeña y oscura cámara donde su marido, el sultán Aladino, guardaba la lámpara.

            Una vez se hubo cerciorado de que nadie había reparado en su ausencia y la había seguido, se acercó al hueco del muro donde reposaba el mágico objeto y lo frotó. De la lámpara empezó a brotar una especie de neblina que se condensó en una forma humana. El genio se inclinó en una suave reverencia.

            —Hace mucho que no venís a verme, alteza. He de suponer que necesitáis algo de mí. Explicadme, pues.

            —Gran Genio, no recurriría a tu ayuda si pudiese solucionarlo por mis propios medios, pero ya no sé qué hacer. Estoy desesperada. Mi marido el sultán ha perdido su apetito por el placer carnal. Hace ya largo tiempo que no me llama a sus aposentos. Me temo que la tensión que le producen los temas de estado ha apagado su fuego. Hasta he recurrido a un bebedizo que me proporcionó una hechicera. Sin resultado. Aún soy joven, Gran Genio, y quiero seguir gozando de mi vida y de mi marido. Ayúdame, te lo ruego.

            —Jamás podría negarme, bella Jasmine. Tú deseo se hará realidad. Esta noche. Más debes estar atenta y aprovechar el momento oportuno. No habrá una segunda oportunidad. Usa tus encantos como tú sabes y recupera lo que es tuyo —dicho lo cual, la figura se desvaneció de nuevo en una densa niebla que desapareció por la boca de la lámpara.

            Jasmine no perdió el tiempo. Se cubrió con ropas de criada y ocultó su rostro para no ser reconocida. Se hizo acompañar de su esclavo preferido, Suleimán, y dirigió sus pasos al mercado, donde adquirió sedosos vestidos, perfumes y aceites para preparar el encuentro con su esposo.

            Al caer la noche, se dio un baño de esencias y cubrió su aún tersa piel con aceites. Se engalanó con tranparentes telas que dejaban entrever su provocadora figura y recorrió los pasillos de palacio como una ensoñación hacia las habitaciones de su esposo.

            Cuando apareció por la puerta, ardiendo de deseo, él saltó de la cama, desnudo, con una inequívoca expresión de culpabilidad en su rostro.

— ¿Qué haces  aquí? No te he llamado.

—Yo pensaba… creí… —boquiabierta, contempló el bulto bajo las sábanas. La sangre se agolpó en sus sienes, dejando paso a la frustración por no haber llegado antes y luego a la rabia— ¿Cómo has podido? ¿Quién se ha atrevido…? —sin pensarlo, se adelantó y de un tirón arrancó las frazadas del tálamo.

La sorpresa dejó paso a la furia cuando sus ojos se encontraron con la mirada atemorizada de Suleimán.

   AHORA LOS COMENTARIOS:


VICTOR MANCHA: Jajaja, qué pillo resultó ser Aladino y que malvado el genio que le tendió tal trampa a la pobre Jasmine. ¿Sintió rencor quizá por haber sido abandonado durante tanto tiempo? Un giro muy interesante al clásico cuento de hadas con un puntito de mala leche que disfruté mucho.

PEDRILLO71: Es sencillo y directo. El estilo es elegante. Final inesperado y sorprendente. Lo único es que el genio ni siquiera pudo llegar a probar su hechizo. Mira que yo esperaba que el propio genio cumpliese el deseo de Jasmine en persona.

ADRIKER: Su primer párrafo es un tanto repetitivo… después el texto se recupera ofreciendo intriga y culmina con un buen final que se medio intuye pero que es efectivo.
Claro oscuros para este relato.

KLORZO: El estilo es por lo general limpio y sencillo, fácil de leer, no obstante me he encontrado con alguna falta de ortografía. De nuevo me encuentro con algo de sobreadjetivación, creo que es algo que muchos tenemos pendiente (yo el primero). Creo que en castellano el adjetivo se coloca detrás del sustantivo, no antes. Es un relato evocador y sensual, y creo que imita muy bien el estilo y el tipo de trama de las Mil y una Noches (al que se hace referencia por los propios personajes). Es una lástima, pero no entiendo el final.

 

KARY: Bueno este relato me gustó, pero el final no me lo esperaba ajajaj, qué sorpresa se lleva …

ARTURO: Pues hasta me he reído, porque mira que tiene mala milk. Muy bien contado ese ambiente aunque el genio pues eso… que ¡vaya genio! Ni siquiera sirvió de adivino y no le concedió el deseo. El deseo se lo concedió al otro, sí o sí . Pero me gusta la cuasi perfección formal. Y es original.

EREIN: No me motiva mucho la historia pero en general está bien escrito, y no sabía bien cual iba a ser el giro final. Yo pensaba que tendría unA amante XD pero no XD o eso, o que se darían mucho el lote. En eso me ha sorprendido, la verdad XD

RAELANA: Está gracioso y aprovecha bien la ambientación oriental, aunque lo del sultán se veía venir xDDDD

 

LANDOLT: Este está bien, aunque no veo como el genio le concede el deseo. Por hacer, no hace nada el muy cabronazo. El texto está bien contado, parte directamente de la peli de Disney (acabo de descubrir que Aladino en las Mil y Una Noches es chino), y realmente no tiene mucha queja. Si cabe, que creo que la vuelta de tuerca final no me acaba de funcionar demasiado. ¿Cómo podía recuperar lo que era suyo sí, como parece, el sultán era homosexual? Es difícil de decir. En cualquier caso, un relato correcto, sin mucho que criticarle aunque no me haya acabado de funcionar del todo. Cosa mía, creo.

 

MERCY FLORES: Oh pobre Jasmine. hay una pequeña errata en la ultima frase ( atemorizada se Suleimán ) supongo que es de en lugar de se.

TERE ARDIZ: ¿Y cuál fue el deseo que concedió el genio? Ninguno, según yo, más parecía un consejero que un poderoso genio. Me parece que el final pudo resultar muy cómico, pero no para un cuento de genios y lámparas mágicas.

GILLES DE BLAISE: Quiero entender que los personajes son los de la peli de Disney... Bueno, es original y el final también, pero tampoco es un relato que sea de los que acaben marcando...

MEDITERRÁNEO: Otro micro, y son unos cuantos, que giran en torno a la insatisfacción sexual. Bien escrito, pero sin destacar. La trama es graciosa, pero no sorprende y se queda en una mera anécdota divertida.

NULLIEN: A este tampoco le encuentro sentido, a fin de cuentas, Jasmine pidió el deseo, y el genio se lo concedió. No entra dentro de lo de retorcer deseos de los genios, porque no tiene lógica que ella pida acostarse con él, y se encuentre ese percal. No sé si me explico. Lo que es el redactado en sí está bien, pero le pierde el sentido general.

BRYORIA: Yo aquí, no acabo de ver el deseo concedido. Vamos, Jasmine quería recuperar el deseo de su marido y... bueno, su marido parece muy capaz. ¿Qué hacen? ¿Se montan un trío? Ahora una buena esposa haría un trato a lo Margarey y todo solucionado. La verdad es que me ha parecido un relato correcto y muy simpático, la verdad es que da pie para el cachondeo.

GRANGER BLOOM: Una Jasmine de carne y hueso que desea, que palpita; esa es la idea que más me gusta. Que sus necesidades no se vean satisfechas porque Aladino haya descubierto los placeres con Suleiman, me descoloca. No porque lo haga, que me parece fantástico, sino porque el elegido no pertenece al embriagador mundo de las 1001 Noches, sino al mundo de la realidad. De todas formas, que se reivindiquen los deseos femeninos, es encomiable.

