miércoles, 2 de agosto de 2017

RESEÑA DE "ADORADORES DE CTHULHU"



Editorial: Edge Entertainment.
Fecha de publicación: Febrero 2017.
Págs.: 244
Precio: 8,95€
ISBN: 9788416357215
Tema de la antología: Horror cósmico, relatos ambientados en la obra de H.P. Lovecraft y los Mitos de Cthulhu.
En esta ocasión, y no es muy frecuente, voy a reseñar un libro, una antología de relatos de varios autores alrededor de un tema central: Lo Mitos de Cthulhu y el horror cósmico. La editorial Edge Entertainment, que además de juego de mesa también lanza volúmenes alrededor del universo lovecraftiano, no ofrece en esta ocasión una colección de doce historias variopintas, donde se reflejan diversas ópticas alrededor de este subgénero del terror oscuro y mágico.
Conste que lo que vais a leer a continuación son solo mis impresiones como lector, no soy crítico literario ni tampoco nadie para juzgar el trabajo de otros. La única intención es comentar lo que vais a encontrar en este libro de formato pequeño y precio muy asequible, y que además garantiza muy buenos ratos para los amantes de la literatura de género.
Vamos relato por relato:
·          *Bajo la pleamar, de Israel Quevedo. Relato de ambientación decimonónica y gris, que empieza con la llamada de un viejo amigo de la universidad para que el protagonista acuda ante una urgencia, después de muchos años y de una despedida un tanto extraña. Se trata de un relato largo y con un final muy en línea con los recogidos en los Mitos de Cthulhu.
·      * El extraño caso de Ricoletti y su abominable esposa, de Alejandro Morales. Bajo un planteamiento inicial similar al anterior, en este caso es un abogado el que visita a su hermano, que quedó atrás, al lado del mar, bajo el influjo de… mejor que lo leáis, digo yo. Como curiosidad, resulta que Ricoletti es un nombre de pila, no un apellido, para mi sorpresa.
·        * Deriva, de Beatriz Troitiño. Un náufrago en medio del mar, una espesa masa de niebla que se acerca… a ver quién se resiste, amantes del misterio. No puedo contar más porque destripo la criatura, que me perdone la autora.
·          *La flauta en la oscuridad, de Jorge Rubén del Río. En este caso todo ocurre en una selva tropical, durante una expedición para encontrar una tribu perdida. ¿La encontrarán? ¿Será como ellos piensan? Trepidante hasta el final, que nadie se lo pierda.
·          *L’autel de couchage, de Dani Guzmán. Espero haber escrito bien el título. Agente del FBI que es llamado para investigar la desaparición de varias mujeres en los pantanos de Florida. Los lugareños, un tanto raros, cual corresponde. Y en medio del pantano… vaya, si lo cuento no tiene gracia, ¿no?
·          *On air, de Xuan Folguera. Relato diferente a los demás en su ambientación, dentro de un reality en la actualidad. Todo parece ir sobre la marcha hasta que empiezan a darse circunstancias “anormales”.  No siempre es conveniente transmitir en vivo.
·         *Viaje al extranjero, de Lorena Delgado Hermoso. Un bebé muy deseado, pero que al crecer muestra tendencias algo “diferentes”. El mejor día para demostrarlo, el día de su comunión. Aquello de La profecía palidecerá al lado de esta historia corta.
·          *El alzamiento, de Esteban Dilo. Un trío de amigos en un experimento sociológico con una tribu perdida en una isla remota. Pretenden estudiar sus ritos y lo que encuentran es… sus ritos, por supuesto.
·          *La llamada, de Joan Álvarez. Una reunión de viejos amigos, separados por la vida pero con carreras exitosas. Uno de ellos, el más rico y excéntrico, es quien convoca al grupo. Sin embargo, el motivo de la llamada no parece ser la propuesta de una nueva colaboración conjunta.
·            * R’lyeh, el barco en la tempestad. Un cuadro tan realista como extraño, que desata oscuros sueños en el protagonista. Este se ve obligado a averiguar más sobre el autor de la pintura, lo cual le lleva a un pueblo costero donde el párroco es… especial, digamos.
·        * El sello de Ponapé, de Aitor Solar. Otro relato largo para cerrar la antología. En este caso, una coleccionista de sellos se ve envuelta en una investigación, “animada”, por así decirlo, por unos extraños que provienen de una remota isla del Pacífico. Poco a poco se va desgranando una historia que acabará en un curioso final, solo apto parq amantes de los giros finales.


En resumen, un poco de todo bajo un denominador común: Cthulhu espera dormido en la ciudad sumergida de R’lyeh. ¡Iä! ¡Iä! ¡Cthulhu! Para darse un buen rato disfrutando de horrores primigenios surgidos de las profundidades.

martes, 21 de febrero de 2017

EL TALLER LITERARIO

   Aprender es un acto que solo termina cuando la vida se extingue. Yo solía pensar que esto de la literatura “de bajo nivel” (por llamarlo de alguna manera) era una criatura, como las que habitan las fosas marinas, destinada a la extinción sin llegar a ser descubierta. Pero no, no es así.
   Allá por noviembre (qué lejos parece ya), en un arrebato de decisión, uno de tantos días que paso por la biblioteca, me atrevía a proponer la organización de un taller literario, para compartir, que no enseñar, mis limitados conocimientos acerca de eso que tanto me gusta hacer: inventar y escribir historias. Aquel día pensaba que lo que estaba proponiendo era poco menos que una insensatez, que nadie estaría interesado. De nuevo me equivoqué.
   Lo dejamos para después de las navidades, esas fechas en las que nadie quiere pensar en nada que no sean compras compulsivas y cenas monumentales. Sin embargo, no cayó en el olvido y la iniciativa se retomó. Y aquí empezaron las sorpresas.
   En tres días se ocuparon las plazas disponibles y se apuntaron seis personas en la reserva. Las edades oscilaban entre los 14 y los 70 años, increíble. Pero lo mejor de todo ha sido el interés de los asistentes, su curiosidad, sus ganas de acometer esta ingrata tarea escritoril.
   Y lo he pasado fenomenal, hablando de cosas que me encantan, con gente tan interesada como yo en el tema, gente dispuesta a recibir y aprovechar la experiencia ajena. El pasado viernes 17 de febrero se cerró el taller, con un sabor de boca  inmejorable, con ganas de seguir adelante por muy malos ratos que hayan de venir.
    No sé si repetiré o no, pero aquí queda eso: mi propio taller, un grupo de personas interesadas en lo que yo pueda decir, en lo caminado y lo que está aún por andar, que espero sea mucho.

   Hasta pronto.