.HUROKOI: jjajajajajajjaj a más de una le habrá pasado esto alguna vez buena la historia

MORGAN: Bien escrito, buena historia… pero que me deja fría, no le veo coherencia, si el genio le concede el deseo, aunque advierte que aproveche bien su única ocasión, ¿dónde falla ella? Me hubiera gustado que estuviera mejor trabado ese detalle, que se explicara por ejemplo que ella se había retrasado por otro asunto, que no se había conducido con el sultán con acierto…

CABALLERO:

—El estilo es impecable, el ritmo perfecto, la historia redonda.
— ... y el Aladino un capullo.
—Gran ambientación, muy visual, los protagonistas creíbles y con personalidad, vocabulario extenso...
—Con eso de “las frazadas del tálamo” me ha matado, he tenido que buscarlo en el diccionario.
—Y un buen final.
—Eso no lo sabemos... depende de en qué punto fueron interrumpidos por la Jasmine.
—Sin duda hay muy buena mano tras este relato.
—¿La del Suleiman?... pobre Jasmine.

ANGELICAL: Hay que reconocerle la originalidad y que está bien escrito, sin embargo (no he dicho peeeeeeero ) cuando empecé a leer la historia una idea surgió en mi cabeza. Una idea que resultó no tener nada que ver con el desenlace pero que me hubiera gustado más jjajajjajja Jasmine se tira al genio y se acaba el problema y se hubiera ahorrado el disgusto jjajajjaja

EDDY SEGA: Me gusta como está escrito y como te conduce por él, cogido de la suave mano de Jasmine. Eso sí, el genio es un poco chapuzas. ¿No era el deseo de Jasmine que su marido se pusiera caliente para satisfacerla a ELLA? ¿Entonces por qué acaba dándole calor a Suleimán? Un poco de más mala leche a ese final tampoco le hubiera venido mal.


EASTON: En este relato mis expectativas conforme leía eran que no me contase el final esperado en el que la noche termina bien para la princesa y su marido, en este punto sí que se han cumplido; pero también que acabase con un golpe de efecto de humor, y en este aspecto no se han cumplido. Hay una explicación a que el príncipe desatienda a Jasmine, pero es “solo” que tiene a otra persona. Le hubiera pedido algo más.

 

RICARDO CORAZÓN DE LEÓN: Muy bueno, me ha arrancado una sonrisa, picarón o picarona, eh? Me ha gustado mucho. No tengo pegas formales ni de otro tipo y el final es redondo. Creí por un momento que iba a ser el propio Gran Genio pero… hubiese sido muy fuerte… 

viernes, 22 de marzo de 2013

JACK VUELVE XVIII

   HOLA A TODOS
   ESTA SEMANA OS ENVÍO EL CONSABIDO TROCITO DE JACK VUELVE POR CONTROL REMOTO, PROGRAMÁNDOLO EN EL BLOG. SIN NOTICIAS POSITIVAS O INTERESANTES QUE COMENTAR, EXCEPTO QUE LA SEMANA QUE VIENE NOS DAREMOS UN RESPIRO Y VOLVEREMOS YA A LA SIGUIENTE, PASADA LA SEMANA SANTA.
   AQÚI OS LO DEJO. QUE LO DISFRUTÉIS...
 
—¿Es que no tiene usted ojos en la cara, pazguato? ¡Mire lo que ha hecho!
            El joven que se hallaba detrás de Faith era alto y bien parecido. De complexión atlética y pelo corto y oscuro. Un fino bigote vigilaba la parte inferior de su nariz. Para completar la panorámica, Fatih observó unos ojos de un intenso azul que semejaba el cielo que se desplegaba sobre sus cabezas, limpio y puro. La madre naturaleza hizo sonar campanillas en el interior de Faith.
            El joven se apresuró a sacar un pañuelo de su chaqueta y se lo ofreció a Fatih. Se deshizo en disculpas de forma atropellada, con el rostro enrojecido por el apuro.
            —Lo siento muchísimo… yo… no pude evitarlo… me empujaron.
            —¡Es usted un botarate! —exclamó Percy con la mayor indignación que pudo— La exclusividad de este club se está echando a perder. ¡Dejan entrar a cualquiera! Tendré que hablar personalmente con el presidente para expresarle…
            —Cálmate, Percy —Faith puso una mano sobre el antebrazo de él en un gesto apaciguador—, estoy segura de que el caballero en ningún momento tuvo intención de ofender a nadie, ¿no es cierto, señor…?
            —Hedges, Alfred Hedges, para servirla. De verdad que lamento muchísimo lo ocurrido. Si hay algo que yo pueda hacer par ayudarla…
            —Para empezar —Percy siguió en sus trece—, además de una disculpa bien podía usted ofrecerse a pagar el vestido estropeado. La tarde en el club ya nos la ha echado a perder…
            —¡Basta ya, Percy! —Faith le reconvino y la brusquedad del gesto hizo que él enarcara las cejas, sorprendido—. Solo se trata de una mancha, y con este calor se secará en un santiamén —entonces Faith reparó en un detalle curioso y vio la oportunidad claramente delante de sus ojos—. Y dígame, señor Hedges, ¿ha venido usted solo? No veo que esté acompañado por nadie.
            —En efecto, soy nuevo en la ciudad. He venido a pasar una temporada con mi abuela. Vive en las afueras, en el campo. Fue ella quien sugirió que viniera al club. Dijo que lo más selecto de la sociedad londinense acude aquí regularmente. Y veo que no se equivocaba. Me indicó que este sería un buen lugar para conocer gente de buena familia.
            —Su abuela debes ser una mujer sabia, a juzgar por sus consejos. Siguiendo nuestra conversación, sí que hay algo que quizás pudiera usted hacer por mí.
            —Lo que desee lo haré encantado —afirmó él ladeando la cabeza con galantería— con tal de compensar mi terrible error.
            —Podía usted traerme otro vaso de limonada. Esta tarde hace un bochorno insoportable. El aire no se mueve en absoluto. Creo que iré asentarme en aquel banco —y señaló uno situado a la sombra de un bosquecillo de tilos—. Le esperaré allí, si no le parece mal.
            —¡Pero Faith! —exclamó Percy, ofendido— ¡Eso es totalmente inadecuado! Iremos todos a sentarnos allí.
            —¡Oh Percy, pero yo quiero seguir viendo el partido! —Constance se apresuró a aprovechar la oportunidad de quedarse a solas con él, pues James se había acercado a Melissa y charlaba animadamente con ella y con el resto de los que se hallaban sentados a la mesa de los Lakebold— ¿Me vas a dejar sola a mí?
            —Vamos, Percy —Faith ofreció una sonrisa de complicidad con su amiga—, no temas. Estamos a la vista de todo el mundo y a solo unas decenas de metros de aquí. No creo que mi honra se resienta por ello, querido. Quédate con Constance, sé bueno.
            Y así es como el agente Hedges se introdujo en el círculo de amistades de Faith. En un círculo muy cercano. Su coartada fue perfecta, pues, efectivamente, su abuela vivía en el campo. Pero ya se encargaría él de que Fatih no llegara a conocerla.

viernes, 15 de marzo de 2013

JACK VUELVE XVII

   HOLA A TODOS
   EN VÍSPERAS DEL PUENTECILLO DEL DÍA DEL PADRE, VOLVEMOS CON UN PEDACITO MÁS DE ESTA HISTORIA DE AMBIENTACIÓN VICTORIANA TAN INUSUAL EN MI ESTILO. ESTA SEMANA FAITH CONOCE AL QUE QUIZÁS SEA EL HOMBRE DE SU VIDA... ¿O NO?
   NO OS LO PERDÁIS
   HASTA PRONTO
 
Habían transcurrido unas semanas desde el incidente de la casa de campo. Faith se había recuperado y todos habían guardado en su memoria los acontecimientos bajo la etiqueta de “un mal sueño”. Después de encerrar el recuerdo bajo varias llaves, las arrojaron bien lejos para así asegurarse de que jamás volvieran a aparecer. El verano avanzaba y el calor se hacía opresivo en las horas centrales del día. En el club de campo, a la sombra de unos arces, Faith, en compañía de Constance, Percy y James disfrutaban de un partido de cricket.
            Constance había conseguido hacerse habitual en la compañía de Percy. Aún no había conseguido acercarse tanto como hubiera deseado, pero en sus propias palabras “era una cuestión de tiempo y de trabajo”. A Faith le había parecido en extremo gracioso que su amiga se tomase la relación como un “trabajo”. Mientras tanto, Percy se veía relajado junto a ella, pero no muy amoroso, según Faith lo veía. Por supuesto, esto no se lo había mencionado a su amiga, y pondría sumo cuidado en no hacerlo. Ya se encargaría el tiempo de poner las cosas en su sitio.
            James, por su parte, estaba más pendiente de Melissa Lakebold, la heredera única de la inmensa fortuna de la familia. Melissa se hallaba sentada, junto con sus padres y unos amigos de la familia, alrededor de una mesa arropada por una enorme sombrilla con flores estampadas. Se encontraban a pocos metros del grupo de Faith, tomando un refrigerio bajo la protectora sombra. Melissa miraba con atención el fondo de su vaso, como si el futuro se hallase allí escondido y ella pudiera leerlo. Faith no sentía excesiva simpatía por ella, la veía como una cursi malcriada y estirada, cualidades estas que a su modo de ver afeaban enormemente a una señorita. No era capaz de imaginarse qué podía ver James en ella. Dinero y más dinero, suponía. Pero Faith era una romántica, estaba convencida de que el dinero no traía la felicidad. Levantó el vaso de limonada que sostenía en las manos y se lo acercó a los labios para darle un pequeño sorbo cuando se vio empujada hacia adelante. Una pequeña cantidad de limonada se derramó sobre la pechera de su vestido. La mancha originada parecía crecer por momentos.
            —¡Lo siento! ¡Dios mío, discúlpeme, soy un torpe! ¡Oh, vaya, su precioso vestido!¡Se ha echado a perder!
            La voz correspondía a un varón. Faith se dio media vuelta para quitarle importancia al asunto cuando su hermano intervino.

viernes, 8 de marzo de 2013

JACK VUELVE XVI

   BUENOS VIERNES
   SEMANA ESTA QUE HA PASADO LLENA DE TRANQUILIDAD Y CREATIVIDAD LITERARIA. CON UN PROYECTO EN MARCHA Y VARIOS EN MENTE, SIN PERDER DE VISTA EL PROGRESO DE MOLOBO. LA PROXIMA SEMANA SE AVECINAN VARIOS FALLOS CONCURSALES, ES DECIR, PREPARADO PARA LA FRUSTRACIÓN.
   AQUÍ OS DEJO UN NUEVO PEDACITO DE JACK VUELVE...
 
—Ponte buena, hija mía, tenemos toda una vida por delante.
            Faith se rebulló entre las sábanas, inquieta, ajena a todo que sucedía fuera de sí misma.
            —No… no… ¡déjame! ¡apártate de mí! —entre sueños, su voz sonaba pastosa, diferente.
            Sir Richard sintió cómo su corazón se encogía. «Es por la fiebre. Delira». Se dispuso a cambiar el paño de la frente por otro fresco cuando ella, dormida, le sujetó la muñeca con una fuerza que le dejó boquiabierto. Jamás habría supuesto que una joven de las características de Faith pudiera atenazar el brazo con semejante dureza. Intentó zafarse de aquella garra que lo aprisionaba, pero lo que ocurrió entonces lo dejó paralizado por la sorpresa.
            Faith abrió los ojos y se fijó en él con una mirada desorbitada, vacía de expresión. Seguía dormida, pero a Sir Richard un escalofrío le partió la espalda en dos. Ella se incorporó, hasta quedar sentada en el lecho,  sin soltarle. Tanto le apretaba que Sir Richard no pudo evitar pensar que le estaba haciendo daño en la muñeca. El estómago se le hizo un nudo cuando una voz seca y llena de odio salió de la garganta de su hija.
            —¡Te mataré! No te atrevas a interponerte o te mataré! ¡Lo juro!
            Sir Richard quedó prendido de aquellos ojos, asustado como un conejillo al que el zorro tiene acorralado. Aquella mirada no era la de su querida hija. De un modo inconsciente pensó, sintió, que el mal se había hecho presente en aquella habitación de un modo subrepticio, sin que pudiera precisar cómo o en qué momento eso había ocurrido. Los suaves rasgos de Faith se veían tensos, congestionadas de una manera tan violenta y grotesca que él pensó que no la reconocía.
            Estaba a punto de tomar a su hija por los hombros y sacudirla para que despertara cuando todo pasó. La ráfaga de violenta ira se disolvió en un instante, tal y como había aparecido. El rostro de Faith de nuevo era el mismo de siempre, su cuerpo cayó lánguido sobre la cama y de nuevo cerró los ojos para proseguir con su sueño, más tranquilo el resto de la noche.
            Sir Richard notó como la sensación de vacío sucedía a la sorpresa, a la estupefacción y al miedo, dejándole una especie de resaca, una sensación de extraña lejanía, como si todo no hubiera sido más que un mal sueño del que acababa de despertar. Le pareció en aquel momento ser un náufrago que ve alejarse la tormenta desde la playa donde fue arrastrado por las embravecidas olas. Miró a su hija de nuevo. Dormía. Esta vez, con una expresión pacífica pintada en el rostro.
            El que no pudo dormir bien ni esa noche ni en mucho tiempo fue Sir Richard.

viernes, 1 de marzo de 2013

JACK VUELVE (XV). EL RETORNO...

   HOLA A TODOS!!!!
   LO PROMETIDO ES DEUDA! HA VUELTO JACK, CON SUS INTRIGAS Y SUS VISIONES. HACEMOS UN POCO DE MEMORIA, AUNQUE PODÉIS LEERLO DE NUEVO EN EL MENÚ DE LA DERECHA. ESTA HISTORIA OCUPÓ LAS PÁGINAS DEL BLOG DURANTE LOS MESES DE JUNIO A MEDIADOS DE SEPTIEMBRE DE 2012.
   FAITH, UNA JOVEN DAMA DE LA ALTA SOCIEDAD BRITÁNICA DE FINALES DEL SIGLO XIX, TOMA PARTE EN UNA SESIÓN DE ESPIRITISMO. DESDE ESE  MOMENTO, SE VERÁ RELACIONADA EN TURBIOS Y VIOLENTOS CRÍMENES, Y SUFRIRÁ TERRIBLES VISIONES QUE LA ACOSAN Y PONEN SU SALUD E INCLUSO SU VIDA EN JAQUE.
   AQUÍ TENEMOS DE NUEVO A LOS PROTAGONISTAS DE ESTE POPULAR RELATO. qUE LO DIFRUTÉIS...
 
—Su hija se encuentra extremadamente grave, Sir Richard —el doctor enjugó el sudor que empapaba su frente con la manga de la camisa. Su rostro cansado se había vuelto para mirar a su interlocutor que, angustiado, se retorcía las manos presa de la desesperación y la impotencia—. Ni siquiera sé qué recetarle. La fiebre no parece responder a ninguna causa fisiológica pero no remite. Le sugiero un baño en agua fría paños sobre la frente. Esta noche es decisiva. Si le parece oportuno, dormiré aquí.
            —No faltaría más, doctor. Si quiere envío aviso a su esposa, estará preocupada.
            —No es necesario. Ya le dije que probablemente no volvería hasta mañana. Y menos según están los caminos. Aventurarse a salir en una noche como esta ha sido una verdadera locura. No me malinterprete, ha hecho bien en avisarme dado lo… particular —la voz le vaciló al escoger la palabra, se había quedado estupefacto cuando le refirieron los hechos. El comportamiento de Lady Faith durante las últimas semanas había resultado chocante, sobre todo tratándose de una persona tan estable y sensata como ella— de la situación. Estando aquí podré vigilar su evolución de cerca y estaré a mano si sucede algo imprevisto.
            —¿Imprevisto? ¿No estará insinuando que…?
            —En absoluto —el doctor disipó la duda de Sir Richard con un revoloteo de su mano—. Simplemente hablaba de un modo hipotético, no estaba preconizando ninguna circunstancia fatal. Lo que sí me gustaría es poder descansar un poco. Recuerden  lo del baño y los paños. Mañana estaré en condiciones de hacer un diagnóstico más preciso, según se desarrolle la noche. Avísenme ante el más mínimo cambio.
            –Asó lo haremos, doctor. Vaya usted y descanse, por favor. Y disculpe lo intempestivo de mi llamada.
            —Por favor, Sir Richard. Asistí al parto cuando Lady Faith nació y desde entonces he sido el médico de la familia. Para mí es un honor la confianza que depositan en mí. Me retiro, si no dispone otra cosa.
            —Naturalmente, doctor. Yo la velaré hasta el amanecer y me encargaré personalmente de renovar los paños. Le avisaré si hay novedad.
            Sir Richard ordenó inmediatamente que preparasen el baño para su hija y una habitación para el doctor. Había mandado a buscarlo bien avanzada la noche, en medio del temporal, y él había accedido a venir sin objeciones. Cuando Frances había encontrado el cuerpo de Faith tendido en el barro del jardín, él la vio tan pálida que temió lo peor.
            Los recuerdos volvieron poderosos y recordó los funerales de su esposa. Pensó con remordimiento de qué manera había hecho a un lado a su hija, quizás porque le recordaba a su difunta madre, quizás por simple cobardía, por no atreverse a mirar a los ojos al futuro. Se había refugiado en el alcohol y en una vida disipada para evitar afrontar sus propios fantasmas, y lo había hecho a costa de lo que más quería en el mundo: ella, su propia hija, la sangre de su sangre. Ahora lamentaba todo el tiempo perdido, se daba cuenta de que los años no pueden vivirse de nuevo, todo va quedando atrás sin solución de continuidad.
            Cuando le dejaron a solas en la habitación con su hija, le tomó la mano en un gesto de cariño que nunca antes se había permitido exteriorizar.

viernes, 22 de febrero de 2013

EL OTRO LADO (XIII Y FINAL) Y UN RETORNO ESPERADO

   BUENOS VIERNES
   AQUÍ OS DEJO EL ÚLTIMO (PERO NO MENOS EMOCIONANTE) PEDACITO DE ESTA HISTORIA QUE NOS HA TENIDO OCUPADOS DURANTE LOS ÚLTIMOS TRES MESES. ESPERO QUE HAYA SIDO DE VUESTRO AGRADO, SIEMPRE ES GENIAL RECIBIR OPINIONES. SI ALGUIEN PREFIERE HACERLO EN PRIVADO PODÉIS DIRIGIROS AL CORREO KIKOINES@GMAIL.COM.
   NO DUDÉIS EN EXPRESAR VUESTRO PUNTO DE VISTA, POSITIVO O NEGATIVO. SIEMPRE SERÁ BIENVENIDO.
   Y, HABLANDO DE TODO UN POCO, LA PRÓXIMA SEMANA TENDREMOS EL REGRESO DE ALGUIEN QUE SE HIZO MUY QUERIDO EN ESTE BLOG ALLÁ POR EL VERANO. VUELVE... "JACK VUELVE".
   HASTA PRONTO
 
En la cabeza de Laura, las preguntas se arremolinaban. Había deseado tanto poder hallar las respuestas que no sabía por dónde empezar. Lo hizo por la más obvia, si bien intuía la respuesta:
            —¿Quién eres?
            Una risa sonó, clara y melodiosa, en el pensamiento de Laura.
            De sobra lo sabes, querida. No te atreves a aceptarlo, pero muy dentro de ti sabes que es cierto.
            En aquel momento, lo que para Laura hubiera sido un síntoma inequívoco de demencia para ella resultó lo más natural del mundo: estaba allí, de pie, hablando con un fantasma o espectro o lo que fuese aquella aparición. Curiosamente, no le resultó duro aceptar que aquella mujer se encontraba allí en el espejo de su habitación. Pasada la primera impresión, ni siquiera sintió miedo. La necesidad de satisfacer sus dudas, de obtener respuestas que cerrasen todos sus interrogantes, pudo más.
            —Sé que eres Lucrecia Borgia. Lo que quiero saber es por qué. Qué haces aquí. Quiero saber el motivo de que me hayas elegido a mí. Porqué estás al otro lado del espejo. Por qué tengo tu anillo.
            En realidad, todas las respuestas se resumen en una sola: lo llevas en la sangre.
            —¿Qué quieres decir con que lo llevo en…? —una luz se prendió en la mente de Laura. La realidad la golpeó de un modo físico, doloroso. Las lágrimas pugnaban por arrojarse fuera de sus párpados— Eres mi… mi… mi antepasada.
            Una risa con un tinte malvado escapó de los labios de Lucrecia, que echó la cabeza atrás. La ironía asomó a su voz cuando se dirigió a Laura de nuevo.
            Exacto. Y te he elegido a ti por un motivo muy especial. A lo largo de las generaciones, diversas mujeres de mi sangre han llevado a cabo una labor muy importante para mí: acabar con la estirpe de mi primer marido, Giovanni Sforza. Él organizó la muerte de mi padre y de mi hermano, tras sentirse agraviado porque ellos promovieron la nulidad de nuestro matrimonio, pues él era impotente. Él fue quien hizo correr el rumor de mis relaciones incestuosas.
            —Pero… —la voz de Laura era apenas un murmullo tembloroso— tú fuiste una asesina. Soy la descendiente de una asesina —Laura miró su extraño anillo tubular. Ahora ya sabía cómo había llegado hasta ella, sabía por qué su madre se lo había encomendado con tanto empeño. El anillo de Lucrecia Borgia. Donde guardaba el veneno para acabar con sus víctimas—. Y no solo eso. Además tuviste relaciones con tu padre y con tu hermano, montones de amantes además de tres maridos. Tu sangre fluye por mis venas, pero es una sangre sucia, manchada por el crimen y el incesto.
            El gesto de Lucrecia se volvió serio. Un destello de ira brilló en sus ojos.
            Tú sabes que la vida es más difícil para una mujer. Quizás en tu época las cosas han cambiado, pero cuando yo estaba viva las mujeres éramos simples instrumentos en manos de los hombres: primero de nuestros padres y hermanos, después de nuestros maridos e hijos. Nací en el seno de una familia poderosa, mi padre, Rodrigo, se convirtió en el Papa Alejandro VI. Mis matrimonios fueron concertados para ampliar el poder y la influencia de mi familia. Jamás nadie tuvo en cuenta mis sentimientos. Nunca me preguntaron si llegué a amar a mis maridos, para los cuales solo representaba la posibilidad de tener descendencia. El placer lo encontraban en la cama de otras mujeres. Tuve que aguantar esto, querida, esto y muchas cosas más. Mi supuesta relación con mi padre y con mi hermano fue inventada por los enemigos de mi familia para socavar el enorme poder que llegamos a acumular. Y en ese proceso me destruyeron. Mi vida, mi cordura, mi capacidad de amar y ser amada, ardieron hasta convertirse en cenizas. Y los odié. Los odio. Por todo el daño que me hicieron. Por el daño que a lo largo de los siglos han seguido haciéndonos. Han de morir, Laura. Es el precio que han de pagar —de nuevo su risa invadió la habitación de Laura, áspera y aguda—. Giovanni Sforza tenía un hijo anterior a nuestro matrimonio. Tu marido es el último descendiente vivo de él. Te he elegido a ti para acabar la tarea que yo empecé.
            —¡NO! ¡Yo no soy como tú! ¡No he envenenado a nadie! ¡Estás mintiendo!
            Lucrecia observó a Laura. Una sonrisa de triunfo brillaba en su rostro.
            Claro que sí, y tú lo sabes. Lo que ocurre es que tu mente lo ha apartado para evitar atormentarse, pero está todo ahí. Busca y encontrarás.
            Laura lloraba. No podía ser, no. Todo se lo estaba imaginado. Nada de eso estaba ocurriendo en realidad. Y sin embargo… retazos de recuerdos comenzaron a volver, inconexos al principio, cobrando sentido después. El café… una imagen de su anillo mientras ella retiraba el minúsculo tapón… el fino polvo cayendo en la bebida, amarga para disimular el sabor… Laura cayó de rodillas, derrotada. Todo este tiempo lo había sepultado en un rincón de su mente, pero efectivamente, allí estaba.
            ¿Ves, querida? Hay cosas contra las que es inútil luchar. Está en tu naturaleza.
            Laura se irguió, rebelándose contra la mujer del espejo.      
—¡Jon no morirá! ¡No te saldrás con la tuya, bruja! —arrojó un zapato contra el espejo, que estalló en un fina lluvia de cristales que inundó la alfombre de la habitación.
Sollozando, Laura se dirigió hacia el teléfono, dispuesta a llamar al hospital y a la policía. Cuando estaba a punto de descolgar el auricular, empezó a sonar, como si hubiera cobrado vida propia.
—¿Dígame?
—¿Laura? Soy el doctor Aguirre. Han surgido complicaciones. Es necesario que venga ahora mismo.
—¿Qué ocurre, doctor? —las alarmas se dispararon en el cerebro de Laura.
—Creo que es mejor que venga. Por teléfono no es adecuado…
—¡Déjese de tonterías y dígame qué pasa! Soy la mujer de Jon y tengo derecho a saberlo! —no pudo evitar el exabrupto, tenía los nervios a flor de piel.
—Yo… bueno… bien, como guste. Es urgente que se presente ahora mismo en el hospital. Su marido ha muerto.

viernes, 15 de febrero de 2013

EL OTRO LADO (XII Y PENÚLTIMA)

   HOLA A TODOS
   ESTA HA SIDO UNA SEMANA DE ALTIBAJOS, CON MÁS BAJOS QUE ALTOS, LA VERDAD. HA ESTADO LLENA DE CONCURSOS QUE HAN FALLADO, EN TODOS LOS SENTIDOS DE LA PALABRA. EN ALGUNO DE ELLOS TENÍA VERDADERAS ESPERANZAS DE SALIR, PERO HA RESULTADO QUE NO. ASÍ QUE TUVE UN BAJÓN BASTANTE PRONUNCIADO. PEEEEEERO...
   PARA REMATAR, POR FIN LLEGÓ EL LIBRO DEL EPIC. Y ES PRECIOSO. LA MAQUETACIÓN, LA CALIDAD FÍSICA DEL LIBRO, LA INCREÍBLE PORTADA. TODO, DE VERDAD. SI OS GUSTA LA FANTASÍA ÉPICA OS LO RECOMIENDO. POR SUPUESTO, ALGO MALO TENÍA QUE PASAR: SE EQUIVOCARON Y ME PUSIERON UN APELLIDO QUE NO ES EL MÍO. LES ESCRIBÍ Y ME PIDERON MIL PERDONES. COLGARON UNA NOTA EN FACEBOOK, TWITTER Y EN SU PÁGINA WEB PARA SUBSANARLO Y ME HAN ASEGURADO QUE EN LAS SIGUIENTES EDICIONES APARECERÁ CORRECTAMENTE. INCLUSO ME VAN A MANDAR UN LIBRO DE REGALO A MODO DE COMPENSACIÓN. PERO, APESAR DE TODO, EL LIBRO ES SENCILLAMENTE ESTUPENDO. MUCHO.
   Y AHORA OS DEJO CON EL PENÚLTIMO CAPÍTULO DE "EL OTRO LADO"
   QUE LO DISFRUTÉIS. HASTA PRONTO.
 
Frente al espejo, se preparó para lo peor. Ignoraba cómo hacer para invocarla, pero confió en que sería capaz. Laura se sentía incapaz de imaginar cómo era posible que hubiera visto a aquella mujer en el espejo. Su mente barajaba todo tipo de hipótesis, desde un encantamiento hasta su propia imaginación, jugándole una mala pasada a causa de algún tipo de autosugestión. Había oído o leído que la mente es muy poderosa cuando el convencimiento es absoluto. Algunos lo llaman fe, otros simplemente lo atribuyen a la ciencia. Sin embargo, allí se encontraba ella, en su propia casa, a punto de realizar algo parecido a un hechizo o lo que fuera para reclamar la presencia del espíritu de una mujer que llevaba cientos de años muerta.
            Se preguntaba por qué ella, qué era lo que había motivado su presencia allí. Quizás el espejo le perteneció en vida, y de alguna extraña y rocambolesca manera había llegado a su poder a través de los siglos. Sacudió todos esos funestos pensamientos de su cabeza y se plantó delante del espejo, ligeramente indecisa.
            —Si estás ahí, muéstrate —intentó que su voz sonara autoritaria, pero el resultado distaba mucho de sus pretensiones. Hasta ella misma percibió un lejano matiz de inseguridad, un tembloroso tono de temor.
            En el espejo nada cambió. Allí estaba su propia imagen, como de costumbre. Laura pensó que su aspecto se veía un poco demacrado. Una leve sombra oscura flotaba bajo sus ojos, si bien no le extrañó demasiado, los últimos días habían sido demoledores, y ello se revelaba en su expresión, de normal risueña, pero que ahora bien podía servir para asistir a un velatorio. También reparó en la acentuada delgadez de su silueta, y recordó que Jon le había advertido en más de una ocasión que se estaba obsesionando con el tema del peso. Deslizó una mano por su vientre, absolutamente liso, y mentalmente se hizo la promesa de que en adelante se cuidaría más por dentro y menos por fuera. Lo haría por sí misma, pero también por las personas que la rodeaban. Cuando uno se siente mal, la negatividad se transmite como las ondas térmicas.
            —¿Qué esperas para aparecer? No voy a quedarme aquí todo el día.
            Nada. Laura comenzó a dudar de la realidad de todo aquello. Quizás lo había imaginado, posiblemente la acumulación de las preocupaciones, el estrés, la enfermedad de Jon, todo empezaba a dejar secuelas en su persona.
            Pasados unos minutos se sintió ridícula por estar hablando a un espejo y se dio la vuelta para marcharse. «Me voy a volver loca si no acabo con esto», pensó. Cuando su mano tocó el pomo de la puerta, la voz sonó en su mente, profunda, rasgada.
            Hola, querida. Por fin has venido. Hacía tiempo que te esperaba.
            Laura se giró violentamente. Su corazón dio un vuelco. Había sentido físicamente la presencia de ella, era como si de verdad hubiera entrado en la habitación. La temperatura descendió bruscamente hasta que Laura pudo ver su propio aliento, una nube de vapor que se disolvía perezosamente en el aire helado del cuarto.
            —Tengo que hablar contigo. Has de explicarme muchas cosas.
            No es necesario que hables. Escucho tus pensamientos. Tengo la explicación que necesitas, pero es posible que no te guste. Adelante.
            Llegado el momento crucial, a Laura no le temblaron las piernas. Dio media vuelta y se encaró con su invitada.

viernes, 8 de febrero de 2013

EL OTRO LADO (XI)

   HOLA A TODOS!!
   UNDÉCIMA ENTREGA DE ESTA HISTORIA QUE YA SE ACERCA A SU FIN. SEMANA QUE HA TRANSCURRIDO SIN NOVEDADES EN EL FRENTE, AUNQUE SUPONGO QUE PRONTO LA IRÁ HABIENDO (SI BIEN ESO NO QUIERE DECIR QUE SEAN BUENAS, CLARO). DE MOMENTO OS DEJO CON OTRO EPISODIO EN EL QUE YA PODEMOS IR VISLUMBRANDO EL MEOLLO DEL ESPEJO DE LAURA.
   QUE LOS DISFRUTÉIS...
 
Según entró por la puerta de su casa, Laura arrojó su bolso, el abrigo y las llaves sobre el sofá y se fue directa al ordenador a conectarse a internet. Sentía un extraño hormigueo en el estómago, una desazón que no podía explicar. El policía había señalado el anillo y ella se había dado cuenta de que jamás se había preguntado por la procedencia de aquel singular objeto. Ella, que tanto apreciaba las antigüedades y que se consideraba una autentica estudiosa del arte de los siglos pasados, nunca había hecho nada por indagar acerca de su procedencia. Probablemente, el anillo le ayudaría a descubrir muchos aspectos familiares en los que su mente jamás se había posado.
            Si que recordaba el día en que su madre se lo había dado. Había aprovechado un momento en el que se encontraban a solas y, con un cierto aire de misterio, la había hecho sentarse en la cocina. En aquella cocina que siempre olía a pan reciente. Con un tono de voz que a la Laura niña le pareció de lo más intrigante, le había dicho:
            —Tesoro, voy a entregarte algo que ha permanecido en nuestra familia durante muchas generaciones. Ha ido pasando de madres a hijas durante siglos. Es importante que lo recuerdes, nena. No debes perderlo jamás, y cuando llegue el momento harás lo mismo que ahora estoy haciendo yo: cederlo a tu hija, proseguir con la tradición una vez más. ¿Me has entendido bien, cariño?
            Había asentido con su carita muy seria, aunque no veía tan importante el hecho de conservar un anillo que ni siquiera brillaba. Sin embargo, cuando vio el rostro serio de su madre, algo en su interior despertó y se prometió a sí misma cumplir el encargo que había recibido. Lo haría por su madre. Intentó probarse el anillo, pero le quedaba grande. Su madre tomó las manos de Laura entre las suyas, sonriendo.
            —Aún eres muy joven para comprender, corazón mío. Pero llegará el día. Recuerda que el anillo está unido a nuestra familia y a nuestro destino. No podemos escapar de él. Hemos de aceptarlo tal y como nos ha sido entregado —y besó a su hija en la frente. Un beso ligero, cálido, amable, que quedó grabado en los recuerdos de aquella niña.
            ¿Por qué había mencionado su madre ese destino inexorable que las atrapaba? En un instante, la mente de Laura entró en un estado de confusión absoluto. No podía preguntarle a su madre, había muerto unos años atrás. Y su padre murió cuando era ella pequeña, aquejado de una extraña enfermedad, según le habían contado.
            Laura sacó una foto del anillo con el móvil y la colgó en internet, para ver si alguien le podía ayudar a encontrar la procedencia del mismo. No tuvo que esperar demasiado. Simplemente visitó un par de foros y rápidamente encontró fotografías de un anillo tan similar al suyo que hubiera jurado que eran el mismo objeto. ¿Cómo era posible que alguien tuviera fotografías de su anillo? Su madre había dicho que era un recuerdo familiar y que lo habían ido pasando las mujeres de la familia a lo largo del tiempo. Pero entonces ¿cuál era la explicación?
            Leyó los comentarios que se iban sucediendo en los foros. Se quedó petrificada, no podía ser cierto: se trataba del anillo de Lucrecia Borgia, la aristócrata medieval que arrastraba tan macabra leyenda.

viernes, 1 de febrero de 2013

EL OTRO LADO (X) Y PROGRESO DE MOLOBO

   BUENOS VIERNES
   ESTA SEMANA NUESTRO RELATO HA AVANZADO CON UN POCO DE DIFICULTAD A CAUSA DE LA CORRECCIÓN DE MOLOBO, QUE YA SE HA PUESTO EN MARCHA. PERO A PESAR DE TODO AQUÍ ESTAMOS DE NUEVO, PUNTUALES, PARA SEGUIR LA MARCHA DE ESTA HISTORIA A TRAVÉS DE UN OSCURO PASADO QUE AÚN NO HA SIDO DESVELADO.
   QUE LO DISFRUTÉIS.
 
El sargento Martínez era un hombre de corta estatura, más bien rechoncho. Lucía un mostacho a la antigua usanza y su oronda figura estaba coronada por una mata de pelo que ya empezaba a ralear. Laura se entretuvo examinando estos detalles mientras permanecía sentada en una silla al otro lado de la mesa, en un pequeño y mal ventilado cuartucho de la comisaría.
            —Y dice usted que no sabe quién puede haber sido el que ha envenenado a su marido.
            —Así es. Jon no tiene enemigos, ni acreedores, ni nadie que pueda desear su muerte. Que yo sepa.
            —Que usted sepa. No se ofenda por la pregunta, comprenda que he de hacerla ¿si su marido tuviese alguna afición, digamos oculta, usted estaría al tanto? Me refiero a juego, drogas, ya sabe…
            Laura estuvo a punto de soltar un exabrupto, pero inmediatamente cerró la boca, comprendiendo que en muchos casos eso era cierto. Personas que ignoran lo que sus parejas hacen cuando no están en casa.
            —Estoy segura de que no. No lo digo sin pensar, créame. Jon no suele llegar tarde a casa, ni salir a deshoras o sin mí. Y cuando necesito algo de él le puedo localizar en el trabajo. Quiero decir que es muy improbable que tenga una doble vida. Eso requiere tiempo, sargento.
            —Por supuesto. De todas formas, me gustaría que hiciese un esfuerzo en recordar si en algún momento alguien le ha amenazado, aunque solo fuese algo circunstancial, como una discusión de tráfico. Algo así, pasó en un momento y ya está. Quizás toparon ustedes con algún maníaco sin saberlo.
            Laura estaba empezando a ponerse nerviosa. Se retorcía los dedos de las manos compulsivamente, sin darse cuenta. Al sargento Martínez el gesto no le pasó inadvertido. A pesar de su apariencia despistada y de su físico descuidado, era un sabueso de la cabeza a los pies. Tampoco dejó de ver el peculiar objeto que aquella mujer portaba en el dedo.
            —No sé, ahora mismo no alcanzo a pensar en nadie en concreto o en alguna situación específica. Lo siento.
            —No se preocupe. Si recuerda algo, ya sabe dónde encontrarme. Cualquier dato, aunque a usted le parezca nimio, podría resultar de gran relevancia. No lo olvide. Por cierto, permítame elogiar ese exótico anillo que lleva usted. Jamás había visto algo semejante. Y puede usted afirmar que visto montones de cosas rarísimas.
            Laura bajó la mirada y reparó en lo que había estado haciendo. Se soltó las manos inmediatamente.
            —Oh sí. Es un recuerdo de familia.
            —Parece muy antiguo. Nada de hojalata barata comprada en un “todo a un euro”.
            —No, no. La verdad es que no sé de qué época data. Mi madre lo recibió de su abuela. Por lo que sé, se remonta varias generaciones atrás en mi familia, pero no puedo precisarle cuánto. ¿Lo pregunta por algo en concreto?
            —En absoluto. Simplemente me llamó la atención. Bien, por el momento no necesito nada más. Puede usted marcharse si lo desea. Recuerde lo que le he dicho: cualquier detalle que le venga a la memoria háganoslo saber.
            —Lo haré, descuide —Laura salió por la puerta, intrigada. Nunca había dado gran importancia al anillo, pero la observación del policía había despertado varios interrogantes en su cabeza.

viernes, 25 de enero de 2013

EL OTRO LADO (IX)

   BUENOS VIERNES A TODOS
   ESTE VIERNES NO HAY NOVEDADES POR NINGUNA PARTE, NI BUENAS NI MALAS, ASÍ QUE SIMPLEMENTE VAMOS A POR NUESTRO PEDACITO DEL RELATO QUE ACTUALMENTE TENEMOS ENTRE MANOS. LA SEMANA PRÓXIMA SEGURO HABRÁ NOTICIAS, QUIZÁS NO MUY BUENAS, YA OS CONTARÉ.
   HASTA PRONTO


—¿Cómo se entiende no y sí a la vez? ¿Se le dijeron o no?

            —Sí, sí, lo dijeron. Pero eso es lo chocante. Esa variedad de cicuta ya no existe. Quiero decir que la especie de la planta de la que se extrae el veneno se considera extinguida en la actualidad.

            Laura no podía dar crédito a sus oídos. Todo aquel galimatías se estaba enmarañando en su cerebro y ya no sabía muy bien qué era lo que el doctor trataba de decirle.

            —Un momento, doctor, que ya no sé muy bien de lo que estamos hablando. Si la planta no existe ¿de dónde ha salido el veneno? No lo entiendo de veras. Me tengo por una mujer culta, pero ahora mismo ya dudo de mis capacidades, lo siento.

            —El problema no es suyo, de veras. Tras varias conjeturas, hemos concluido que el veneno proviene de… otra época. Su uso era bastante común en la Edad Media. Se menciona en bastantes tratados, así como su modo de obtención, pero la variedad de planta que la originaba dejó de encontrarse hace más de trescientos años. Los historiadores lo achacan a la sobreexplotación o quizás a que dicha variedad se obtuvo mediante cría y las personas que se dedicaban a ello abandonaron la práctica y entonces el vegetal desapareció. La persona que ha envenenado a su marido, y hasta el momento la policía no descarta que sea accidental debido a las extrañas características del caso, ha debido conseguir la ponzoña a través de alguien que lo ha conservado generación tras generación. O quizás lo encontró por accidente. De alguna manera había logrado trascender a los siglos. No me pregunte cómo porque yo estoy tan perplejo como usted. Aquí tiene —le tendió un pequeño trozo de papel en el que había garabateado unos números y un nombre—. Este es el nombre y el teléfono del sargento de policía que lleva el caso. Le ruego que se ponga en contacto con él. Y esté tranquila, su marido no morirá. Al menos mientras no se acerque a quien no le quiere bien.

viernes, 18 de enero de 2013

EL OTRO LADO (VIII) Y NOTICIAS SOBRE MOLOBO!!

   BUENOS VIERNES
   ADEMÁS DEL CORRESPONDIENTE CORTE DEL "EL OTRO LADO", ESTA SEMANA EMPIEZAN A LLEGAR LAS NOTICIAS. EN PRIMER LUGAR, HE TENIDO UNA PENOSA EXPERIENCIA EN UN FORO LLAMADO HISLIBRIS DE LA CUAL NO QUIERO HABLAR. ME HAN ACUSADO DE TRAMPOSO Y TODO, Y YO HE CONTESTADO POR SUPUESTO. HAY GENTE QUE SE CREE ALGO MUY BUENO PERO CUANDO ABRES EL ENVOLTORIO NO HAY NADA DENTRO.
   LO QUE SÍ NOS ATAÑE ES QUE TENGO UNA PROPUESTA DE PUBLICACIÓN DE "MOLOBO". ESTOY VALORÁNDOLA Y HASTA DENTRO DE UNAS SEMANAS NO SABRÉ NADA DEFINITIVO PERO YA OS IRÉ CONTANDO. ESPERARÉ A TENERLO BIEN CLARO.
   HASTA PRONTO...
 
La iluminación aséptica del pasillo del hospital indujo en Laura una sensación de irrealidad. No era mucho lo que había tardado en acudir tras escuchar el mensaje grabado en el contestador. Apenas se había detenido a desayunar, se había vestido y había salido de casa a toda velocidad. El doctor la hizo entrar en un pequeño despacho. Este detalle no pasó desapercibido para ella. Los médicos suelen informar a los familiares en el pasillo ¿por qué aquella formalidad? ¿qué ocurría para que el doctor la llevase aparte para informarla acerca del estado de salud de su marido?
            —Dígame doctor. Sea claro, por favor, estoy en ascuas.
            —Lo comprendo. Intentaré ir directo al grano. Desde que su marido ingresó, le hemos practicado diversas pruebas. En principio nos pareció una afección cardiaca, pero fuimos descartando diversas hipótesis a medida que las pruebas daban negativo. El problema que se nos ha planteado es el siguiente: los síntomas que Jon presentaba eran extraños, los análisis de sangre eran correctos y sin embargo la tensión sufría caídas repentinas y el ritmo del corazón se desacompasaba durante estos episodios. Lo siguiente que nos pareció posible fue la ingesta o consumo de drogas, pero de nuevo los controles demostraron que no estábamos en lo cierto. Consulté con un colega de Toxicología y él sugirió una posibilidad que no se nos había pasado por mente…
            —Por favor, doctor, concrete.
            —Bien, su marido ha sido envenenado.
            La expresión de puro asombro de Laura hizo pensar al doctor que se había equivocado en sus sospechas. «O es una buenísima actriz», pensó para su adentros. Ella no dio la más mínima señal de conocer el hecho.
            —¿Envenenado? ¿Quiere decir que ha comido algo en mal estado o que le han envenenado a propósito?
            —No ha comido nada en mal estado. Ha sido adrede. Hemos detectado en su organismo una traza de una variedad de cicuta. Como comprenderá, esa sustancia no proviene de un alimento en mal estado.
            —¿Cicuta? Eso me suena a tragedia griega, doctor. No me puedo imaginar cómo es posible que… —una lucecilla se encendió en algún rincón oscuro de la mente de Laura, y se quedó mirando al doctor, incrédula—. No estará pensando que yo… ¡No puedo creerlo! ¡Han pensado que yo soy la asesina de mi marido! ¡De mi propio marido! Mire doctor, si usted me garantiza todo lo que está diciendo yo seré la primera en ir a denunciarlo a la policía. No tengo nada que ocultar, créame. Si alguien ha envenenado a Jon, hay que descubrirlo. Quizás esté en juego la vida de otras personas.
            El médico le hizo un gesto con la mano para que se calmara, y empezó a hablar con voz tranquila. No podía permitir que aquella situación se le fuera de las manos. Ella no lo sabía, pero la policía ya había sido informada. Los casos de envenenamiento criminal eran muy delicados, y todo llevaba un protocolo muy extraño, sobre todo cuando las circunstancias eran tan especiales como en este caso.
            —Cálmese, Laura, todo a su tiempo. En primer lugar ha de saber que Jon se encuentra bien, hemos conseguido estabilizarle en cuanto la causa de su mal ha salido a flote. En segundo lugar, he de informarle acerca de un detalle que hace que el envenenamiento de su marido sea… único, por así decirlo.
            —¿Único? Ahora sí que me he perdido. Explíquese.
            —La cicuta es un veneno muy raro en la actualidad, no sé si lo sabe. La química nos ha proporcionado cientos de sustancias que matan en cuestión de segundos. La cicuta proviene de una planta y requiere un largo y a veces complicado proceso de preparación, no es tan fácil como ir a la farmacia a comprarlo o intentar encontrarlo en el mercado negro. De hecho, es prácticamente imposible hallarlo de forma comercial. Nadie se entretiene en su elaboración. En la antigüedad lo elaboraban las brujas y los curanderos, pero esta práctica ha sido abandonada.
            —¿Y entonces, de dónde puede haber salido la cicuta? Cada vez estoy más intrigada. Eso sin contar con el hecho de que no pudo imaginar que nadie quiera envenenar a Jon. Que yo sepa, no tiene enemigos ni se lleva mal con nadie. Si le conociera, lo comprendería. Y además, llevarse mal con una persona es una cosa, y asesinarla es otra.
            —Está claro. Pero aún no he terminado. Las peculiaridades del asunto no terminan aquí. Enviamos las muestras al laboratorio y a la policía para ver si podían aportar más información acerca del origen del veneno.
            —¿Y? ¿Les dijeron de dónde proviene?
            —No y sí.

viernes, 11 de enero de 2013

EL OTRO LADO (VII)

   BUENAS A TODOS:
   ¿YA RECUPERADOS DEL TRASIEGO NAVIDEÑO? ESPERO QUE SÍ.
   MIENTRAS TODO SE PONE EN MARCHA DE NUEVO, ESTA SEMANA OS DEJO UN PEDAZO UN POCO MÁS GRANDE DE "EL OTRO LADO". ESPERO QUE LAS HISTORIA OS ESTÉ GUSTANDO.
   HASATA PRONTO  ;)
 
El insistente timbre del teléfono tiró de ella bruscamente, obligándola a salir de entre la pesada bruma del sueño. Durante unos segundos sintió que todo giraba sin control en la habitación. Se hallaba tendida en su cama, pero no tenía conciencia de por qué estaba allí. Solo sabía que el teléfono no dejaba de sonar y que sus miembros se negaban a ponerse en marcha para descolgar el auricular y librarse del maldito sonido que martilleaba en sus oídos, haciendo palpitar sus sienes.
            Quien fuera se dio por vencido y dejó de insistir. Laura, aturdida, seguía inmóvil sobre el edredón de su cama, luchando por volver a asomar la cabeza sobre la superficie de la normalidad. Sintió un ligero espasmo y por fin pudo ponerse en movimiento. La cabeza amenazaba son estallar de un momento a otro, no podía recordar cuándo se había acostado ni nada de lo ocurrido justo antes.
            Miró el despertador digital que reposaba sobre la mesita de noche. Las tres de la madrugada. El viento azotaba las copas de los árboles en las calles, una lluvia insistente repicaba sobre las persianas, trayendo consigo un retazo de memoria: la tormenta.
            Con un esfuerzo ímprobo, Laura se puso en pie y de dirigió hacia el armario del cuarto de baño, en busca de un analgésico que desterrara aquel latido que no la dejaba pensar. Cuando fue a abrir la puerta del armario vio su propio rostro reflejado en el espejo y no se reconoció. Aquella mujer de rostro pálido y demacrado, de cabello desordenado y revuelto no podía ser ella. Los ojos estaban hundidos, rodeados por una aureola violácea. Los zombis de las películas de terror que tanto gustaban a Jon tenían mejor aspecto que ella, sin duda. Se puso una gragea sobre la lengua y tomó un sorbo de agua del grifo para tragarla. Dejando a un lado la llamada telefónica, decidió que lo más sensato era dormir unas horas más. Con la luz del día vería todo con más claridad.
            Cuando se estaba metiendo en la cama, una extraña sensación acudió a ella como una minúscula luciérnaga inoportuna. Permaneció unos instantes sentada, mirando al espejo. No podía precisar el motivo, pero la inquietud la invadió y tardó mucho en dormirse. Algo no encajaba en su sitio. Por fin su organismo asimiló el calmante y se quedó dormida.
            Despertó a las once de la mañana, pensando que el despertador no había cumplido con su trabajo. Ya iba a saltar de la cama como una posesa cuando cayó en la cuenta de que era sábado y por eso no había conectado la alarma.
            Mucho más tranquila que en medio de la noche, se acercó al gran espejo de pie. Dentro de ella se dispararon todas la alarmas, su pulso se aceleró y las manos comenzaron a sudar. Confundida, se acercó y comprobó que tenía mucho mejor aspecto que unas horas antes. Se echó a reír, en parte debido al estado cuasi histérico en el que se hallaba. «Tienes que tranquilizarte, querida», pensó, «por ti y por él. Nunca has sido una mujer que se rinde ante circunstancias adversas». Y entonces recordó la llamada de teléfono incontestada. Se acercó al aparato. Una lucecita roja brillaba intermitente. El texto en la pantalla aclaró lo que ya era obvio: “Un mensaje pendiente”. Levantó el auricular. Una voz masculina, provista del matiz neutro que caracteriza al que repite lo mismo como un hábito diario, le habló al oído.
            —Soy el doctor Aguirre. Venga lo antes posible. El estado de su marido ha empeorado. Es urgente.

viernes, 4 de enero de 2013

EL OTRO LADO (VI)

   BUENOS VIERNES!!
   A PUNTO ESTÁN DE LLEGAR LOS REYES MAGOS, ESPERO QUE HAYÁIS SIDO BUENOS ESTE AÑO, JEJE
   COMO NO HAY NOTICIAS SEÑALADAS ESTA SEMANA (LUEGO VENDRÁN TODAS JUNTAS Y SERÁN PÉSIMAS, PARA VARIAR), OS DEJO SIN MÁS CON EL TROCITO DE "EL OTRO LADO"
   HASTA PRONTO
 
La dama presente tras el cristal, pues su indumentaria no ofrecía duda alguna acerca de su alcurnia, no hizo movimiento alguno… al principio. Laura no podía creer lo que sus ojos presenciaban. En el espejo se reflejaba una mujer con un elegante vestido rojo, de corte medieval, al igual que su peinado, recogido en la parte alta de su cabeza y sujeto con una redecilla. La expresión de su rostro era altiva, incluso soberbia. Sus labios se veían fruncidos en un gesto que Laura interpretó como de reprobación, si bien no alcanzó a entender el porqué de dicha actitud. Permanecía de pie con las manos cruzadas por delante del brial carmesí que la cubría.
La habitación que albergaba a la dama del espejo no era la de Laura. Tal circunstancia la llevó a volverse de forma automática, sintiéndose transportada por un momento a otra época y a otro lugar. Superada la indecisión, su primer impulso fue acercarse a tocar la pulida luna que la separaba de aquella curiosa aparición, si es que podía tildarla de aquella manera. Se miró a sí misma, en camisón y despeinada, y no pudo evitar comparar su presencia con la apariencia majestuosa de aquella mujer que la observaba, inverosímil, desde el otro lado de aquel espejo.
—No puede ser —murmuró mientras se frotaba los ojos con el revés de la mano—, me estoy volviendo loca.
No, querida, tus ojos no te engañan. Realmente estoy aquí. La voz no sonó físicamente en el dormitorio de Laura, no se transmitió a través del aire como hacen todos los sonidos. El eco se produjo dentro de su mente, con una claridad indiscutible. Laura tuvo que pestañear un par de veces antes de que las palabras saliesen por su boca.
—Es imposible. Esto tiene que ser un sueño.
Estás en lo cierto. Pero aquí estoy. Las reglas del universo que tú conoces no son válidas aquí. Muy dentro de ti, conocías mi existencia. Por eso compraste el espejo. Por eso te llamó la atención cuando lo viste en aquella tienda. Te estaba esperando. Hace mucho tiempo. Pero ahora, por fin, ya estamos juntas. Como debe ser.
Laura sintió que el débil nexo que aún la ataba a la realidad comenzaba a romperse. Una lágrima luchó por desbordarse y al final logró precipitarse por su mejila. Entonces se desmayó.